Bangkok, 12 sep (EFE).- Un periodista que había escrito sobre casos de tala ilegal de árboles en Camboya fue encontrado muerto en el interior de su coche en la provincia de Ratanakiri, en el noreste del país, informa hoy la prensa local.
La Policía halló ayer el cadáver de Hang Serei Oudom, de 44 años, cubierto de sangre dentro de su vehículo abandonado en una plantación de marañones tras haber estado desaparecido desde el viernes.
"Su cuerpo tenía dos golpes de hacha, uno en la nuca y otro en la frente", dijo el agente de la Policía de Ratanakiri, Song Bunthanorm, al Cambodia Daily.
Oudom era colaborador del bisemanario "Vorakchun Khmer" (Héroe Jemer), cuyo director, Rith Ratanak, señaló que el periodista se había referido a varios hombres de negocios en sus artículos.
"La tala ilegal es el caso más candente, por lo que debe haber recibido varias amenazas de muerte. Pero mi periódico nunca recibió ninguna queja de nadie" en tal sentido, dijo Ratanak al Phnom Penh Post.
En su último artículo publicado el 6 de septiembre, Oudom acusó al hijo de un comandante de la gendarmería provincial de utilizar vehículos con matrículas del Ejército para el transporte de madera y de extorsionar a otros empresarios que realizan este tipo de comercio legalmente.
El asesinato de Oudom ocurre tras la muerte el pasado 26 abril del activista medioambiental Chhut Vuthy, que recibió un disparo de un soldado cuando recababa pruebas contra la deforestación ilegal.
La muerte de Vuthy provocó que el primer ministro, Hun Sen, decretara la suspensión temporal de la concesión de licencias a compañías privadas para la explotación de bosques.
Según la organización Global Witness, la corrupción en los gobiernos local y nacional y los cuerpos de seguridad ampara la explotación maderera ilegal en Camboya, un negocio que produce unos 13 millones de dólares al año.
A finales de 2010, Camboya, con una extensión de 18.1 millones de hectáreas, tenía unas 80 concesiones que afectaban a 1,127,841 hectáreas de terreno en 16 provincias, de acuerdo con datos de "The Center for People and Forests", una entidad financiada por la Unión Europea. EFE




