Eugenia habla de “Efraín Huerta. Un poeta del alba. Cien años”

06/06/2014 - 9:33 am

Por Juan Carlos Castellanos C.

México, 6 Jun. (Notimex).- Heredera del entendimiento y la mirada límpida de su padre, “El gran cocodrilo”, Eugenia Huerta se observó radiante por la coincidencia que representa haber montado la exposición conmemorativa “Efraín Huerta. Un poeta del alba. Cien años” en la Galería Luis Cardoza y Aragón, pues ambos fueron grandes amigos y siempre se quisieron mucho.

La idea nació, informó en entrevista con Notimex, con una charla que tuvieron los hijos de Efraín Huerta y el maestro José Carreño Carlón, director del Fondo de Cultura Económica (FCE). “Los tres hermanos, Andrea, David y yo, le pedimos que este año, centenario de su natalicio, hiciera circular los libros que el Fondo tiene editados de él y sobre su obra”, expuso.

Esa era la intención inicial, añadió Huerta Bravo, mujer de letras nacida en esta ciudad capital en el año 1945, “pero en el transcurso de la conversación fueron apareciendo otros proyectos y, poco a poco, el Fondo se convirtió en el pivote de la celebración centenaria que ahora permea a toda la República a través de homenajes, lecturas de su obras, exposiciones y mesas redondas.

“José Carreño Carlón pensó una iconografía, montar una exposición y hacer nuevas ediciones en torno a mi padre y su obra. Así, la petición original fue tomando otra dimensión, pues nosotros, los tres hijos, no esperábamos una respuesta tan entusiasta y generosa como esta”, abundó en sus declaraciones, en el marco de la inauguración, anoche, de la exposición sobre su progenitor.

Para montar la exposición, explicó, literalmente se echó un clavado en los materiales dejados por Huerta para la posteridad. Recordó, sin embargo, que hace años “los tres hermanos mayores decidimos donar todo el grueso de los archivos y lo más importante del enorme acervo de nuestro padre a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)”.

En la máxima casa de estudios del país, desglosó Eugenia Huerta, “están los originales de los poemas, la mayor parte de su correspondencia con mi madre, las primeras ediciones de sus libros y muchas cosas más.

Al pensar en esta exposición, refirió, “tuvimos que ver con qué nos habíamos quedado; yo había pedido, de manera especial y romántica, quedarme con algunas fotos”.

A partir de esas fotografías se montó la exposición. Son base museográfica de la muestra que desde anoche se presenta en la galería que lleva el nombre de uno de los amigos más entrañables del poeta, Luis Cardoza y Aragón, dentro de las instalaciones del Centro Cultural Bella Época, que alberga a la Librería Rosario Castellanos del FCE, en esta ciudad.

“La UNAM se toma muy enserio su papel de resguardar los documentos y por eso, los documentos no salen de ahí. Consecuentemente, la exposición presenta libros, fotografías y documentos que los hermanos reunimos. En el caso de las primeras ediciones, cada quien aportó las que tenía en su poder”, destacó la hija de uno de los poetas emblemáticos del México del siglo XX.

De esa forma, subrayó, “se integró una muestra bonita, cálida, porque en esa búsqueda aparecieron cosas muy interesantes de la familia, como las cartas manuscritas de Efraín Huerta y la invitación a la boda con mi madre, una hoja de papel revolución manuscrita, avisándole a su hermana que se casaba y le avisara al resto de los hermanos; nuestra familia fue austera y modesta”.

El recuerdo se sacudió dentro de su memoria: “Cuando a los 17 años de edad Efraín Huerta llegó a la Ciudad de México, procedente de su natal Silao, Guanajuato, donde nació el 18 de junio de 1914 (Murió en la capital del país el 3 de febrero de 1982), iba a la Biblioteca Nacional para copiar textos de escritores, como ejercicio para soltar la pluma. Es decir, leía y copiaba”.

Lo que él copiaba lo anotaba en unas libretas negras que él llamaba “Damas negras” y luego, en esos mismos cuadernillos, escribía sus propios poemas. “Pero también, en las mencionadas hojas de papel revolución, le escribía cartas o ‘envíos’ como él les llamaba, a mi madre Mireya Bravo”. Esas son algunos hermosos tesoros familiares que se pueden ver en esta exposición.

La muestra ofrece casi un centenar de piezas del legado de los hijos del poeta, todas ellas unidas por el hilo conductor que son las no pocas fotografías sobre su recorrido desde la cuna hasta la muerte, colocadas temáticamente: Con sus amigos, personalidades de la farándula como María Félix, y con sus colegas y familiares, en una periplo de vida muy atractivo.

Hasta el momento de la entrevista, Eugenia Huerta ignoraba si se alcanzó a colocar en el cuerpo de la exposición la fotografía más antigua que la familia tiene de Efraín Huerta. “Tenía seis años de edad cuando se la tomaron allá en Irapuato. Luce hermoso y con sus pantaloncitos cortos”, dijo risueña la entrevistada, quien junto con su hermana Andrea Mireya hizo la museografía.

Redacción/SinEmbargo

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