Ciudad de México, 22 de junio (SinEmbargo).– Compras no planeadas, adquisición de artículos innecesarios, gastar rebasando el límite de las posibilidades económicas, endeudarse y considerar que estas acciones mejoran la autoestima, son, a grandes rasgos, las características que definen a un shopaholic (comprador compulsivo).
Por ejemplo, en Estados Unidos, según una encuesta de CouponCabin.com dada a conocer el 30 de mayo, 15% de los adultos afirma tener hábitos de comprador compulsivo.
Quienes son adictos a las compras pueden tener un guardarropa lleno de prendas que jamás ha usado y que simplemente compró porque le gustaron o estaban en oferta, y es que algunos creen que así ahorran mucho dinero, otros simplemente disfrutan estar horas y horas en centros comerciales, de los que siempre salen con una nueva adquisición, aunque esto signifique tener a tope las tarjetas de crédito.
En nuestro país, casi 9 millones de personas cuentan con este tipo de plásticos, pero no todos tienen sus finanzas al corriente: el Índice de Morosidad de la cartera de tarjeta de crédito para todo el sector bancario fue de 4.82 por ciento en enero pasado.
De hecho, las familias en México arrastran deudas por adquirir productos y servicios a meses sin intereses.
El año pasado, gran cantidad de mexicanos llegaron endeudados al Buen Fin, que se llevó a cabo del 16 al 19 de noviembre, y gastaron aún más.
En el marco de los descuentos, el Banco de México informó que las deudas de los hogares en México ascendían a 14.1 por ciento de lo que produce el país cada año, es decir, 2.1 billones de pesos.
Ello significa que cada una de las 29.5 millones de familias tenía una deuda de 71 mil 200 pesos, mientras que por persona la deuda era de 18 mil 400 pesos.
Tan sólo ese fin de semana, se lograron ventas por 140 mil millones de pesos.

Sobre este tema, esta semana Gabriel Infante de Radio Netherlands entrevistó a dos personas, quienes se han endeudado por realizar compras excesivas.
Ivette Rendón, estudiante de Ciencias de la Comunicación, reveló que "es casi inevitable que pueda estar en un centro comercial y no comprar algo".
La joven aseguró que en su clóset tiene prendas que no utiliza.
"La mayoría de las veces compro por placer, la mayoría de las veces no necesito algo. Veo algo que me gusta y lo compro", expresó.
Dijo que antes, cuando ella trabajaba, cada ocho o 15 días iba a centros comerciales donde tardaba horas y horas. "Me divierte mucho ver cosas y comprar. De hecho, si estoy triste, voy de compras, porque es muy satisfactorio para mí", afirmó.
Ella llegó al límite de sus tarjetas al amueblar su casa, pero pudo pagar las deudas y continúa comprando.
Por su parte el actuario Isaac Mejía, decidió dejar de emplear tarjetas de crédito pues debía demasiado.
El joven habló su experiencia y recomendó "hacer un inventario de todo lo que se tiene, ver qué se usa y que no. Hacer una lista de los que realmente hace falta", para así comprar exclusivamente lo que se necesita.
"En México, la gente no tiene la conciencia de ahorrar, de reutilizar y de aprovechar las cosas", afirmó.
En el mismo programa de la nube, se realizaron otras recomendaciones para los amantes de las compras:
–No probar las prendas, porque en caso de verse bien, es más factible que se adquieran.
–Hacer una lista de lo realmente necesario.
–No suscribirse a boletines de tiendas.
–No pagar con tarjeta de crédito.
–Evitar compras a meses sin intereses por un tiempo.
–No endeudarse.
–Reciclar prendas.
–Comprar en temporada de rebajas.
–Estar al pendiente de nuestro estado de cuenta.

Las deudas adquiridas con tarjetas de crédito son un severo dolor de cabeza en México.
Según datos del Banco de México de enero pasado, a los tarjetahabientes que sólo pagan una parte de su deuda mensual les aumentaron su saldo de crédito en 14 por ciento en un solo año, al pasar de 149 mil 554 millones de pesos en agosto de 2011 a 170 mil 561 millones de pesos en el mismo mes de 2012.
En agosto del año pasado, había en el país 8.9 millones de tarjetas de crédito, mientras que en el mismo mes de 2011 sumaron 8.3 millones.
En dicho mes, reveló Reforma, que los bancos más activos en la colocación de créditos mediante tarjetas fueron Bancomer, Banamex y Santander, al aumentar el saldo a 16, 14.1 y 21.9 por ciento, respectivamente, mientras que HSBC redujo su colocación de 11 mil millones de pesos a 10 mil 500 millones.
Datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) arrojan que en México existen 22 instituciones financieras que ofrecen tarjetas de crédito con un Costo Anual Total promedio de superior al 50 por ciento. Tres instituciones financieras concentran 81% de las tarjetas de crédito del mercado: BBVA Bancomer (37%), Banamex (34%) y Santander (10%).
En marzo pasado, Círculo de Crédito dio a conocer que alrededor de 10 millones de créditos se encuentran en la categoría de vencidos. La mayor parte de los préstamos morosos son de tarjetas de crédito.
El Índice de Morosidad de la cartera de tarjeta de crédito para todo el sector bancario fue de 4.82 por ciento en enero del 2013, esto es un incremento con respecto a lo registrado un año antes, 4.71 por ciento.
Por su parte, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) reveló que la desaceleración de la economía causó que el monto de la cartera de morosos en segmentos de créditos personales, de nómina, de vivienda y de tarjeta de crédito aumentara 31% en 12 meses, al pasar de 33 mil 500 millones de pesos a alrededor de 44 mil millones.
Debido a la morosidad, algunos bancos han modificado su política y sus prácticas de cobranza para los clientes con tarjetas de crédito; por ejemplo, instituciones bancarias como HSBC, han establecido que después de los 30 días de no pagar el mínimo de una tarjeta de crédito clásica, se bloquea el plástico hasta que se liquide el adeudo.
Por otro lado, la Condusef informó esta semana que la cartera vencida de créditos personales ya alcanzó niveles preocupantes, al ubicarse al cierre de abril en 7.42 por ciento.
Asimismo, el índice de morosidad en ese tipo de préstamos creció 2.1 puntos porcentuales, al pasar de 5.3% a 7.42 por ciento.





