10 CLAVES | Charlie Hebdo: entre libertad de expresión y el respeto a las religiones

17/01/2015 - 12:01 am

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Las portadas de Charlie Hebdo son el centro de la controversia. Imagen: Especial

Ciudad de México, 17 de enero (SinEmbargo).– La revista Charlie Hebdo ha recibido muestras de solidaridad de todas partes del mundo. Por toda Europa y en decenas de países alrededor del mundo, millones de personas marcharon en contra de los ataques terroristas y con especial repudio a la masacre perpetuada en el semanario satírico.

El miércoles 7 de enero, dos policías, un empleado de limpieza, un amigo de la revista y ocho miembros de su redacción, entre ellos su director y cuatro grandes dibujantes franceses, fueron acribillados por dos islamistas radicales.

Cientos de medios de comunicación también se solidarizaron con los dibujantes franceses. Algunas revistas, incluso las de corriente religiosa, publicaron sus caricaturas en solidaridad con el medio.

Sin embargo, la más reciente edición del semanario donde aparece una imagen de Mahoma, dividió la opinión, más no el repudio contra los ataques. La nueva sátira usada por el semanario avivó las discusiones sobre hasta qué grado se agrede la libertad de culto de los millones de musulmanes alrededor del mundo.

Uno de estos caso fue el de la revista mensual jesuita Étvdes, fundada por la Compañía de Jesús en 1856, la cual publicó varias portadas del semanario Charlie Hebdo en las que el Papa y la religión católica protagonizan sus irreverentes sátiras.
“El humor en la fe es un buen antídoto contra el fanatismo y contra un espíritu de seriedad con tendencia a tomar todo al pie de la letra”, explicó la revista jesuíta al expresar también su “solidaridad con nuestros colegas asesinados, las otras víctimas, sus familiares y amigos”, durante los atentados yihadistas en Francia.
“Es un signo de fuerza poder reírse de ciertos rasgos de la institución a la que pertenecemos”, una manera de decir “que aquello a lo que estamos vinculados está más allá de las formas siempre transitorias e imperfectas”, añadió la publicación mensual de la Compañía de Jesús.
“¿Cómo no indignarse ante este asesinato perpetrado a sangre fría?”, se pregunta Étvdes antes de comentar con sus lectores que más allá de “un medio y sus opciones, el blanco de los terroristas es la libertad de expresión”, por lo que también destaca la necesidad de “defender una sociedad plural”.
Junto con las ilustraciones de Étvdes relativas al Papa, que por supuesto no son las más radicales creadas en Charlie Hebdo en los últimos años, la página web comenzó a divulgar los comentarios que provocan, en su mayor parte positivos, pero no siempre.

Incluso, la prensa marroquí y árabe en general mostró su clara repulsa por el atentado contra Charlie Hebdo.

Además, el 9 de enero, cientos de personas se manifestaron en el centro de Rabat en protesta por el atentado contra el semanario francés.

Convocadas a través de las redes sociales frente a las oficinas de un medio de comunicación francés de la capital marroquí, los manifestantes acudieron en su mayor parte vestidos de negro y portando una vela en memoria de los fallecidos.

Algunos llevaban también hojas con lemas como “Me llamo Mohamed, pero también Charlie Hebdo”, o “Soy marroquí y también soy Charlie Hebdo”.

Sin embargo, los medios marroquíes no reprodujeron las famosas caricaturas sobre Mahoma, como lo hicieron muchos medios europeos, pues en la tradición musulmana (no en el Corán), la representación de Dios está prohibida, y también la del profeta Mahoma; con más razón no se permite que sea ridiculizado.

La tragedia convocó a líderes europeos y de otras partes del mundo a solidarizarse con Francia; decenas acudieron a la capital del país para marchar en repudio de los ataques contra la libertad de expresión.

Una delegación de Marruecos acudió a París el 10 de enero pasado para unirse a la movilización. Sin embargo se retiraron por los carteles que algunos manifestantes portaban donde aparecía Mahoma.
El Ministerio de Asuntos Exteriores expuso, en un comunicado, que esas “caricaturas blasfemas” motivaron que el ministro y su delegación decidieran no participar, sin que quede claro si se retiraron una vez comenzada la marcha o no asistieron desde el principio.
Poco antes, Mezuar y su delegación estuvieron en el Palacio del Elíseo (sede de la Presidencia francesa) para “presentar un sincero pésame del Reino de Marruecos” ante Francia por los “atentados odiosos ocurridos en Francia en esta semana”.
Así fueron las muestras de solidaridad con el semanario satírico francés y provinieron de todos los países. Sin embargo, luego de la aparición de la más reciente edición de Charlie Hebdo, el pasado miércoles, donde en la portada aparece la imagen de Mahoma con un cártel en el que dice: “Soy Charlie”, además de la leyenda: “Está todo perdonado”, se desató una nueva polémica en el mundo.

La portada dividió a la prensa internacional: algunos optaron por no publicarla, mientras que otros le dieron amplia difusión. En las naciones musulmanas no se difundió ninguna imagen de Mahoma por razones legales y religiosas, mientras que en Estados Unidos se evitó difundir esa portada que en Europa o América Latina si ocupó un lugar destacado en las primeras.

Algunos medios internacionales, especialmente estadounidenses, alegaron que no querían ofender, mientras que numerosos grupos de comunicación en Europa o América Latina consideraron que difundirla era un elemental derecho a la libertad de prensa y expresión.

La decisión editorial de incluir o no la imagen de la portada con la caricatura de Mahoma se ha visto condicionada en cada medio no sólo por restricciones legales, como en India o en países musulmanes, sino por las amenazas directas, como es el caso del diario danés Jyllands Posten, que lo evitó por seguridad.

Lo que fue un hecho es que el primer tiraje de la publicación tras la tragedia se agotó en Francia a unas cuantas horas de su aparición, por lo que se amplió a cinco millones de ejemplares.

Redacción/SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

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