Redacción/SinEmbargo

Y Ángel Aguirre Rivero, ¿cuándo?

El 10 de noviembre de 2011, cuando Ángel Heladio Aguirre Rivero apenas cumplía siete meses como Gobernador de Guerrero, SinEmbargo publicó un reportaje donde se detalló cómo la familia del mandatario, sus compadres, socios y amigos cercanos se habían apoderado de casi todas las áreas, estratégicas o no, de la administración pública guerrerense.

Aunque en un principio, y ante la aparición de cuestionamientos por parte de otros medios independientes, Aguirre Rivero intentó negarlo, después lo justificó y, finalmente, ignoró el tema, siempre protegido por el partido que lo llevó al poder, el de la Revolución Democrática (PRD), que entonces ni siquiera se refirió al asunto.

Eran los meses en que Aguirre se apuntalaba como amo y señor en Guerrero, y las familias cercanas a su administración gozaban –y aún gozan– de la repartición del presupuesto en total impunidad.

Luego, con un Guerrero empobrecido y sumido en la violencia –lo que colocó al puerto de Acapulco, la “joya de la corona” en esa entidad como el municipio más violento del mundo–, llegó la tragedia del 26 de septiembre en Iguala, donde tres estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa fueron asesinados y otros 43 fueron secuestrados por policías de ese municipio y del de Cocula para, según la versión oficial, posteriormente ser entregados a miembros del cártel Guerreros Unidos.

El perredista José Luis Abarca Velázquez, entonces Alcalde de Iguala, y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, ambos vinculados desde hace años con los Guerreros Unidos sin que nadie les tocara un pelo, fueron señalados como los autores intelectuales de la masacre y hoy se encuentran en prisión.

Ante la indignación social y la crisis política que generó el asesinato y la desaparición de los normalistas, ciudadanos en todo el país y en diversas ciudades del mundo exigieron la renuncia de Ángel Aguirre, aunque este se resistió a dejar el poder.

El 23 de octubre de 2012, cuando el reclamo inicial se convirtió en un demanda generalizada, lo que produjo además la primera gran crisis del gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto y sepultó el escaso prestigio que conservaba el PRD de “Los Chuchos” –quienes tras la masacre de Iguala lo defendieron a capa y espada–, Aguirre Rivero anunció que pediría licencia al cargo para, según él, abonar a la solución del caso.

La exigencia que surgió entonces fue que el gobierno federal fuera por Aguirre para investigarlo por la lentitud de su gobierno para afrontar, desde los primeros minutos, la tragedia de Ayotzinapa; por su omisión ante el abierto accionar delictivo de los Abarca, a quienes toleró todo el tiempo, y por haber alimentado con sus acciones de gobierno una mayor represión y descontento social contra los normalistas.

Nadie olvida que el 12 de diciembre de 2011, los gobiernos de Ángel Aguirre y el del entonces Presidente Felipe Calderón Hinojosa ordenaron el desalojo violento de un grupo de alumnos de la Normal Raúl Isidro Burgos, que bloqueaba la Autopista del Sol México-Acapulco y la carretera federal, a la altura de Chilpancingo. Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, estudiantes de Ayotzinapa, murieron al ser impactados por disparos de las policías federales y estatales, así como por los de agentes ministeriales.

Pero la respuesta del gobierno federal a esa exigencia fue nula. Aguirre Rivero se fue limpio y sin ninguna responsabilidad por los hechos del 26 de septiembre pasado.

Ahora, su hermano Carlos Mateo Aguirre Rivero y su sobrino Luis Ángel Aguirre Pérez fueron detenidos por la Procuraduría General de la República (PGR) acusados de desviar al menos 287 millones de pesos del erario público.

En noviembre de 2011, SinEmbargo informó que entre los familiares de Ángel Aguirre que aparecían en la nómina de la entidad brillaba uno: Carlos Mateo Aguirre, quien era entonces coordinador general del Ejecutivo estatal. Carlos Mateo era, se planteó, una especie de vicegobernador, “el número dos de la entidad”.

En el reportaje de este diario digital se consignó que él entregaba obras de infraestructura urbana a nombre de su hermano. Era dueño del “Rancho San Carlos”, donde se cría ganado suizo. Fue también director de Administración de los Servicios Estatales de Salud cuando su hermano fue Gobernador interino de Guerrero, entre 1996 y 1999, luego de que Rubén Figueroa Alcocer solicitara licencia para separarse del cargo, como consecuencia de la matanza de campesinos en Aguas Blancas. A Carlos Mateo le llamaban el “Señor Diez Por Ciento”, por la influencia que ejerció en materia de contratos durante la primera administración estatal de su hermano.

Ayer, con el hermano y el sobrino del ex Gobernador, también fue capturado por la Policía Federal el ex subsecretario de Finanzas de la administración de Ángel Aguirre, Víctor Ignacio Hughes Alcocer, además de su hijo, Víctor Felipe Hughes Acosta, de 37 años de edad, y quien fue Secretario Particular del ahora ex mandatario con licencia cuando éste se desempeñaba como Senador de la República.

Otros detenidos de esta familia allegada al clan Aguirre Rivero son: Henry Paul Hughes Alcocer, Paulo Ignacio Hughes Acosta, Mauricio Francisco Hughes Acosta, Alejandro Carlos Hughes Acosta, Jorge Eduardo Hughes Acosta.

Aún no se sabe si Ángel Aguirre Rivero está bajo investigación de las autoridades federales por esta red de desfalco y corrupción. Pero es otra oportunidad de oro para el Presidente Peña Nieto para mostrar de qué esta hecho su gobierno, que ha presumido en México y el extranjero su “compromiso” con la rendición de cuentas.

Pasaron ya más de tres años desde aquella denuncia de SinEmbargo sobre la nómina familiar y de compadrazgos de Aguirre Rivero, que contenía nombres, cargos y sueldos oficiales. El martes por la noche y el miércoles por la mañana, la PGR confirmó que aquella información que el entonces Gobernador y su partido, el PRD, ignoraron olímpicamente, era cierta. Y ahí está la lista del nepotismo, porque sin duda hay mucho más por investigar.

Por esto, la pregunta que se ha repetido en 2011, en 2012, en 2013 y en 2014, se mantiene por estos días: Y Ángel Aguirre, ¿cuándo?

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