Ciudad de México, 28 de nov (sinembargo.mx) – El diario The Washington Post publicó un reportaje donde indica que el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa erró su estatrategia de seguridad al enviar "batallones de soldados mal entrenados a las calles para luchar contra poderosas organizaciones criminales, deja esta semana el campo de batalla después de seis años, con un saldo de al menos 60 mil muertos por la violencia del narcotráfico y con su guerra esencialmente en un punto muerto".
El influyente periódico estadounidense asevera que "a pesar de que las fuerzas de seguridad han capturado o matado a más de dos docenas de los líderes de los cárteles más buscados en México, muchas de estas vacantes han sido cubiertas. De igual manera expone que mientras algunos cárteles han sido disminuidos, otros han prosperado, por lo que no ha habido ninguna disminución apreciable en la droga que se contrabandea a Estados Unidos".
El reportaje firmado por Nick Muiroff y William Booth considera que la estrategia de Calderón desató "niveles sin precedentes de la delincuencia", tanto así, que envió a su partido a una derrota en las elecciones presidenciales de julio pasado, esto a pesar de que las encuestas revelan que los mexicanos apoyan la campaña militar.
"El Presidente electo, Enrique Peña Nieto, reemplazará a Calderón el próximo sábado con la promesa de seguir adelante con la lucha en contra del narcotráfico, además de mantener una alianza con Estados Unidos", añade.
Sin embargo, indica The Washington Post, Peña Nieto dice que su lucha será de otra manera, "no precisamente medirá el éxito a partir de un conteo por los líderes de los cárteles de droga capturados, sino con un descenso de las tasas de homicidio en el país".
Hasta el momento, el diario señala que no está claro "cómo Peña Nieto podrá ofrecer avances en seguridad en aquellas ciudades y pueblos donde las tropas del gobierno son a menudo el único baluarte entre un relativo orden y un control absoluto de los criminales".
"Calderón ha insistido en que su estrategia militar ha hecho un México más seguro. Los homicidios atribuidos al crimen organizado disminuyeron los primeros seis meses de este año, según su administración, siendo ésta la primera vez desde que ocurre desde que el mandatario tomó posesión en 2006".
El diario estadounidense asegura que "el país ha pasado varios meses sin que haya asesinatos masivos donde los cadáveres sean lanzados en carreteras o dejen cuerpos torturados colgando en puentes a pocos kilómetros de la frontera con Estados Unidos".
Los reporteros ven un panorama más positivo para el país: "Las tasas de homicidios han caído en las ciudades fronterizas notoriamente peligrosas como son Tijuana y Ciudad Juárez. Las empresas han vuelto a abrir y los ciudadanos alaban una calma relativa".
La percepción pública sobre la aprobación de Calderón ha ido en aumento, y en discursos recientes el mandatario ha insistido: "La historia será el juez" de su gobierno.
"En estos seis años, nuestra nación ha librado una lucha sin precedentes para el estado de derecho, la justicia y la libertad para nuestras familias", dijo Calderón en un discurso reciente al Congreso mexicano en donde destacó que la lucha contra el narcotráfico sigue siendo un proceso en evolución.
Calderón llegó al poder prometiendo reducir la pobreza, aumentar las oportunidades de educación y abrir el país a la libre empresa y a la competencia. Se hicieron avances modestos, "pero su gobierno fue consumido por la guerra contra las drogas".
Muiroff y Booth señalan que detener el flujo de narcóticos ilegales de México a Estados Unidos fue una de las principales prioridades de la lucha contra las drogas para Washington, que ha apoyado a Calderón con casi $ 2 mil millones para cuestiones de seguridad.
El gobierno de EU entregó helicópteros Black Hawk, gafas de visión nocturna y programas informáticos para la lucha contra el crimen. Ayudó a formar a miles de policías federales mexicanos en las academias apoyadas con dinero de los contribuyentes estadounidenses.
Sin embargo, seis años después de que inició la lucha de Calderón, la marihuana proveniente de México, la metanfetamina y la heroína siguen siendo baratos y más abundantes que nunca en Estados Unidos, según datos del Gobierno del país vecino. Además, encuestas de las Naciones Unidas indican que el precio por gramo de la cocaína en las calles estadounidenses es más o menos el mismo que era hace una década.
Calderón no fue el primer presidente de México en enviar soldados contra los cárteles de drogas. Pero el despliegue de más de 50 mil soldados fuertemente armados y enmascarados para patrullar las calles del país se convirtió en la estrategia de seguridad dominada por una policía que fracasó por escándalos de corrupción, además de quedar envuelta por un sistema de justicia penal disfuncional, dicen los críticos.
LOS NÚMEROS DE LA VIOLENCIA
De acuerdo con las estadísticas de organizaciones mexicanas, alrededor de 60 mil personas han muerto por la violencia relacionada con los cárteles de drogas a partir de que Calderón asumió su cargo como Presidente. Hasta ahora hay un número desconocido de las personas desaparecidas y esto se debe a que el gobierno se ha negado a publicar sus conteos internos.
The Washington Post dice que calcular los muertos de la guerra contra las drogas es un juego de adivinanzas. Este año, el gobierno de Calderón anunció que dejaría de actualizar su cuenta corriente de asesinatos del narcotráfico y dijo que la verdadera causa de la muerte no puede determinarse de forma fiable en un país donde se investigan menos del 10% de todos los delitos.
Pero las estadísticas del crimen en México son aleccionadoras.
"Todos los homicidios, ya sean como resultado de una pelea de bar o relacionado con los cárteles, han aumentado cada año bajo el periodo de Calderón, de menos de 9 mil en 2007 a más de 27 mil el año pasado, de acuerdo con las estadísticas del INEGI. Es probable que haya más de 100 mil homicidios en México durante el mandato de Calderón, mucho más que en Estados Unidos –que tiene casi tres veces su población– durante el mismo período".
Los secuestros, robos y extorsiones se han disparado, siendo estos los síntomas de una crisis en materia de seguridad pública desatada por la violencia de los cárteles, según analistas.
En un indicador especialmente sombrío de la violencia, los fiscales mexicanos revelaron que más de mil 300 personas fueron decapitadas entre 2007 y 2011.
En mayo, tres altos generales del Ejército, además de un ex subsecretario de defensa, fueron acusados de trabajar para el cártel de los Beltrán Leyva.
"Se puede decir que la guerra ha sido un fracaso porque Calderón dijo que es necesario parar la violencia, y ahora hay tres veces más violencia", dijo Rubén Aguilar, ex vocero de Vicente Fox. "Dijo que tenía que disminuir los cárteles. Pero los cárteles siguen aquí, más grande y más violenta que nunca".
CAPOS SIN CONDENA
Aunque muchos líderes de la droga han caído, dice The Washington Post, "una excepción notable es el jefe del cártel de Sinaloa, Joaquín "El Chapo" Guzmán, el narcotraficante más poderoso de México, quien en virtud de Calderón ha expandido el control de las rutas de contrabando más lucrativas".
El diario cita a la revista Forbes, quien menciona a "El Chapo" como uno los hombres más ricos del mundo. Sin embargo, en privado, "los agentes de narcóticos de Estados Unidos se quejan de que su red de soborno cala hondo en el gobierno mexicano, ayudando así a evitar su captura una y otra vez".
A pesar de ello, indica que "el gobierno de Obama ha evitado criticar la estrategia de Calderón".
Calderón "ha tenido un éxito significativo en reconocer el problema y trabajar para encontrar una manera de hacerle frente", dijo David T. Johnson, un ex secretario de Estado de EU, que estuvo como encargado de la guerra contra las drogas en asociación con México. "Tiene mucho a su favor el hecho de que ha trabajado con nosotros como socio para poder construir un sistema de justicia penal".
Sin embargo, ninguno de los líderes de los cárteles capturados hasta el momento ha sido juzgado y condenado en México, por lo que es una señal de que la reforma institucional y judicial ha fallado, señala The Washington Post.
En cambio, los capos suelen ser extraditados a Estados Unidos o detenidos durante años sin juicio en México.
Un informe de julio de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de EU, presidido por el senador John F. Kerry, llegó a la conclusión de que el despliegue de las tropas mexicanas para combatir al crimen organizado ha sido ineficaz e incluso pudo haber aumentado los asesinatos al fragmentar las mafias criminales en guerra de bandas.
TÁCTICAS POLICIALES
El diario estadounidense también retoma una declaración del director de cine mexicano Roberto Hernández, cuyo film, "Presunto Culpable", se convirtió en el documental más taquillero de la historia mexicana después de que las autoridades trataron de censurarlo, dijo que "se han hecho algunos progresos a la reforma del sistema jurídico del país, pero desafortunadamente, no puedo decir que es gracias al liderazgo del presidente".
Confesiones forzadas, a veces extraídas por la tortura, siguen siendo una práctica habitual, dicen los observadores de derechos humanos, que han encontrado que los peores abusos son cometidos por los soldados mexicanos.
"El Ejército era la única institución con la capacidad de utilizar armas de fuego para enfrentar a los cárteles de la droga, pero no tenía las aptitudes policiales, y a su vez, la policía tenía esas habilidades, pero no el poder de las armas de poder", dijo Roderic Camp, un experto en el ejército mexicano de California Claremont McKenna College.
Calderón trató de reformar la Policía Federal para esas acciones, aumentando el número de agentes de seis mil a más de 35 mil. Pero la agencia ha estado llena de escándalos, además de la infiltración del crimen.
Nick Muiroff y William Booth también retoman el caso Tres Marías:
"En agosto, una docena de policías federales mexicanos, vestidos de civiles y conduciendo coches sin identificación, lanzaron una emboscada contra un vehículo blindado con placas diplomáticas de EU, dejando a dos agentes de la CIA y un infante de la marina heridos. Las autoridades mexicanas no han determinado si el ataque fue un caso de objetivos equivocados o dirigido a personal estadounidense".
La construcción de la Policía Federal fue la piedra angular de la estrategia de seguridad de Calderón. Peña Nieto planea cambiar de táctica y combatir a los narcos con una nueva fuerza paramilitar como el modelo de la Gendarmería Nacional Francesa.
Para entonces, Calderón puede que ya no viva en México. En recepciones diplomáticas, ha dicho en repetidas ocasiones que tiene planes de mudarse a los Estados Unidos al final de su mandato, temiendo por su vida .
Finalmente el reportaje termina citando a Jorge Buendía, director de la encuestadora Buendía y Laredo: "Si la tasa de homicidios en el país sigue disminuyendo y la seguridad mejora después de dejar el cargo, Calderón probablemente será reivindicado por su estrategia a pesar de los altos costos".
"En este momento, creo que el público es ambivalente", dijo. "Ellos apoyan la lucha contra los cárteles como una cuestión de principios. Pero están listos para un cambio".





