Alejandro De la Garza

La turbia historia económica del Festival de las ideas

07/02/2026 - 12:02 am

"Lo que se vende como un foro de pensamiento ha funcionado durante años como un puente entre el erario y proyectos culturales gestionados por privados".

La turbia historia económica del Festival de las ideas
Andrés Roemer, organizador del Festival de las ideas. Foto: Hilda Ríos, Cuartoscuro

El sino del escorpión ha fatigado la abundante información periodística referente a la llamada “Ciudad de las ideas”, luego convertida en “El festival de las ideas”, un encuentro anual de científicos, artistas, escritores y demás personalidades, que se ha celebrado anualmente desde el 2008 en Puebla, y que fue iniciado por Andrés Roemer y Ricardo Salinas Pliego. Un espectáculo que no siempre se ha medido en entradas, en participación de grandes personalidades y en patrocinios privados, sino que se ha pagado en gran medida con dinero público, en la opacidad administrativa y con la presencia de estas dos figuras hoy incómodas.

Lo que se ha vendido como un foro de pensamiento ha funcionado durante años como un puente entre el erario y proyectos culturales gestionados por estructuras privadas. Ese puente, según los datos disponibles, ha sido generoso. A mediados del sexenio del priista Mario Marín Torres, en 2007, Roemer llegó a Puebla con su proyecto de la Ciudad de las Ideas bajo el brazo y con su asociación Poder Cívico como instrumento.

La administración marinista le asignó un fondo de 29.4 millones de pesos, pero Roemer no llegó sólo, venía acompañado del apellido Salinas y su fuerza mediática, así, el festival se quedó el resto del sexenio en Puebla. Al finalizar ese Gobierno, la A. C. Poder Cívico había realizado tres ediciones del festival y reportó al SAT ingresos por 87.6 millones.

Al término del Gobierno priista en Puebla, el panista Rafael Moreno Valle también sostuvo el festival, a Roemer y a Salinas Pliego, durante los seis años de su Gobierno (2011-2017), e incrementó la inversión a 35 millones por edición anual. En total, durante ese sexenio Roemer obtuvo del gobierno de Puebla al menos 231 millones de pesos.

La muerte en un accidente de helicóptero de Moreno Valle y de su esposa, ya Gobernadora, Martha Erika Alonso, y aún tras las denuncias de violencia y acoso sexual en contra de Roemer en 2019, el Gobierno poblano le entregó 35 millones de pesos para la Ciudad de las Ideas y sólo la pandemia logró bajar la entrega de 35 a 29 millones para el financiamiento del festival.

Pero Roemer buscó mayores recursos también del Gobierno federal, y logró en el cierre de la administración del panista Felipe Calderón, que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) le entregara 30 millones de pesos para su festival, fuente de financiamiento que sumó 180 millones de pesos entre 2012 y 2018, durante el Gobierno de Peña Nieto, último año en el que el Gobierno federal tiene registro de pagos a Poder Cívico.

En ese mismo periodo el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología entregó a Roemer otros 12 millones de pesos, en cuatro entregas anuales, más otros tres millones del Instituto Nacional del Emprendedor, de acuerdo con información de la Plataforma Nacional de Transparencia. Encima, el Gobierno de la Ciudad de México a cargo de Miguel Ángel Mancera, le otorgó más de 13 millones de pesos, a través de la Secretaría de Ciencia y Tecnología, para organizar “El día del conocimiento”, un encuentro con “los profesores más excepcionales de las Universidades del mundo”, cuyo experimento no pasó de una única edición.

Los reportes del SAT y la información de las páginas de transparencia permiten complementar esta información, precisando que, en 13 años de existencia, la A. C. de Andrés Roemer también logró ingresar otros 925 millones de pesos entre donaciones de personas físicas y empresas.

Los señalamientos en contra de Roemer efectuados en 2021 por el movimiento mexicano de #MeToo, generaron cinco órdenes de captura por casos de violación contra el que fuera también embajador de la Unesco, quien huyó para refugiarse en Israel. En 2023 se reportó su aprehensión en aquel país, pero al no haber tratado de extradición, el personaje se mantiene en espera de ser enviado a México.

La presencia de Ricardo Salinas Pliego —y de estructuras vinculadas a su grupo— añade una capa de complejidad a este Festival de las ideas, pues cuando el patrocinio público se canaliza hacia proyectos que benefician a conglomerados empresariales con intereses mediáticos, comerciales y políticos, la línea entre promoción cultural y aprovechamiento político-económico se vuelve difusa.

El relanzamiento del festival en 2024 bajo la marca y la logística de TV Azteca y del Centro Ricardo B. Salinas no fue un simple cambio de nombre; representó la repetición de un modelo en el que la iniciativa privada obtiene recursos del erario sin mecanismos claros de transparencia. Y esto sucedió en momentos en que se recrudeció el enfrentamiento entre el dueño de TV Azteca y el Gobierno federal por la falta de pago de impuestos del empresario.

A ese Festival de las ideas de 2024 se invitó a la marquesa de Casa Fuerte, Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, Diputada en las Cortes Generales de España y vocera del correspondiente grupo parlamentario del Partido Popular, que vino a Puebla a tratar de reavivar discursivamente a la alicaída coalición Prianista que encabezaba Xóchitl Gálvez. Más allá de la retórica de la citada marquesa, el marco de su participación fue armado por Salinas Pliego como parte de su confrontación con el entonces Presidente López Obrador.

Fue cuando el Gobierno de Puebla decidió revisar y, en algunos casos, retirar apoyos que durante años se canalizaron al festival. Las cifras que han circulado en la prensa superan los 500 millones de pesos en donativos y apoyos, y alimentan la sospecha de que el patrocinio público terminó beneficiando a una iniciativa privada.

El alacrán no quiere demonizar la colaboración público-privada. Los grandes eventos culturales requieren recursos y alianzas. El problema es la opacidad en los convenios, la falta de rendición de cuentas y la ausencia de mecanismos que garanticen independencia editorial y criterios académicos claros. Un festival que aspira a ser referente intelectual no puede depender de contratos opacos ni de la intermediación de figuras cuya presencia condiciona la participación de académicos y ponentes.

Por lo pronto, finaliza el venenoso, y ante la situación de endeudamiento financiero y hacendario de Salinas Pliego, no hay anuncio de la celebración del Festival de las ideas para este 2026, aunque la página web del encuentro y sus redes sociales se mantienen funcionando con información general.

Alejandro De la Garza

Alejandro de la Garza. Periodista cultural, crítico literario y escritor. Autor del libro Espejo de agua. Ensayos de literatura mexicana (Cal y Arena, 2011). Desde los años ochenta ha escrito ensayos... Ver más

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