ENTREVISTA “La novela debe secuestrar al lector”, dice Rafael Reig, autor de “Lo que no está escrito”

11/10/2013 - 1:00 am

Ganador del Premio Tusquets con "Todo está perdonado" (Foto: Especial)
Ganador del Premio Tusquets con "Todo está perdonado" (Foto: Especial)

Ciudad de México, 11 octubre (SinEmbargo).- El escritor español Rafael Reig, nacido en Cangas de Onís, Principado de Asturias, el 16 de septiembre de 1963, ganó el Premio Tusquets de Novela por su obra Todo está perdonado, donde narra la historia de una familia a lo largo de 60 años, marcada por la Guerra Civil Española y luego por lo que se denominó La Transición.

En su obra  no faltan intrigas policiales y referencias al fútbol, un deporte al que Reig no le llama mucho la atención pero que decidió estudiar para escribir su obra.

“Mi libro es una especie de profecía y por momentos parece el evangelio de los indignados. Al final, la tortilla puede dar la vuelta pero arriba siempre están los mismos”, explicó al ganar el Premio Tusquets.

Doctorado en Filosofía y Letras y en Literatura, su novela Sangre a borbotones, de 2002, recibió el Premio de la Crítica en Asturias, al tiempo que fue elegida por la Fundación Lara entre las cinco mejores de España de ese año.

Ahora regresa con una novela sofisticada y honda, Lo que no está escrito, donde la vida se cuela entre un complejo artificio literario y profiere insultos con impaciencia para desarticular y hacerle perder pie al mismísimo escritor y, por ende, al lector cauto e incauto, es decir, a todos.

La descripción del mal como una fuerza arraigada hasta en el ADN de la vecina que va a misa todos los domingos y la guerra al cliché de la mujer como sacrosanta e inmaculada criatura de la naturaleza construyen una historia tan perturbadora como adictiva.

Se trata, Reig, de un autor que escribe en la puerta, sin entrar totalmente, de la casa del cinismo, como si algo, ¿la literatura?, lo llamara a la cordura cuando está a punto de matar a todos los personajes, mandarlos a la mierda con oronda pasión y su voz cascada por el tabaco.

En Lo que no está escrito, casi mueren todos, efectivamente, incluso el niño que obsesiona y jode a los personajes centrales con tenacidad deportiva. Sin embargo, sabía Rafael, ese tipo afable con el que te irías de copas de buena gana, que ni siquiera en la literatura consigue uno que todo esté perdonado.

En estos días, cuando España se conmueve por el crimen de la niña Asunta Basterra, presuntamente a manos de sus padres, la novela de Reig confirma el grado visionario que a menudo alcanza la literatura, cuando es buena, como es su caso.

Y como si no quisiera la cosa, la realidad vuelve a asestar un duro golpe a la ficción, porque así es y siempre será.

–         Juegas mucho con esa relación entre literatura por un lado y la ficción por el otro en Lo que no está escrito

–     Bueno, la literatura es un juego y lo que hago es una manera de explicar cómo jugarlo mejor y la importancia de saber leer y de saber escribir, que es algo muy útil, no sólo para la literatura sino también para vivir cada día.

–     Hay equilibrio entre el artificio literario que propones y la historia pura y dura que relatas. ¿Fue difícil armar la estructura de la novela?

–       Ha sido muy trabajosa la novela, no sólo porque técnicamente me ha obligado a inventar muchas cosas para poder resolver varios problemas, sino también porque ha implicado un difícil esfuerzo al tratarse de una novela incómoda, tanto para el lector como para mí al escribirla. Creo que toco bastantes nervios y que Lo que no está escrito es sombría. Los personajes tienen una maldad que he elaborado a partir de mi propia maldad. Tengo mucho de ese padre intolerante, de esa mujer que se engaña a sí misma pensando en lo buena que es y de ese niño que tira dos bofetadas…

–      Ahora con el crimen de Asunta Basterra en Galicia, tu novela cobra un carácter visionario…

–        Es cuando la ficción se parece a la realidad…

–         Aunque como lectora no te hubiera perdonado que mataras al niño

–         Ah, en la primera versión los maté a todos. Al final, me quedé con esa resonancia que produce el miedo a que en realidad mate al niño…

–        No estoy tan segura de que todo el mundo deba tener hijos, más bien todo lo contrario…

–       Me sorprende mucho que para dejarte conducir un coche el Estado te haga un examen, en cambio dejan tener hijos por su cuenta a cualquiera. Me parece en este sentido que un carné de paternidad y maternidad son tan importantes como el de conducir. Hay mucha gente que se lo debería pensar muy bien antes de tener un hijo…

–    Por suerte están otros libros tuyos para entender que Lo que no está escrito no es sólo un artificio literario, sino una prosecución de un estilo, de una manera de entender las novelas…

-          Claro, te hubiera parecido petulante o exhibicionista, ¿verdad? Frente a eso lo que tengo que decir es que de todos mis libros es este donde pongo menos músculo y donde más me tiro al agua, tratando de nadar para llegar al otro lado. Es el más intenso emocionalmente de todos los que hice. En ese sentido es el menos literario, aunque a primera vista parezca muy pirotécnico.

–      Lo que no está escrito nos dice también que puedes proponer lo que quieras en la literatura, pero la vida siempre será más importante…

–      Creo que eso es verdad. La literatura es maravillosa porque se acerca un poco a la vida. Como suelo decir, con la vida tengo un amor no correspondido, que es inabarcable y mucho más sabia que cualquier invención humana como la literatura.

–     No sé por qué sentí que en esta novela respiraba un espíritu decimonónico

–        Puede, porque tiene una organización muy lineal, con capítulos alternados y asentados en las tres patas que giran una detrás de otra y porque tiene una prosa muy distinta a la usual en estos días, de frases cortas y muy expresivas. Aquí hay una prosa más llana que no pretende destellar sino avanzar poco a poco. Me lo tomo como un elogio y no insultado, como se sentirían muchos si les dices que su novela es decimonónica.

Foto: Tusquets
Foto: Tusquets

–         Era un elogio también el sentido de que te metes en el universo que proponen tanto la novela como la antinovela que hay dentro de ella y no sales hasta el final.

–         Confío en que así sea. Creo que de eso se trata, de suplantar a la vida, de una insurrección frente a ella. Como decir, voy a hacer algo donde se pueda vivir durante las horas de la lectura sin que comiences de echar de menos a tus seres queridos. Creo que la novela debe secuestrar al lector, por eso hay secuestros en la novela también.

–        Como eres un autor políticamente incorrecto, las mujeres no quedan bien paradas en Lo que no está escrito…

–          Si fuera mujer me sentiría insultada con esa visión de la mujer tipo Almodóvar, que plantea que las mujeres son seres superiores, mejores que los hombres…las mujeres son tan canallas como nosotros, sólo que el género masculino tiene más poder…

–         ¡Exacto! Reivindico mi derecho a ser canalla…

–         Por supuesto y a ser también una mala persona si quieres. Los hombres podemos ser malas personas cuando nos dé la gana, porque eso sería nuestra naturaleza. Pues no, las mujeres también pueden ser traidoras, malvadas y egoístas. La corrección política es la reducción de cabeza de los jíbaros a que nos quieren someter. Hay que resistirse a eso con uñas y dientes.

–        ¡Hay que fumar, comer carne e ir a los toros, por favor!

–         (risas) Y salir con jovencitas y no comunicarte demasiado con tu pareja…

–          La historia de la muchacha secuestrada va a lo hondo de la maldad…

–         Permíteme una única pedantería, es también un das Unheimliche en el freudiano de nombrar lo ominoso, lo siniestro. En un panorama familiar de pronto ves algo que no está bien. El ejemplo más claro que siempre pongo es aquel en donde sueñas con tu madre y de pronto hace un gesto diabólico. Si yo tuviera un sueño así me despertaría sudando frío. Una sonrisa diabólica en un monstruo no tiene ninguna importancia, una sonrisa diabólica en tu madre es una cosa muy seria. Y creo que esta novela trata un poco de eso.

–         ¿En qué andas ahora?

–         Escribiendo una novela muy larga sobre los matrimonios y sus hijos, la pareja, la familia…

–       Lo bueno de que sigas escribiendo novelas sobre ese tema, nos vas a permitir soportar un poco más la experiencia de la familia…

–        Lo malo de la familia es que no es optativa.

 

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero