Lea: “No podemos permitir que la ignorancia gobierne al país”. Hasta allí bien. Se refería a Peña Nieto, seguro. Bala bien disparada.
Santiago Creel sigue: “...Una ignorancia ilustrada, claro, ilustrada con libros, ilustrada sin títulos, una ignorancia acompañada de la corrupción”.
¿A qué carajos se refiere? El tipo habla despacio, nada atropellado. ¿Pero qué dijo? ¿Una ignorancia ilustrada? ¿Con libros? ¿Ilustrada sin títulos?
Honestamente, ¿de qué habla? ¿Qué necesidad tiene un votante de interpretar tanta incoherencia?
Híjole. Ni manera de ayudarlo.
***
El gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, ha debido responder a las críticas y a la jauría de los medios en solitario. No está mal: las decisiones que ha tomado corresponden a las de su cargo. Pero su caso particular es uno muy ilustrativo de lo que deben significar las alianzas electorales en el futuro.
Está bien que Elba Esther Gordillo le dé votos a Felipe Calderón; está bien que Marcelo Ebrard impulse fórmulas virtuosas. Está bien que Enrique Peña Nieto tenga como aliados al cuestionable “Niño Verde” y a su partido de zánganos. Pero, cuando caigan en el error, ¿no sería mejor que respondieran por ellos?
Ángel Aguirre llegó a la gubernatura de Guerrero por el pragmatismo de cierta izquierda que es capaz de aliarse, como lo hace el PAN y el PRI, con cualquiera. Ahora que ha demostrado su verdadero rostro de indolencia o autoritarismo, estaría bien que los que promovieron esas alianzas dieran la cara por él.
Para ser congruentes. Para que los cambios de gobierno no sean una pura ambición por el poder.
* * *
Por eso está bien una reforma política. Ayer, cuando Javier Lozano Alarcón hacía un balance maravilloso de sus “obras” como secretario del Trabajo, seguramente muchos habrán pensado en el ridículo papel que hizo, por ejemplo, como Mexicana de Aviación.
Una reforma política habría permitido que ni Lozano ni otros políticos incapaces hubieran permanecido en su cargo durante tanto tiempo.
Muchas gracias a Javier Lozano, por alabar al Presidente y ponerlo como el non plus ultra pero no es lo que el país quiere.
En todo caso, lo más necesario son funcionarios que operen, y no esos que alaban al Presidente para garantizarse el tránsito hacia el siguiente sexenio.
* * *
¡Qué bajeza! ¡Qué falta de dignidad política! Por eso, los ciudadanos de izquierda no coinciden con los partidos de izquierda en México.
La Comisión Nacional Electoral del PRD informó que cerca de mil 200 personas, entre perredistas e integrantes de la sociedad civil, empresarios y activistas solicitaron su registro como precandidatos a la Cámara de Diputados y el Senado de la República. Mil 200 personas, ambición pura…
Entre los inscritos están, por ejemplo, la polémica ex gobernadora de Zacatecas –a quien nadie puede ver en la entidad que gobernó– Amalia García; el diputado Alejandro Encinas –quien perdió en julio pasado en las elecciones del Edomex– y el delegado de la Gustavo A. Madero en la Ciudad de México, Víctor Hugo Lobo –protagonista de escándalos por acarreo en las elecciones internas perredistas–. Además, toda una joya: la secretaria general y de finanzas del partido, Dolores Padierna y, encima, uno de sus peones, Javier Salinas.
La lista es larga, muchos nombres y todos ligados de una u otra forma, todos tras el “hueso”. Eso, señores, no son los representantes de la izquierda mexicana. Eso, señores, son sólo vividores del sistema.
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