Del Dr. Kevorkian al Dr. Hawking: El debate sobre el derecho a la muerte asistida se reaviva en el mundo

22/09/2013 - 12:01 am

El científico inglés defendió esta semana el derecho a la autanasia. Foto: Wikipedia.
El científico inglés defendió esta semana el derecho a la autanasia. Foto: Wikipedia.

Ciudad de México, 22 de septiembre (SinEmbargo).- Esta semana, el científico británico Stephen Hawking respaldó públicamente el suicido asistido para las personas que sufren de enfermedades terminales.

En entrevista con la cadena británica BBC, Hawking se preguntó que si "nosotros no dejamos a los animales sufrir, ¿por qué sí a los (seres) humanos?".

El afamado cosmólogo, que sufre la enfermedad de la neurona motora desde los 21 años, no había sido tan proclive a esta idea en el pasado, confiando en que "siempre hay esperanza", pero sus recientes opiniones han desatado nuevamente el debate de si debe generalizarse en el mundo la legalización de la muerte asistida.

Este tema no había sido tan debatido desde los 90 cuando apareció Jack Kevorkian, el llamado “Doctor Muerte”, un galeno estadounidense partidario de la eutanasia que reconoció haber ayudado a 130 enfermos terminales a suicidarse.

Kevorkian desarrolló un aparato, que fue llamado la “máquina del suicidio”, que permitía a un paciente inyectarse por sí solo una dosis letal de potasio y cloruro.

Tras varios juicios, Kevorkian fue condenado en 1999 a purgar una condena de 25 años años de cárcel en 1999 por el asesinato en segundo grado de Thomas Youk, de 52 años, un enfermo de esclerosis lateral amiotrófica, a quien administró una dosis de drogas letales y grabó durante el proceso.

Kevorkian fue puesto en libertad en junio de 2007 tras cumplir ocho años de cárcel. Murió el 4 de junio de 2011 víctima de una neumonía.

Hoy día, en Holanda, Bélgica y Luxemburgo se permite tanto la muerte asistida como la eutanasia, mientras que en Canadá, las leyes que prohibían el suicidio asistido fueron abolidas el 15 de julio de 2011 pero la eutanasia se encuentra en este momento en un limbo legal, mientras que en Irlanda es ilegal contribuir activamente a la muerte de alguien, pero no es ilegal remover el soporte vital si la persona o el representante legal lo solicita.

Jack Kevorkia, el llamado "Doctor Muerte". Foto: Wikipedia.
Jack Kevorkian, el llamado "Doctor Muerte". Foto: Wikipedia.

EL “BIEN MORIR” EN MÉXICO

En México, desde 2007, se aprobó la ley del "bien morir" o Ley de Voluntad Anticipada en casos de enfermos desahuciados que viven en la capital del país pero no tiene aplicación en el resto del territorio nacional.

En los primeros cuatro años de su entrada en vigor, 773 personas había solicitado su aplicación.

Según la explicación de algunos diputados que aprobaron esta ley, no se trata de la eutanasia, que se considera como “suicidio asistido”, mismo que está prohibido por las leyes federales, aclararon que es un sistema en el que ayudan a disminuir el sufrimiento en personas con enfermedades en etapa terminal.

El gobierno capitalino define la voluntad anticipada como la decisión personal de ser sometido o no a medios, tratamientos o procedimientos médicos que pretendan prolongar la vida cuando se encuentre en etapa terminal y por razones médicas, sea imposible mantenerla de manera natural, protegiendo en todo momento la dignidad de la persona.

“Se considera como voluntad anticipada a la declaración libre de una persona (aun sin tener un diagnostico de enfermedad incurable), en la que manifiesta el tratamiento médico que desea que le apliquen”.

El espíritu de esta ley es contribuir a que la persona pueda vivir con dignidad hasta  el último día de su vida y aplica a quienes tienen menos de seis meses de esperanza de vida, que los síntomas afectan una o varias funciones del organismo y que no existe una curación al alcance y presenta mucho dolor y malestar.

ELIGIENDO MORIR

Hace dos años, el documental “Choosing to Die” (Eligiendo morir), del escritor Terry Pratchett sobre el suicidio asistido de un millonario británico de 71 años en Suiza también desató toda una polémica sobre si la eutanasia debía aprobarse en Reino Unido donde sus detractores incluso acusaron a la BBC de promover la muerte asistida.

El filme sigue al hotelero Peter Smedley, aquejado de una enfermedad de las neuronas motoras, hasta la clínica Dignitas, cerca de Zúrich, en la que ante las cámaras pone fin a sus días con una dosis letal de barbitúricos.

Este año, Reino Unido cerró nuevamente la puerta al suicidio asistido, luego que el Tribunal de Apelación rechazara el “derecho” a una muerte asistida que pedían dos enfermos terminales, Tony Nicklinson y Paul Lamb.

Los abogados de ambos pacientes argumentaban que la Convención Europea de Derechos Humanos, que reconoce el derecho a la autonomía y a la autodeterminación al final de la vida, proporcionaba un fundamento jurídico para que sus clientes pudiesen recibir ayuda médica para terminar con su vida.

Redacción/SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

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