Historia de lo inmediato

Álvaro Delgado Gómez

Salinas Pliego, golpe a la impunidad

27/01/2026 - 12:05 am

"El cobro a Salinas Pliego simboliza también algo más profundo: Es el triunfo de las instituciones del Estado sobre los poderes de facto".

Ricardo Salinas Pliego apareció otra vez lloroso ante las cámaras de Televisión Azteca, la concesión federal que Carlos Salinas de Gortari y su hermano Raúl le entregaron hace 33 años para construir, junto con otros privilegios del Estado, la tercera fortuna más grande de México. Sus lágrimas, el viernes 23, tienen un por qué: Un día antes aceptó negociar con el Gobierno la liquidación de 51 mil millones de pesos, de los más de 74 mil millones que adeuda de impuestos, y que no le dio la gana pagar durante 16 años, desde el Gobierno de Felipe Calderón.

Y es que el jueves 22, un día antes de vencerse el plazo que le dio el Servicio de Administración Tributaria (SAT), manifestó su deseo de cumplir con el pago para, conforme a la ley, obtener un descuento de hasta 39 por ciento de los 51 mil millones de pesos y hacerlo en mensualidades, con lo que evitaría el embargo de bienes, cuentas bancarias y activos de sus empresas.

Aunque el cobro a Salinas Pliego es todo un acontecimiento político y social en México, cuyo desenlace final aún reserva capítulos, a Salinas Pliego nadie le está pidiendo nada que no sea cumplir con sus obligaciones tributarias, como lo hacemos todos los mexicanos honestos. Nada más, pero nada menos. La democracia, hay que recordar, implica pagar impuestos.

El cobro a Salinas Pliego simboliza también algo más profundo: Es el triunfo de las instituciones del Estado sobre los poderes de facto, en particular el poder económico y el poder mediático, tan corruptos o más que los poderes políticos. Ya se sabe: Detrás de toda fortuna suele haber un crimen. O muchos.

Es por eso que antes y después del 13 de noviembre de 2025, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) le puso punto final a los litigios para no pagar impuestos, el presidente del Grupo Salinas ha llorado al menos cuatro veces de manera pública.

Lloró en el festejo de su cumpleaños 70, el 18 de octubre, ante sus invitados a la hacienda Jalmolonga, en Malinalco, Estado de México, donde planteó: “Creo que es momento de otro reto, entrar en otra etapa y, ¿por qué no?, es hora de sacar a los zurdos de mierda y mandarlos a chingar a su madre”.

Lloró el 2 de diciembre, en el inicio de los festejos de fin de año de su televisora, convertida en una fábrica de manipulación, mentiras y propaganda: “No nos vamos a dejar. Y si piensan quedar con TV Azteca, les va a costar mucho trabajo, porque no los vamos a dejar pasar”.

Lloró otra vez el 9 de diciembre ante sus empleados: “No se puede avanzar de rodillas. No nos vamos a postrar. Y menos ante la calaña de gente que personajes que están en el poder".

Y lloró el jueves 23, cuando asistió al 30 aniversario del programa de farándula que conduce Patricia “Paty” Chapoy. “No hay más que trabajar, aunque de repente a los gobiernícolas sí se les pasa la mano, porque nos maltratan”, dijo después de limpiarse las lágrimas con una servilleta que le pasó su empleada.

El llanto, ya se sabe, es una reacción de tristeza, alegría, furia, impotencia, frustración. ¿Por qué llora tanto Salinas Pliego? Sin duda su llanto tiene que ver con la impunidad. Está furioso y frustrado, porque tiene que pagar los impuestos que no quiso pagar durante tantos años.

Eso ya se acabó: Va a pagar, de manera voluntaria o a la de a fuerzas, como lo establece la ley. Lo sabe. Y por eso llora.

Va a pagar, aunque siga con su Movimiento Anticorrupción y Anticrimen (MAAC), que fundó con empleados en septiembre; va a pagar aunque se exhiba de manera amenazante con una pistola vieja; va a pagar aunque se diga perseguido político”, imitando al dueño de Radio Caracas Televisión (RCTV), Marciel Granier, y va a pagar aunque haya denunciado al Estado mexicano en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por el supuesto “acoso sistemático por parte del gobierno: persecución fiscal, judicial y administrativa, coordinada para intimidar, desgastar y callar a quienes pensamos distinto y levantamos la voz”.

Salinas Pliego va a pagar. Por eso llora.

Pero este fin de la impunidad de Salinas Pliego debe ampliarse a todos los ámbitos, incluidos los personajes que forman parte de la coalición gobernante. Para erradicar este vicio, se debe ser parejo: El que la hace, que verdaderamente la pague. Aunque lloren.

Álvaro Delgado Gómez

Álvaro Delgado Gómez es periodista, nacido en Lagos de Moreno, Jalisco, en 1966. Empezó en 1986 como reportero y ha pasado por las redacciones de El Financiero, El Nacional y El Universal. En noviembr... Ver más

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