Tzintzuntzan  se ubica a 4 horas y media de la Ciudad de México y su nombre significa “lugar de colibríes”. Este Pueblo Mágico maravilla a sus visitantes con su arquitectura vernácula de casas de un piso, techos de teja y grandes alerones, además de una zona arqueológica con los restos de un centro ceremonial, deliciosa gastronomía y una tradición muy arraigada: el Día de Muertos.

Ciudad de México, 16 de octubre (SinEmbargo).-  Tzintzuntzan es  un Pueblo Mágico a orillas del Lago Pátzcuaro que ocupa un lugar importante en la historia por haber sido capital del imperio purépecha; además, fue la primer ciudad de Michoacán durante el periodo de la Conquista.

Tzintzuntzan  se ubica a 4 horas y media de la Ciudad de México y su nombre significa “lugar de colibríes”. De acuerdo con la historia, los tarascos levantaron  su capital en Huitzitzilan, que en náhuatl significa “lugar abundante en colibríes”, este nombre fue traducido a la lengua purépecha dando como resultado Tzintzuntzan.

Este Pueblo Mágico maravilla a sus visitantes con su arquitectura vernácula de casas de un piso, techos de teja y grandes alerones.  Uno de los lugares que más llaman la atención es el imponente Convento Franciscano fundado por Vasco de Quiroga, este conjunto religioso está conformado por un jardín, un templo consagrado a San Francisco, el Exconvento dedicado a Santa Ana, la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, el antiguo Hospital de Indios y una capilla.

En el hoy ex convento se celebró la primera misa en Michoacán y se inició la evangelización de la zona; ahora alberga al Museo Comunitario de Tzintzuntzan, con una interesante muestra de la historia de la región.

Yácatas, restos de un centro ceremonial. Foto: Cortesía

Otro de los magníficos momentos que se pueden vivir en Tzintzuntzan es el de conocer los olivos, estos fueron plantados hace cientos de años por Vasco de Quiroga y siguen en pie, brindando sombra a quienes los visitan. Entre las artesanías de Tzintzuntzan están las famosas y típicas vajillas de cerámica con motivos de pescados o de cerámica verde vidriada.

Del esplendor de la época prehispánica quedan las imponentes Yácatas, restos del centro ceremonial de una cultura que desde el siglo XII dominaba estas tierras: son cinco estructuras escalonadas, con una parte rectangular y otra redondeada. Estas impresionantes construcciones son en realidad los basamentos de piedra volcánica sobre los que se construirían los templos de madera. Además, se cuenta con un museo de la zona arqueológica, que exhibe piezas encontradas en las excavaciones como vasijas de barro, herramientas de obsidiana, ornamentos de metal y piedras semipreciosas.

La ubicación de Tzintzuntzan permite explorar el lago de Pátzcuaro, visitar pueblos hospital como Santa Fe de la Laguna o las islas Tecuena, Yunuén y Pacanda, desde el muelle de Ucazanaztacua.

Tzintzuntzan conserva una de las tradiciones más arraigadas de México, el Día de Muertos. Foto: Cortesía

El sabor de este Pueblo Mágico se basa en charales, carpa, lobina, tilapia y “pescado blanco”, productos típicos del lago de Pátzcuaro que se recomienda probarlos en churipo (un platillo tradicional de la región purépecha); también  se puede disfrutar de un posuti (una varieda de pozole) o unas carnitas.

Una de las tradiciones más arraigadas de Tzintzuntzan es la del Día de Muertos, junto a los otros pueblos que rodean al Lago de Pátzcuaro, Tzintzuntzan forma parte de la celebración más grande del estado de Michoacán. De noche, el panteón de Tzintzuntzan se impregna de la fragancia del cempasúchil, las velas se mantienen encendidas para mostrar el camino a casa y las tumbas están decoradas con flores y comida.