Benito Juárez multiplicado: Lecciones de política y humanismo a 206 años de su natalicio

21/03/2012 - 4:00 pm

Benito Pablo Juárez García nació hace 206 años, un 21 de marzo de 1806, en San Pablo Guelatao, Oaxaca. De origen zapoteca, hijo de indígenas y campesinos a los que no conoció del todo, pues éstos fallecieron cuando él tenía tres años, quedó al cuidado de sus abuelos y de sus tíos, siendo aún un niño se dedicó a trabajar en las labores del campo, siempre observador y preocupado por los problemas de la gente más pobre.

Él mismo cuenta, en su relato autobiográfico Apuntes para mis hijos, que a los 12 años escapó de la casa de sus tíos para irse a la ciudad de Oaxaca, donde se refugió en la casa de Antonio Maza, donde su hermana María Josefa era cocinera.

Desde entonces, el niño indígena no paró de leer, de cultivarse y de convertirse en uno de los pensadores, abogados y políticos más grandes que ha dado México en su historia. Incluso es conocido como el “Benemérito de las Américas”.

También es conocido como el “Presidente errante”, pues entre 1862 y 1867, Juárez sostuvo admirablemente su gobierno contra conservadores y franceses en constantes viajes por México y Estados Unidos.

El 15 de julio de 1867 regresó triunfalmente a la Ciudad de México, gracias al apoyo de Estados Unidos con el que se logró fusilar a Maximiliano, al General Mejía y al joven Macabeo, Miguel Miramón, sus enemigos. Cuando se celebraron las elecciones, ya que Juárez no era electo, sino provisional, la Iglesia contribuyó a su triunfo al prohibir votar a los feligreses.

Entre las acciones de su gobierno y para tener una buena política con sus hermanos latinos, expulsó a varios ministros latinoamericanos del país, entre ellos los de Guatemala y Ecuador, por supuestas alianzas con los conservadores. También expulsó al ministro español y a los nuncios apostólicos.

Sin embargo, el gobierno juarista era frágil y los conservadores Félix María Zuloaga y Leonardo Márquez tenían oportunidad para recuperar el poder. Por ello, Juárez solicitó al Congreso facultades extraordinarias. Los miembros liberales del Congreso se negaron, con el argumento de que haber colocado al país bajo una Constitución había costado una guerra muy sangrienta y no era posible que Juárez que había impulsado dicha Constitución ahora quisiera violar los principios de legalidad dándose facultades de virtual dictador.

No obstante, dos grupos de conservadores atraparon a Ocampo y a Santos Degollado, respectivamente, y los mataron, desviando la atención de los liberales en el Congreso cambiando la opinión de éstos decidiendo otorgar dinero y permisos a Juárez para acabar con ellos.

Tuvo unas finanzas excepcionales durante su mandato. Su gobierno arrojó un déficit presupuestario de 400 mil pesos mensuales y logró recaudar un millón de pesos de la venta de las propiedades de la Iglesia.

La frase más conocida del político liberal mexicano Benito Juárez (“Entre los individuos, como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”) fue pronunciada el 15 de julio de 1867, en un manifiesto expedido poco después de entrar triunfante en la Ciudad de México, tras la derrota y fusilamiento de Maximiliano I de México de Habsburgo y el derrocamiento del Segundo Imperio Mexicano.

El 15 de julio de 1867, tras permanecer dos días en Chapultepec se dirigió a la Ciudad de México. Entró por la puerta de Belém y el Paseo de Bucareli, en el lugar en donde se encontraba la estatua de Carlos IV se detuvo para recibir felicitaciones de autoridades civiles y militares, continuó su camino por la Alameda Central para dirigirse al Palacio de Gobierno. Desde el balcón presenció un desfile de la columna de honor y las expresiones de júbilo de la población. Ese mismo día expidió el manifiesto en donde se encuentra la frase célebre:

Mexicanos: encaminemos ahora todos nuestros esfuerzos a obtener y a consolidar los beneficios de la paz. Bajo sus auspicios, será eficaz la protección de las leyes y de las autoridades para los derechos de todos los habitantes de la República. Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.

Confiemos en que todos los mexicanos, aleccionados por la prolongada y dolorosa experiencia de las comunidades de la guerra, cooperaremos en el bienestar y la prosperidad de la nación que sólo pueden conseguirse con un inviolable respeto a las leyes, y con la obediencia a las autoridades elegidas por el pueblo...

OTRAS FRASES DE JUÁREZ:

Bajo el sistema federativo, los funcionarios públicos, no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad. No pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No pueden improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir, en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley les señala.

El gobierno tiene el sagrado deber de dirigirse a la Nación, y hacer escuchar en ella la voz de sus más caros derechos e intereses.

La constancia y el estudio hacen a los hombres grandes, y los hombres grandes son el porvenir de la Patria.

El primer gobernante de una sociedad no debe tener más bandera que la ley; la felicidad común debe ser su norte, e iguales los hombres ante su presencia, como lo son ante la ley; sólo debe distinguir el mérito y la virtud para recompensarlos; al vicio y al crimen para procurar su castigo.

El principio de no intervención es una de las primeras obligaciones de los gobiernos, es el respeto debido a la libertad de los pueblos y a los derechos de las naciones.

Los gobiernos civiles no deben tener religión, porque siendo su deber proteger la libertad que los gobernados tienen de practicar la religión que gusten adoptar, no llenarían fielmente ese deber si fueran sectarios de alguna.

Libre, y para mi sagrado, es el derecho de pensar... La educación es fundamental para la felicidad social; es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.

Los hombres no son nada, los principios lo son todo.

Tengo la persuasión de que la respetabilidad del gobernante le viene de la ley y de un recto proceder y no de trajes ni de aparatos militares propios sólo para los reyes de teatro.

¿Por qué México, mi país, es tan extraño que está formado, a mitad y mitad, de una fuente inagotable de ternura y de un pozo profundo de bestialidad?

La emisión de las ideas por la prensa debe ser tan libre, como es libre en el hombre la facultad de pensar.

Redacción/SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

Lo dice el reportero