Con la cámara en el lugar de sus ojos, Nicolás Alvarado recorre el andador de la calle Mazatlán junto a su perro, un bulldog francés llamado Ralston. El paseo sirve para denunciar el mal estado de los botes destinados a contener los desechos de los perros que habitan en la colonia Condesa. Ante el problema, los vecinos prefieren dejar las bolsas en cualquier otro lugar. ¿Por qué lo hacemos?, pregunta Alvarado. Por todas las malas razones.
Por Nicolás Alvarado
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