La música contra el esfuerzo físico; el ritmo hace a los movimientos corporales más eficaces y menos nocivos

22/10/2013 - 12:00 am

Foto: EFE
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Ciudad de México, 22 de octubre (SinEmbargo).– Es conocido el efecto reductor de esfuerzo que la música produce mientras se realiza ejercicio físico. Hasta ahora, se atribuía este efecto modulador a que escuchar una melodía ayudaba a no prestar atención a las sensaciones corporales desagradables que acompañan al agotamiento. Sin embargo, parece que la música o, mejor aún, marcar el ritmo de la actividad mediante la música, hace que realmente el esfuerzo percibido sea menor y facilita movimientos menos nocivos y más efectivos.

De esta manera, científicos demostraron que la música puede reducir la percepción del esfuerzo mientras se hace ejercicio. No obstante, también encontraron que generar sonidos musicales mientras se realizan actividades físicas extenuantes puede ayudar a reducir esa percepción aún más.

Esta es la conclusión de un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Gante, Bélgica, en el cual participaron 63 personas, de entre 18 y 59 años, que no tenían experiencia profesional en el deporte, en el entrenamiento físico o en la música, publicó el diario Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Los participantes fueron divididos en dos grupos. Así, mientras uno de ellos escuchó música pasivamente mientras realizaba ejercicio en una máquina, el otro escuchó una respuesta musical a los movimientos que hacía en la máquina, que se lograba mediante una adaptación del aparato, al mismo tiempo, se les proporcionó un cuestionario para medir su esfuerzo percibido y se utilizaron medidas objetivas de la fuerza muscular y el consumo de oxígeno.

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Los resultados mostraron que cuando el entrenamiento se hacía guiado por la música la actividad física resultaba más fácil. Además de que los voluntarios del segundo grupo dijeron sentirse menos cansados al cabo del experimento.

Para apoyar sus resultados, los investigadores utilizaron un hecho repetido a lo largo de la historia a su favor. Según se explica en el artículo, en siglos pasados, los trabajos forzados, como los realizados en minas sembradíos o en galeras, el movimiento de los reclusos se acompasaba con la música. De esta manera, el canto y el trabajo se integraban de tal forma que remar o picar piedra se convertían en acciones “musicales” que determinaban el pulso de la canción.

Así, costumbres ancestrales como silbar o cantar mientras se trabaja ayuda a hacer más llevadero el esfuerzo realizado. Además, según los investigadores, la música actuaría como guía de los movimientos corporales dirigidos a un fin y los hace más eficaces y menos nocivos.

Parte de este beneficio se debe a los efectos calmantes de la música, que llevan a reducir la tensión muscular y favorecen una oxigenación más eficiente. Además, la música favorece los movimientos donde las contracciones isométricas se integran en un ejercicio isotónico. Esto resulta ventajoso porque evita que se realicen movimientos potencialmente peligrosos que desencadenen lesiones.

Por eso, los investigadores afirman que, contrario a lo que otros estudios sostienen, el efecto de la música en la percepción del esfuerzo realizado no siempre puede atribuirse a su capacidad para distraer a la mente de las sensaciones hostiles que experimenta el cuerpo mientras realiza actividad física; sino más bien, a acompañarla en esta tarea.

Ramiro Rivera

Lo dice el reportero