
México, 6 May. (Notimex).- Un equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrió en la ciudad de Colima cerca de 28 osamentas en un complejo funerario prehispánico, las cuales tienen una antigüedad aproximada de entre mil 500 y dos mil 500 años.
Marco Zavaleta Lucido, arqueólogo de INAH, responsable de los trabajos realizados en la zona desde el pasado 2 de mayo, informó que el complejo que abarca un área de 114 metros cuadrados, está conformado por una tumba de tiro ubicada al centro y otros 16 entierros alrededor de la misma.
"Al centro del panteón se descubrió una tumba de tiro única en su constitución, puesto que el tiro (de 1.2 metros de profundidad) está cubierto por una argamasa (mezcla de barro) que no se había encontrado en espacios de este tipo en Colima", explicó Zavaleta.
El especialista agregó que el tiro de la tumba, en la que se localizaron cerca de 10 individuos apilados y en desorden, cuenta con acceso de 70 centímetros de diámetro localizado a casi un metro por debajo del nivel de la calle, la cual cuenta con un escalón orientado de oeste a este, que permite la entrada.
Al interior de la tumba de tiro se encontró también una ofrenda con más de 20 objetos cerámicos como ollas, cajetes, platos, incensarios y dos vasijas huecas en forma de perritos, que de acuerdo con el antropólogo son conocidos como de estilo "Comala".
Las demás fosas (dos de ellas dobles), excavadas en tepetate, contenían restos que por factores como el paso del tiempo, la mineralización de la tierra y el saqueo, estaban semicompletos. "Uno de los entierros dobles contiene los restos de infantes que al morir tenían entre cinco y ocho años de edad; en tanto que el otro posee los esqueletos de dos adultos", refirió el arqueólogo.
Zavaleta destacó que dentro de las fosas también fueron encontrados diferentes objetos como vasijas, ollas, cajetes, copas, metates y figurillas antropomorfas femeninas con faldellín y taparrabos, así como marcadores de tumbas en la parte superior que sugieren un alto estatus social.
Los especialistas del INAH consideran que el espacio fúnebre, que seguirá siendo explorado durante esta semana, fue utilizado en varias ocasiones como una especie de cripta familiar, en la que depositaban los cuerpos conforme fallecían, y que además perteneció a gente de élite, aunque todavía no lo pueden confirmar.
De acuerdo con un comunicado del INAH, los restos óseos encontrados fuera de la tumba de tiro han sido fechadas preliminarmente entre 600 a.C. y 500 d.C., aunque será la antropóloga física Rosa María Flores quien realizará los estudios correspondientes para conocer con exactitud el periodo al que corresponden.
Cabe mencionar que Flores detectó una perforación redonda en la sien de uno de los cráneos encontrados en el complejo, mismo que estudiará en el Laboratorio de Antropología del Museo Regional de Colima para confirmar si se trata de una trepanación e indagar sobre los motivos y forma de su realización.





