Ciudad de México, 26 de agosto (SinEmbargo).- Una nueva fuga de miles de litros de gasolina, ocasionada por una toma clandestina, provocó afectaciones en parcelas que ocupan tres hectáreas del ejido Pico de Oro, en el municipio de Huimanguillo, en Tabasco.
La fuga del combustible, de acuerdo con lo mencionado por lugareños y propietarios de parcelas, inició al anochecer del viernes y, durante todo el fin de semana, estuvieron avisando a personal de Pemex pero éste omitió atender el aviso.
Fue hasta la mañana del lunes cuando Protección Civil y el Ejército Mexicano acudieron al sitio mencionado, confirmando que miles de litros de gasolina -de los barriles- ya estaban esparcidos.
La semana pasada, 4 mil barriles de crudo fueron derramados por una toma clandestina en un ducto de Pemex, en la Cuenca del río San Juan, en el municipio de Cadereyta, Nuevo León.
De acuerdo con datos de Pemex, del hidrocarburo derramado, 60 por ciento ha sido recolectado.
En el caso de Tabasco, presuntamente personas dedicadas al robo de hidrocarburos manipularon el ducto y sobrevino el derrame en una extensión de 3 hectáreas de terreno y 800 metros de drenes, lugar donde fue encontrado un conjunto de herramientas hechizas con las que se presume oradaron el ducto, según el diario Tabasco Hoy.
Cientos de lugareños llevados por el olor, acudieron hasta el potrero con cubetas, bidones, tanques y hasta un recipiente de los llamados Rotoplas, para recoger combustible de los arroyos que se formaron, sin importarles el riesgo que corrían.
EL ARRROYO ESTABA SECO
En triciclos, motocicletas y hasta en camionetas, hombres, mujeres y niños se llevaban tanques y garrafas repletos del combustible.
Según, las propias estimaciones de los lugareños, habrán levantado al menos unos 10 mil litros de gasolina, principalmente del lecho del arroyo que estaba seco, pero que se llenó del hidrocaburo que ya habría matado cientos de especies acuáticas.
Técnicos del área de mantenimiento del sector Ductos de Pemex Refinación, realizaron una excavación para descubrir el ducto, donde detectaron los aditamentos colocados ilícitamente, que ya fueron retirados.
Como medida preventiva -y con el apoyo de Protección Civil Estatal-, Pemex trasladó al sitio dos unidades médicas con el propósito de brindar servicio en caso de ser necesario. El área afectada es una zona de potreros que abarca un área de 800 metros cuadrados.




