"Ante los pésimos resultados de la 4T – economía, pandemia, seguridad, etc.-, Ricardo Anaya representaría una opción política totalmente inversa a la 4T".

“Ante los pésimos resultados de la 4T – economía, pandemia, seguridad, etc.-, Ricardo Anaya representaría una opción política totalmente inversa a la 4T”. Foto: Mario Jasso, Cuartoscuro

+ “Se los advertí…”

+ Es la antítesis de AMLO

Ricardo Anaya anunció, el lunes pasado, que buscará la candidatura presidencial en 2024. Como todo político, tiene simpatizantes y detractores. Eso es normal. Lo importante, es: Anaya tiene amplias posibilidades y probabilidades de ganar la Presidencia dentro de tres años. Y no se trata de filias o fobias. No. Es analizar escenarios, circunstancias y realidades.

Aquí, 16 razones por las que el panista, desde ahora, es un candidato presidencial viable para derrotar al partido en el Gobierno –Morena- en la presidencial del 2024:

1.– “Andrés Manuel López Obrador destruyó la economía de México”, advirtió Ricardo Anaya en noviembre pasado. Las cifras, irrefutables, le dan la razón: – 12 por ciento de crecimiento económico; un millón de empresas quebradas; 500 mil negocios cerrados; 12 millones sin empleo. La crisis económica de México reventó desde el 2019, con AMLO ya en la Presidencia y sin pandemia. No hubo crecimiento durante los primeros dos años de la 4T. Sí: la economía se destruyó a la llegada del actual Régimen.

2.– “Con López Obrador en el Gobierno, la inversión está en su nivel más bajo en más de 20 años”. Cierto: la han ahuyentado la cancelación de proyectos ya en marcha, mediante “consultas populares” organizadas por Morena, agravando el desempleo. Un ejemplo: en 2019, la inversión representó el 20.9 por ciento del PIB de México, la proporción más baja desde el 2005, cuando la inversión representaba el 20.7 por ciento del PIB.  En 2020, se desplomó otro 20 por ciento (Fuente: Inegi). El daño ha sido brutal: durante la actual administración, la fuga de capitales ha sido superior a los 22 mil millones de dólares. (Fuente: Banxico y Forbes).

3.– “Perdonar la corrupción no es cambio. ¿Cambio es tu pacto con Elba Esther y con Bartlett?, le espetó Anaya a AMLO durante el tercer debate presidencial. No se equivocó. Hoy por hoy, gran parte de lo advertido sobre López Obrador, se ha cumplido: AMLO tiene a Bartlett como intocable en su Gobierno, y a Gordillo la arropa y perfila como aliada electoral para la elección intermedia.

4.– “Te has convertido en lo que tanto criticaste por tu ambición de llegar al poder “, criticó Anaya, frente a frente, a López Obrador. Tampoco se equivocó: AMLO ha hecho de la mentira un patrón de conducta; acusa sin pruebas; pretende influir en las elecciones desde Palacio Nacional; utiliza los programas sociales con fines electorales; hace nombramientos de funcionarios sin preparación ni conocimientos; otorga contratos del Gobierno sin licitar (8 de cada 10); rechaza la transparencia; ataca a periodistas y prensa que lo critican; difama a sus rivales políticos. Sí, todo aquello que algún día criticó, hoy es práctica cotidiana de López Obrador.

5.– “El problema no es que no entiendas ni hables inglés. No. El problema, Andrés Manuel, es que no entiendes al mundo”, le criticó Anaya. Esa frase marcó el segundo debate presidencial en 2018 y configuró también lo que es ahora el régimen obradorista: un ente que se resiste a los avances mundiales, que recurre a energías contaminantes mientras en otras naciones han sido desechadas, y que tiene a un Presidente que prefiere encerrarse en su mundo alterno y en sus mañaneras, en lugar de participar en foros mundiales que colocarían a México en una posición mundial más ventajosa para sus ciudadanos. Presidente aldeano, Gobierno aldeano.

6.– “Además de que manejó pésimo la pandemia, el Gobierno abandonó a las personas y a los negocios a su suerte”. Cierto lo que Anaya dice: López Obrador es el Presidente que menos ha apoyado… ¡en el mundo!, a sus compatriotas en tiempos de pandemia. “Hasta ahora, 75 países están otorgando apoyos directos para mantener el mayor número de puestos de trabajo ante la crisis provocada por la COVID-19, pero México no está entre ellos”, revela un análisis realizado por el Banco Mundial (BM). (El Economista. Blanca Juárez. 1/Mayo/2020). Aún más: México es el país que menos dinero ha invertido para combatir la pandemia: ni siquiera el uno por ciento de su Producto Interno Bruto.

7.– “Impulsaré las energías renovables”, propuso Anaya. Y AMLO ha hecho exactamente lo contrario en detrimento del medio ambiente: ir contra energías limpias e impulsar, para favorecer negocios particulares de Morena, el uso del carbón.

8.– “López Obrador es un hombre que vive atrapado en el pasado”, señaló Anaya el 7 de diciembre de 2020. No yerra: AMLO es la reencarnación del viejo priismo de los setentas. Ejemplo: su programa de estatización que pretende controlarlo todo, sin contrapesos. Desaparecer organismos autónomos. Reestablecer un presidencialismo absoluto, como Echeverría y López Portillo.

9.– Ante los pésimos resultados de la 4T – economía, pandemia, seguridad, etc.-, Ricardo Anaya representaría una opción política totalmente inversa a la 4T. Diez millones de mexicanos (voto útil) llegaron al hartazgo en poco más de dos años de Gobierno obradorista, y ese desencanto seguramente se reflejará en las urnas desde el próximo 6 de junio.

10.– Anaya es la antítesis política de AMLO. De llegar a la Presidencia, se revertiría cualquier rasgo del socialismo populista que ha emprendido López Obrador en nuestro país. Esa postura es una oferta electoral atractiva y viable.

11.– Podría darse el fenómeno Biden-Trump: hartos de un Presidente con discurso de odio y divisionista, de escándalo y mentiras, millones de electores (voto útil) votarían en contra de todo lo que significara AMLO o la 4T. Si Anaya consolida un discurso incluyente y unificador, sería la alternativa opuesta a la estridencia del obradorismo.

12.– El panista, ante lo acertado de sus vaticinios sobre lo que ocurriría en México con AMLO al frente, tiene una fuerte dosis de autoridad moral para decir: “Se los advertí”. Y ese capital político será una veta sólida para explotarla ante el electorado.

13.– Anaya arrancó con el pie derecho su candidatura presidencial adelantada: anuncia visitar mil municipios, para pelearle al tú por tú a AMLO el voto de los más pobres. Entendió que el fuego se combate con fuego, y no desde una curul o una oficina burocrática.

14.– En 2024, al buscar la Presidencia de México por segunda vez, Ricardo Anaya tendrá una edad envidiable: 45 años, lo que será un factor político-electoral a considerar entre los votantes jóvenes.

15.– Antes de terminar el sexenio de Peña Nieto, la entonces PGR exoneró a Anaya de cualquier acusación legal sobre lavado de dinero que se le imputó en plena campaña presidencial del 2018. No tiene delito que perseguir.

16.– La 4T le teme a Ricardo Anaya. ¿La prueba?: justo horas después de que el panista declaró, en septiembre pasado, que regresaba a la política, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto, declaró que lo investigaban por el Caso Odebrecht. Sin embargo, obedeció más a una reacción política y temerosa que a alguna investigación sólida. En concreto, carecen de pruebas contra Anaya.

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Ricardo Anaya, desde ahora, se erige como el líder opositor más viable para intentar frenar a la 4T en 2024. Junto con Felipe Calderón, son los dos políticos que incomodan a AMLO y le debaten en público sin ningún temor ni pudor. Habrá que ver si es candidato presidencial por una alianza opositora nuevamente, o bien, solamente lo postula el PAN.

Anaya va por el 2024.

Sheinbaum, Ebrard o Monreal, ya tienen rival.

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