Ciudad de México, 14 de mayo (SinEmbargo).- David Luiz (Sao Paulo, 1987) entra a una escuela primaria inglesa y saca la lengua ante la cámara que lo filma. En el aula, pequeños de cinco y seis años lo observan absortos mientras el futbolista pasa saludándolos chocando sus palmas, mientras grita ¡hello! Durante 60 minutos contesta las preguntas de los estudiantes y al finalizar agacha la cabeza para que todos acaricien su cabello.
En pleno Old Trafford, el brasileño se tiró al lado del banderín del tiro de esquina. Enseguida el árbitro expulsó a Rafael, lateral derecho del Manchester United, y supuesto agresor. Mientras el espigado jugador de Chelsea se tomaba la pierna derecha, su boca dibujaba una sonrisa burlona dirigida hacia la grada.
A sus 26 años, David Luiz es un futbolista con sangre ligera que fuera de la cancha disfruta de la vida privilegiada que un futbolista en la élite posee. El brasileño es amante del surf, actividad que práctica cada que puede y en la que muestra habilidades igual de sobresalientes como cuando patea una pelota. Ya en el campo, son constantes sus diálogos en tono de risa con sus compañeros. Con sus rivales aplica el mismo método de niño travieso. Es común verlo entre dos jugadores rivales escuchando lo que hablan e incluso acompañar a su marca al borde de la cancha para escuchar lo que el técnico le dirá.
La presencia del brasileño en la cancha siempre es notoria. Su capacidad indiscutible se complementa con una reluciente melena de rulos castaños. La imagen del defensa contrarresta con el tradicional porte del central que juega en Inglaterra. Poseedor del gen brasileño, tiene la calidad para salir jugando como cualquier mediocampista con visión. El técnico español Rafael Benítez llegó al Chelsea supliendo al italiano Di Mateo y colocó David en la zona medular de la cancha.
Llegó a Europa vía Portugal como muchos sudamericanos más. El futbol luso ha sido la puerta hacia las mejores ligas del mundo. El Benfica lo acogió en 2007. Tras dos temporadas de acoplamiento en las cuales el futbolista sufrió lesiones y recaídas, en la temporada 2009-2010 el club portugués gozó con el exquisito juego del central brasileño. Tras ganar la liga y ser nombrado el mejor jugador de la competencia, el Real Madrid, Manchester United y Chelsea movilizaron sus ofertas hacia el club lusitano.
Tras un año de negociaciones, en enero de 2011, Chelsea oficializó la contratación del carismático defensa brasileño. David, en un acto poco común, escribió una carta a la afición del Benfica. "No fui, aprendí a ser y soy un eterno benfiquista; ¡Gracias a todos desde el fondo de mi corazón!", redactó antes de partir a Londres. La gente en Portugal recibió de buena manera sus palabras tras meses de incertidumbre por su inminente partida. El sudamericano se convirtió en el socio 179.339 del Benfica.
Cuando aterrizó en el Chelsea se puso la camiseta con el dorsal "4". La misma que había dejado el mítico francés Claude Makélélé. Su llegada a un vestuario en medio de un cambio generacional significó una alegría que el grupo necesitaba. Su acoplamiento fue rápido. Con grandes actuaciones frente a los equipos de Manchester, se convirtió en uno de los favoritos de la afición que añoraba títulos. En mayo de 2012, en contra de todo pronóstico, Chelsea fue campeón de Europa con David en el campo venciendo al Bayern Múnich más local que nunca.
Tras la risa burlona de Old Trafford, Sir Alex Ferguson dijo que el clavado de David Luiz fue como ver que un cisne hubiese muerto. El enfado del mítico entrenador escocés importó muy poco al brasileño que disfrutó de la victoria del Chelsea aquella tarde. La presencia del brasileño en el campo no sólo plantea al Chelsea con un alto rendimiento defensivo.
La nueva posición del brasileño lo ha hecho pisar el área rival donde tiene mucha idea. Sus goles han provocado que el fracaso inicial por quedar fuera en zona de grupos de la Champions League se haya convertido en ilusión colectiva tras llegar a la final de la Europa League. El carácter solidario de David Luiz ha traspasado el terreno de juego. Claudia, una chica portuguesa, tenía 21 años cuando vio morir a su marido para luego ser apuñalada en el estómago estando embarazada. Claudia contó su historia en televisión nacional con el rostro desfigurado por la violencia intrafamiliar que había sufrido. El futbolista, tocado por la noticia, se hizo cargo financieramente de la joven.
El miércoles, frente a su amado Benfica, David Luiz saltará a la cancha del Amsterdam Arena solidario con sus compañero, con su melena castaña y el corazón dividido.





