
Ciudad de México, 3 de mayo, (SinEmbargo).- The Big Bang Theory no. House of Cards sí. Hasta 2013 estaban prohibidas las videoconsolas. Facebook estuvo bloqueado durante mucho tiempo. A fines del año pasado, dijeron no al Battlefield 4, tras el lanzamiento del DLC China Rising, acusado por las autoridades de “invasión cultural”.
“Con medidas así, la vida se vuelve cada día más difícil”, escribió un usuario anónimo en uno de los sitios más populares de Internet en dicho país, al saberse el lunes que la serie creada por Chuck Lorre y protagonizada por Jim Parsons está suspendida de la red hasta nuevo aviso, al igual que The good wife, The Practice y NCIS, “por causas políticas”, es decir, sin motivo claro.
Los usuarios de Internet hicieron llegar sus protestas a portales masivos como Youku y Sohu, desesperados por ver como espacios que gozaban de mayor libertad que la televisión, donde el control oficial es estricto y enorme la censura en lo que se refiere a programas y películas estadounidenses, no escapan al férreo control del Estado.

De forma habitual, estos sitios web reciben órdenes para retirar algunos programas, por su contenido violento, pornográfico o ante infracciones de derechos de autor, informó la agencia efe, en medidas de restricción que rozan el absurdo y se manifiestan de forma inesperada, sin aviso previo y sin posibilidad de debate.
Las páginas como Youku empezaron trabajando de manera similar al occidental Youtube, pero rápidamente se expandieron al comprar los derechos de populares series extranjeras que luego ofrecen gratis a los usuarios, gracias al cobro de la publicidad que incrustan en sus productos.
TAN ABSURDO ES EL ARTE PROHIBIR

Tan absurdo es el “arte” de la censura, como ya lo demostró en miles de ocasiones la historia del mundo, que en China están prohibidos los jazmines.
Aunque no se sabe de algún caso en que la oronda flor haya sido detenida por ser ella misma, lo cierto es que a las autoridades de Pekín la llamada “Revolución del jazmín”, una campaña de Internet que convocó a manifestaciones a favor de reformas democráticas, inspirada en la primavera de Túnez en particular y del mundo árabe en general,
Mientras, China crece a nivel económico, con un pronóstico de aumento en un más del 7 % del PBI en 2014 y el clamor de Bill Gates porque los ricos chinos “sean más caritativos”.

¿Vale más el dinero que la libertad?, es la pregunta que se harán millones de chinos en estos momentos, sobre todo cuando la enorme riqueza de algunos abisma aún más la frontera entre pudientes y pobres en aquella nación, una circunstancia que no es privativa de China, obviamente.
Si la riqueza no puede ser para todos, la libertad sí. Aunque es probable que una cosa esté ligada a la otra y sólo amordazando y limitando la vida de los pobladores puede imponerse sin mayores conflictos un sistema de tanta exclusión social.
LOS JAZMINES Y LADY GAGA
En 2011, si en China uno tecleaba la palabra jazmín, se bloqueaba la computadora; el tan preciado té de esa flor y que es mucho más consumido en Oriente que en Occidente, ha sido sacado de los locales que ofrecen infusiones y muchas autoridades gubernamentales han ligado el uso de la flor con actividades satánicas.
En 2014, junto con el levantamiento del veto a las videoconsolas, se permitió vender el nuevo disco de Lady Gaga, ArtPop (dulcificando el título de algunas canciones y tapando a la neoyorquina en las imágenes donde aparece con poca ropa), aunque todavía no puede cantar en China.

Su salida de la "lista negra" (donde había sido colocada por “vulgar”) se produjo tres años después de que el Ministerio de Cultura censurara 100 canciones pop para preservar la "seguridad nacional cultural" de China, una campaña de la que Lady Gaga fue el principal objetivo y en la que se incluyó temas como "Judas" y "The Edge of Glory", entre otros.
Otra artista damnificada entonces, Katy Perry, pudo finalmente debutar en el Estadio Nacional de Pekín a principios de este año, lo que sugiere que tal vez Lady Gaga pueda imitar pronto sus pasos.
Sin embargo, la reciente prohibición de las mencionadas series televisivas echan por tierra la esperanza de una apertura sólida en todos los ámbitos de la sociedad china contemporánea. Cuando una puerta se abre por allá, otra se cierra por acá. En el siglo XXI sólo de una cosa se puede estar seguro: ser chino está en chino.
Con información de agencias




