Fabrizio Mejía Madrid

El Pluribus del PRIAN

29/01/2026 - 12:04 am

"Lo que ocurre con la discusión de los plurinominales es que está confundida con la proporcionalidad".

Utilicé de mala manera el nombre de la serie Pluribus para hacer esta columna porque muchos de los que defienden sin tregua la existencia de las listas plurinominales de los partidos en las elecciones padecen de ese mismo virus que retrata la historia de la única mujer que es capaz de pensar por sí misma. La pobre Carol Sturka, la protagonista, se enfrenta a un cerebro dividido entre todos los seres humanos del planeta. Pero Pluribus en latín significa “de muchos” y alude al lema de las 13 colonias originales de los Estados Unidos: “de muchos uno”. Aquí lo uso por nuestros queridos “pluris”, que son las listas de nombres numeradas que cada año votamos como representantes de partidos. Se ha discutido mucho su desaparición y esta columna trata sobre el porqué y cómo habría que sustituir esas listas.

Lo que ocurre con la discusión de los plurinominales es que está confundida con la proporcionalidad, de igual manera en que dicen que tener mayoría en un Congreso de la Unión es una dictadura. Lo de la dictadura es fácil de discutir: el PRI tuvo mayoría sin elecciones libres, con fraudes, y coacción del voto por medio de los sindicatos, en especial el de los maestros, pero también todos los afiliados a la CTM, la Confederación de Trabajadores de México que tuvo un líder, Fidel Velázquez, que duró 56 años al frente. La actual mayoría de Morena en el Congreso es un efecto de todo lo contrario: de elecciones libres. La mayoría no quiere decir dictadura, es simplemente una mayoría de votantes. La dictadura del PRI era, nada más, una dictadura de partido único. Son por supuesto, cosas distintas.

Ahora vayamos a la proporcionalidad. Es una relación constante entre dos magnitudes que se miden. En el caso de los diputados, por ejemplo, si un partido obtiene un número de votos del total emitidos y hay 500 curules a repartir, se saca de esas 500 el porcentaje que le corresponde a esos votos emitidos. Si, por ejemplo, el PRI obtiene ocho por ciento de la votación, le corresponde el ocho por ciento de las curules de 500 que hay, es decir, 40. Otro ejemplo, del 2018. Se emitieron 56 millones de votos, de los cuales, Andrés Manuel obtuvo 30 millones, es decir, 53 por ciento. Como son 500 diputados, Morena debió obtener 265 curules, aunque sólo le asignaron directamente 190 para castigar su coalición con el del Trabajo y el Verde. Como las votaciones nunca arrojan porcentajes redondos, se les van sumando las décimas para asignar otros lugares a los mejores perdedores y, luego, a los peores perdedores, es decir, el PAN y el PRI. Así es de simple la proporcionalidad. No se necesitan listas numeradas porque podría ser que el elector quisiera votar por uno que está, digamos en el lugar ocho y, al mismo tiempo considera que el que está en primer lugar de la lista es un ratero. Entonces debería poder el votante priorizar él mismo quién quiere votar. Si, por ejemplo, Paloma Sánchez, del PRI. Si alguien representa a los pluris es ella que, en medio de la discusión de la Reforma Eléctrica, salió del recinto del Congreso a gritarle a los manifestantes que la Ley no iba a pasar. Cuando Leonel Godoy le preguntó si no le preocupaban los votantes, ella contestó: “Yo soy pluri y no”. Bueno, pues ella, era el tercer lugar de la lista de la primera circunscripción en 2021. La puso ahí "Alito" Moreno que, a su vez, era el primer lugar en la lista de la cuarta, que es la Ciudad de México, aunque él gobernó Campeche. Buena, pues Paloma Sánchez, en una lista no numerada a lo mejor no obtiene ningún voto. Pero, como se vota por el lugar en esa lista, pues quedó y pudo ejecutar su número vergonzoso sin preocuparse. Ahora es Senadora, también plurinominal. En esa circunscripción de Sinaloa-Sonora, el PRI tuvo el 10 por ciento de la votación total en 2021. Es pues muy injusto que Paloma Sánchez pueda ser Diputada o Senadora insultando al electorado, pero las listas lo permiten.     

Pero la oposición del McPRIAN quiere que confundamos la proporcionalidad con las listas de partidos, los pluris. Actualmente lo que tenemos es esa lista que varía de acuerdo a unas circunscripciones electorales que se diseñaron para que el PRI siempre tuviera mayoría. O si no, ¿por qué Guanajuato está en la misma que Nuevo León y Tamaulipas, y no en la de Michoacán? ¿O por qué Guerrero está con la Ciudad de México y el Estado de México está con Querétaro? Por ejemplo, hay una circunscripción Estado de México-Michoacán-Querétaro-Colima, donde Felipe Calderón estaba en el primer lugar de la lista y por eso fue Diputado. ¿Por qué defienden los partidos esas listas? Porque las escriben las burocracias de los partidos y meten a sus compadres, socios de negocios inconfesables, o querencias.

Me puse a revisar las listas de plurinominales de 2000 a 2018. Aquí va mi reporte.

Lo primero que me hizo rascarme la cabeza con nostalgia fue que, en el 2000, existían partidos como el PARM, que obtuvo el 0.73 de los votos, otro llamado Democracia Social, que tuvo el 1.8 y el Centro Democrático de Manuel Camacho Solís y Marcelo Ebrard, que tuvo 1.1 por ciento. Pero veamos quiénes eran los pluris del PAN: eran Josefina Vázquez Mota, César Nava, Gabriela Cuevas, Felipe Calderón, y como suplente de algún otro, Kenia López Rabadán. En el PRI estaban Fernando Ortiz Arana, el eterno Augusto Gómez Villanueva, Felipe Solís Acero que fue el Secretario Ejecutivo del IFE de José Woldenberg, e Ildefonso Guajardo que más tarde estaría encargado del Plan Maestro de la candidatura de Xóchitl Gálvez, Eduardo Andrade, que ahora opina mucho sobre los jueces, Javier Duarte de Ochoa, el siniestro exgobernador de Veracruz, Beatriz Paredes, Romero Deschamps, líder vitalicio del Sindicato de Pemex. Puras finísimas personas. También estaba el hijo de Miguel de la Madrid. El uno y el dos del Centro Democrático eran Sergio Aguayo y Alejandro Rojas Díaz Durán, dos opositores energúmenos al obradorismo. Pero no obtuvieron los votos y no fueron diputados. Por algo llamado Democracia Social estaban de uno y dos, Rolando Cordera, académico de la UNAM, y Ricardo Raphael de la Madrid que es un conductor de televisión muy socorrido.

Esto de los partidos que no lograron ni los votos de sus primos me siguió llamando la atención en 2003. Había, vamos a ver: Partido Sociedad Nacionalista, Alianza Social, México Posible, Partido Liberal Mexicano, Fuerza Ciudadana. El PAN se lució con sus listas: Margarita Zavala, Juan de Dios Castro, Molinar Horcasitas, Jorge Triana, Germán Martínez y Marko Cortés. El PRI no se quedó rezagado en prestigio con: Miguel Ángel Yunes, "Alito" Moreno, Elba Esther Gordillo, Claudia Ruiz Massieu Salinas, Emilio Chauyfett, Alfredo del Mazo. Por un partido llamado con cierta belleza fallida, México Posible estaba ---otra vez--- Sergio Aguayo, acompañado de Jesus Roberto Robles Maloof.

En existió un partido llamado Alternativa Socialdemócrata y Campesina (que tuvo el deshonroso dos por ciento).

Por el PRI estaban: José Murat, Beatriz Pagés, Cesar Camacho Quiróz. Por el PRD y Convergencia, PT: Tonatiuh Bravo Padilla, Ruth Zavaleta, Alejandro Chanona. El primero es del grupo que controla la Universidad de Guadalajara y su Feria del Libro. La segunda es la perredista que le abrió el micrófono a Felipe Calderón para que se autoimpusiera la banda presidencial casi en una cocina de la Cámara de Diputados. Y el último es el actual director de Ciencias Políticas de la UNAM. En 2009 existió un Partido Socialdemócrata (que obtuvo el 1.03 por ciento)

El PAN traía a Manuel Clouthier, Javier Usabiaga, Gil Zuarth, Vázquez Mota, Kenia López ya como propietaria. El PRI otra vez a Beatriz Paredes, y a Claudia Ruiz Massieu Salinas. Convergencia, que es el primer nombre del Movimiento Ciudadano, traía en su 5 circunscripción a Alejandro Gertz Manero, el apenas renunciado Fiscal de la República. Nueva Alianza venía con el boxeador Jorge Kawaghi, con Reyes Tamez, Secretario de Educación del Gobierno menos educado de la historia, es decir, el de Vicente Fox. Estaba también Tere Vale.

En 2012 ya hay Movimiento Ciudadano. El PRI ya sin tapujos ni recato traía a Manlio Fabio Beltrones, "Alito" Moreno, Manuel Añorve Baños, y Jesus Murillo Karam, el de la Verdad Histórica de Ayotzinapa. Por el Movimiento Ciudadano, tres sorpresas: Alfonso Durazo, Luisa María Alcalde, hoy de Morena, Ricardo Mejía Berdeja, hoy del PT.

De 2015 al 2018 existieron el Partido Humanista, Encuentro Social y Morena. El PAN entró a lo que te truje con Miguel Ángel Yunes Linares, Santiago Taboada, y Marko Cortés. El PRI contestó con Ivonne Ortega, César Camacho Quiróz ---otra vez--- y el PRD con Acosta Naranjo, Agustín Basave, Jesus Zambrano. El Partido Verde con Lía Limón, que ---me entero--- renunció al PAN, luego regresó para apoyar a Ricardo Anaya a la Presidencia y, más tarde, compensó todas sus tribulaciones siendo la delegada en Álvaro Obregón.

Voy a dejar esto hasta aquí porque el nombrerío no nos hace bien. Pero lo que quise demostrar es que los pluris son precisamente la crema y nata de la élite que nos gobernó durante casi dos décadas del PRIAN. Sin experiencia profesional o siquiera sentido común, casi toda esta gente tuvo cargos de decisión, presión, y hasta de negocios personales a través de los puestos de representación popular. Pero los pluris no son representación popular, ni de mayorías ni de minorías. Son burócratas que les deben el puesto a sus dirigentes que hacen las listas. Son, además, los que vociferan en las Cámaras, los que dirigen las votaciones, los que acaban anulando a los verdaderos representantes, que son los que hicieron campaña electoral y ganaron sus votos en los distritos. Kenía López, Lilly Téllez, "Alito", Ricardo Anaya, Marko Cortés, no necesitaron convencer ni a un votante, y fueron electos por su lugar en la lista.

Representar es actuar por otros y para otros, es decir, en su beneficio. La representación popular no es la de las dirigencias de sus partidos, sino la de los electores. Pongo un ejemplo simple. Un doctor puede actuar a nombre del director del hospital o a nombre del hospital. No es lo mismo. Una cosa es el bienestar del director y otra la del interés del hospital. Cuando hablamos de elecciones, se trata de representar a la mayoría y a las minorías, es decir, al McPRIAN. Debe de existir unidad en torno a un representante popular. Muchos creen que la unidad debe ser de cada uno de los miembros de un movimiento, por ejemplo, de la 4T o de Morena. Eso no importa. Lo que interesa es que haya unidad en torno a los representantes. Un movimiento es la estructura de un conflicto social, no su resolución. En otras palabras, los diversos interes y opiniones se estructuran en el interés general. Por seguir con el hospital: no pueden prevalecer las enfermeras por sobre los afanadores o el anestesista sobre el cirujano, sino que se busca que el hospital siga su función de brindar servicios de salud. La representación no es ser algo, digamos, albañil o abogado o economista, sino actuar, hacer algo. Por lo tanto, no importa tanto quienes componen en lo personal una Legislatura, sino lo que hace esa Legislatura en su conjunto, las leyes que aprueba. La mayoría en un Congreso es un instrumento de la acción no una herramienta de representación. No interesa si los rasgos de opinión o manera de debatir son comunes a sus electores, sino que esté autorizado a actuar en beneficio de toda la Nación, del servicio que brinda un hospital.

Digo todo esto porque a veces confundimos la representación con ser de determinada forma o simbolizar algo. Es acción política. Lo demás está en terrenos de la sociología, las estadísticas poblacionales, las encuestas. No debería pasar por representación quienes actúan sólo a favor de sus dirigencias, de los enojadas o temerosas que estén, por ejemplo, los del McPRIAN, y no lo hacen en función del interés general. Eso se podrá empezar a construir si quitamos formas de representación que no son de las mayorías y minorías electorales, en el territorio, haciendo campañas, escuchando. Y una de ellas es la lista y las circunscripciones. Menos Pluribus de los partidos y más del interés nacional.

Fabrizio Mejía Madrid

Es escritor y periodista. Colabora en La Jornada y Aristégui Noticias. Ha publicado más de 20 libros entre los que se encuentran las novelas Disparos en la oscuridad, El rencor, Tequila DF, Un hombre ... Ver más

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