La libertad de expresión en este país cobra un precio que muchos están pagando con su propia vida. Me sumo a todos los que están pidiendo justicia para esclarecer o para poner en evidencia o para que se haga justicia, porque yo veo las cosas bastante claras, respecto al crimen de Regina Martínez. Y también pienso que las únicas armas que tenemos son las palabras.
Por Amandititita
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