
Ciudad de México, 17 ene (SinEmbargo).- Algo pasaba con el vestido color café de la actriz, escritora y productora estadounidense Lena Dunham en la reciente ceremonia de entrega de los Globo de Oro.
Parecía pesarle como si cargara un costal de papas y en su camino al estrado pisaba cual ave chapoteadora el suelo del éxito, de la consagración.
Lo cierto es que la creadora y protagonista de la serie “Girls”, un programa que pretende (y lo logra) mostrar la vida verdadera de jóvenes que, como ella, buscan abrirse paso en un mundo hostil que no les muestra un futuro auspicioso y que más bien les enfrenta una cara dura expresada en la falta de trabajo y relaciones sentimentales por demás complicadas, no es ninguna “looser”.
Nótese que no elegimos la palabra perdedora, porque no hay nada mejor que el término en inglés para definir una situación que resulta muy descriptiva en una sociedad extremadamente competitiva como la estadounidense.
Por lo pronto, Lena, de 25 años, si bien no tiene un cuerpo de infarto como el que ostenta, por caso la morena Megan Fox, tampoco es una obesa irredimible como quiso hacer ver el siempre polémico Howard Stern cuando en su programa de radio se refirió a ella como a “una niña gorda que jamás quiero ver desnuda”.
Stern, que luego le pidió disculpas, no fue justo con una joven mujer a la que en todo caso podría describirse como la más normal de las féminas, aun cuando en nuestros tiempos nos cueste ponernos de acuerdo acerca del verdadero significado del concepto de normalidad.
En Hollywood, donde todo se calcula al milímetro, es probable que la torpeza evidenciada por Dunham, quien se “comió” a series gigantes como “Modern Family” y “The big bang theory”, haya sido en realidad un guiño hacia sus compañeras de la clase trabajadora, esas chicas que no se parecen en nada (sobre todo porque no tienen tantos billetes en la cartera) a los glamorosos mujerones de “Sex and the city”.
Al recibir su primer Globo de Oro (Mejor Protagonista de Comedia en Televisión), Lena hizo mención a su aspecto físico al pedir a sus fans que nunca se dobleguen, puesto que ella es el mejor ejemplo de que se pueden lograr los sueños.
¿Demagogia? ¿Falsa modestia? ¿Una manera exagerada de reforzar por oposición el canon de belleza reinante al separarse totalmente de él y con ello alabar lo distinto, lo diferente?
Dunham no es fea, no es gorda y es extremadamente talentosa. Este último elemento no cae de los árboles, por lo que hay que ser muy cuidadoso a la hora de exhortar a cumplir los sueños más allá del aspecto. A ver, que puedes lucir como quieras, pero no hay quien te ayude si tu coeficiente intelectual no alcanza para distinguir una rueda de un tornillo.
El discurso voluntarista de la actriz y sobre todo –insistimos- su agudeza para captar el disgusto y desajuste su generación, le permitió dirigir -y obtener un rotundo éxito en el terreno de lo indie- la película “Tiny Furniture”, que describe como ninguna la angustia existencial de una joven que intenta salir adelante en la ciudad.
Obvio que “Girls” constituye una especie de secuela de aquel filme, donde Lena, acompañada por tres muchachas desorientadas como ella, se saca la ropa y vive al compás de la falta de dinero, de trabajo, de novio.
Este domingo 20 de enero, a las 22 horas, se estrena la segunda temporada de la serie, producto estrella de HBO, que seguirá mostrando las muchas humillaciones y los escasos logros de las veinteañeras neoyorquinas.
Será una buena oportunidad para que los todavía distraídos se enteren por qué además de ganar como mejor actriz, la Dunham obtuvo el Globo de Oro como mejor serie de comedia, sin pedirle permiso –claro está- a la curvilínea colombiana Sofía Vergara, la estrella latina de “Modern family” que otra vez se quedó vestida y alborotada, sin galardón alguno.





