Alvar Sáenz-Otero, director del Laboratorio de Sistemas Espaciales del Massachusetts Institute of Technology, expuso el gran reto que representa actualmente el manejo de la basura espacial para el mundo científico. El investigador mexicano propuso tres proyectos con los que se podría disminuir la basura espacial y empezar a crear una nueva estación que coadyuve a la iniciativa.

Ciudad de México, 30 de marzo (SinEmbargo).- La investigación en el manejo adecuado de la basura espacial podría evitar que esto se convierta en un problema de gran escala en el futuro cercano, dijo Alvar Sáenz-Otero, director del Laboratorio de Sistemas Espaciales del Massachusetts Institute of Technology (MIT) en Boston, Estados Unidos.
El investigador mexicano dijo en entrevista con la Agencia Informativa Conacyt que "en el espacio tenemos un problema y un reto: se trata de la basura espacial.
"Tenemos que reciclar en el espacio, y si no, cuando menos limpiar la basura que ya hemos generado allá y para eso tendremos que [...] agarrar la basura espacial y jalarla, recolectarla y hacer algo con ella".
El doctor Sáenz-Otero detalló que su proyecto consiste en construir una nueva estación espacial, pero desde la Tierra, enviar los materiales al espacio a través de robots para que la ensamblen, y una vez que esté lista la estación, el ser humano viajaría para usarla.

"En eso estamos trabajando, en acoplamiento en el espacio para construir la siguiente estación espacial y creemos que esa misma tecnología podría ser utilizada para limpiar basura espacial".
Con esta propuesta, los dispositivos se acoplarían a cada pieza de basura y, tras hacerlo, ambas se desplomarían hacia la Tierra y se quemarían al entrar en la atmósfera, es decir, recolectar de una en una, por lo tanto sería más tardado. Sin embargo, hay otra opción, que resulta más viable: radica en una especie de red, similar a la que usan los pescadores.
"Tendrías una nave pequeña recolectando una cantidad de basura tan grande que definitivamente la supera en tamaño, convirtiéndola en una carga difícil de manipular".
Una tercera opción consiste en rociar una especie de polvo en el espacio para que cada vez que la basura pase a través de las partículas, estas le resten velocidad hasta que sea tan baja que termine por caer.
El investigador exaltó la importancia de establecer un uso adecuado de la basura espacial, pues el "gran reto consiste en qué va a pasar con la estación espacial actual, porque la que tenemos ahorita no va a ser para siempre, durará otros 10 o 20 años, 10 es casi seguro, 20 quién sabe [...] ya no hay transbordador, ya no hay naves para construir otra como se construyó la primera".
-Con información de Agencia Informativa Conacyt.




