
Por Gabriela Selser, dpa
Ciudad de México, 29 jun (SinEmbargo). El trovador Carlos Mejía Godoy, ícono de la cultura popular de Nicaragua, celebró el jueves 27 su 70 cumpleaños. Y lo empezó a festejar la noche del miércoles junto a varios de sus hijos y sobrinos, ocho de ellos músicos, que le organizaron un concierto en el teatro Rubén Darío.
“Tuve el privilegio de nacer en esta tierra valiente y hermosa”, dijo el creador de más de 300 canciones folklóricas y revolucionarias que le dieron la vuelta al mundo durante la lucha sandinista de los años 70 y 80.
A teatro lleno, Mejía Godoy entonó trozos de sus más conocidos temas: “Credo”, “María de los Guardias”, “Yo te amo Nicaragua” y “Quincho Barrilete”, que ganó el festival de la OTI (1977) y que el cumpleañero entonó junto a Marlito, el más joven del grupo Los Palacagüina, de sólo 10 años.
También compartió dos nuevos temas, “Oración por Marylin Monroe”, con letra del poeta Ernesto Cardenal y “Alarido por Bosawás”, una denuncia y alerta para salvar la principal reserva de biosfera de Nicaragua y de Centroamérica, amenazada por la deforestación.
“Este es un alarido que nos llama/alarido que convoca/alarido limpio y puro/ del mero corazón de la montaña”, clamaba el cantautor ante un público emocionado que no dejaba de aplaudirlo.
Antes había agradecido a la vida, a sus ocho hijos, a su actual esposa de 31 años y a los artistas que marcaron un antes y un después en la música de Nicaragua.
Entre aplausos, su hermano, el cantautor Luis Enrique Mejía Godoy, le dedicó un poema. “Hermano de viento, de canto y de luz… le diste a tu palabra un rostro inconfundible”, le dijo después de entonar tres de sus canciones. “¿Qué sería de nosotros sin la música?”, se preguntó.
El público que llenó el teatro cantó con ellos la mayoría de los temas, aunque resultó difícil acompañar algunos sones y mazurcas de Carlos Mejía Godoy convertidos en heavy metal por su hijo Carlos Alexis y su sobrino Alejandro, rockeros que hicieron tronar las paredes del teatro.
También actuaron su sobrino baladista Ramón Mejía, Perrozompopo, que abrió el concierto familiar y La Cuneta Son Machín, popular banda formada por sus hijos Augusto y Carlos Luis, y que matizó la velada a ritmo de cumbia.
“Mi padre no es sólo el artista que ha llevado la voz de Nicaragua al mundo. Para mí representa la fuerza de un ser humano con valores como integridad, honestidad y sencillez”, dijo Augusto, mientras una exposición fotográfica de Jorge Mejía, uno de los hijos mayores, era proyectada en el escenario.
SE HACE PRESENTE EL SALSERO LUIS ENRIQUE
La sorpresa de la noche, incluso para el propio homenajeado, fue la aparición de su sobrino, el famoso salsero Luis Enrique, que tres horas antes lo había llamado diciéndole que no podría asistir al concierto.
“Te felicito por estos 70 años y los que faltan”, le dijo el autor de “Yo no sé mañana” antes de cantar a dúo “El Cristo de Palacagüina”.
Entre risas, el trovador preguntó si su cardiólogo estaba presente en el teatro, por si acaso su corazón no resistiera “tantas emociones” en una noche.
El concierto culminó con un pastel en el escenario y, como siempre, con “Nicaragua, Nicaragüita”, la canción que durante la revolución de los 80 coreaban los sandinistas, pero también los “contras” que los combatían apoyados por Estados Unidos.





