
Por Hanns-Jochen Kaffsack, (dpa)
Ciudad de México, 12 de marzo (Sin Embargo).- La mafia italiana ha amasado una fortuna millonaria encargándose de los residuos tóxicos. Mientras los expertos excavan para localizar los materiales tóxicos, el Ejército en la región de la Campania actúa contra la mafia.
Y es que la mafia, una empresa que en Italia toca todos los sectores, no sólo gana dinero con el tráfico de drogas, el dinero que cobra por la protección de negocios y personas o los negocios ilegales en la agricultura. Sobre todo la basura, y en especial la tóxica, es lo que está llenando desde hace décadas las arcas del crimen organizado.
La Camorra ha quemado al parecer cerca de Caserta, a pocos kilómetros de Nápoles, millones de toneladas de residuos industriales a menudo tóxicos. Se habla de arsénico y asbesto, pero también de metales pesados o disolventes. En el norte de Italia se ha detectado basura tóxica en el alquitrán empleado para las carreteras.
Ahora, el gobierno de Roma se ha movilizado en este asunto y dedicará 850 soldados y empleará helicópteros para combatir a la mafia y su basura tóxica.
LAS ENFERMEDADES CANCERÍGENAS
La Iglesia católica denuncia la "catástrofe humanitaria" que los desechos tóxicos han provocado. "En los alrededores de Caserta la cifra de personas con enfermedades cancerígenas es mucho más elevada que la media del país. Eso pide a gritos una acción rápida, ayuda para los agricultores afectados, exámenes de salud y una rápida eliminación de los productos contaminantes en el suelo y las aguas subterráneas".
Cuando la basura se acumulaba en las calles de Nápoles y su hedor amenazaba con llegar hasta el cielo, el Ejército ya tuvo que intervenir para llevar el orden al caos de la Campania.
Hasta finales de este año, los soldados, ahora "agentes de la seguridad pública", vigilarán el territorio que al parecer contaminó el clan Casalesi y combatirán cualquier delito ecológico.
De nuevo hay que combatir un mal enorme, aseguran fuentes militares, pues también se ve como parte del problema a los políticos y empresarios que han sacado partido de esta eliminación de residuos, cuando la basura tóxica era descargada de los camiones por la noche y sencillamente se le prendía fuego.
Y en referencia a la gran dimensión del problema: Los expertos, alertados por las declaraciones de mafiosos "arrepentidos", que dieron información sobre los delitos ecológicos que se estaban cometiendo en la región, hallaron 200.000 toneladas de basura tóxica en una cantera en las proximidades de Maddaloni, cerca de Caserta.

El material tóxico llegó a las aguas subterráneas, de forma que los agricultores temen lo peor, pues el fenol y el benceno es lo que emerge de la tierra como consecuencia de la reacción química.
Al parecer durante muchos tiempo fue un negocio enorme y se pagaron millones de euros por lo que se creía una forma segura de acabar con los residuos tóxicos, aunque finalmente el material altamente peligroso acabase descargado en cualquier lugar. Sobre todo material tóxico de numerosos hospitales.
Los millones que se han incautado a la mafia se destinarán ahora a a intentar recuperar los terrenos dañados cerca de Caserta, unos 40 kilómetros al norte de Nápoles. El gobierno del primer ministro Erico Letta en Roma destinará 75 millones de euros para realizar las pruebas que detectan el cáncer, según señala el diario napolitano "Il Mattino". De esta forma finalmente se dan cifras concretas a las fatales consecuencias de un problema que no se abordaba.

El escritor que vive oculto por las amenazas de la mafia Roberto Saviano ya denunció estos delitos en su bestseller Gomorra.
En estos días se excava cerca de Caserta hasta los 20 metros de profundidad para intentar arrancar el material tóxico que lleva asentado ya décadas en la tierra.
Y en tanto, la prensa constata que el negocio de la eliminación a bajo precio de los residuos tóxicos no es sólo un problema del sur de Italia.
El diario La Repubblica informa que hay "basura tóxica bajo el asfalto", pues se acaba de encontrar material tóxico bajo la capa de asfalto que cubre la autopista A4 de Brescia a Milán. Al parecer, varias toneladas se enterraron hace ya un cuarto de siglo.




