Redacción/SinEmbargo

Fausto Alzati, un escándalo por sexenio

La falta de memoria pública y la falta de transparencia en México hacen posible que historias tan vergonzosas como la del priista Fausto Alzati Araiza se repitan y se repitan sin que haya un castigo ejemplar por las diversas irregularidades –como falsear información– en las que ha incurrido ese funcionario desde el sexenio del Presidente Carlos Salinas de Gortari a la fecha.

En esa administración priista, el entonces autodenominado “doctor” Alzati Araiza fue director general del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). En su paso por esa institución dictaminó que el doctorado fuera un requisito indispensable para formar parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Luego, al iniciar diciembre de 1994, en el sexenio del priista Ernesto Zedillo Ponce de León, Fausto Alzati fue nombrado titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP). El 9 de diciembre de 1994, el diario Reforma denunció la paradoja y la mentira del entonces encargado de la SEP, quien nunca obtuvo un doctorado en la Universidad de Harvard que presumía en su currículum.

Funcionarios de la prestigiada universidad desmintieron que hubiera recibido el título de “Doctor en Economía Política y Gobierno” en esa institución. Susan Green, del Departamento de Prensa de Harvard, dijo entonces al diario capitalino que si la tesis de Alzati fue presentada después de 1990, aún no aparecía en los registros de la universidad.

Alzati declaró en su documentación oficial haber terminado su doctorado en 1987, con el trabajo “Efectos macroeconómicos de la inestabilidad de las exportaciones petroleras. El caso de México, 1980-1987”. Pero otro funcionario de la Oficina de Archivos de Harvard, donde se ubican todos los trabajos de doctorado en la institución, corroboró al periódico que el que él presumía no estaba en sus registros.

Menos de dos meses después de esa publicación, Fausto Alzati renunció a la SEP y fue relevado por Miguel Limón Rojas. Pero “Falzati” –como se le conoce desde entonces– no se hizo acreedor a sanción alguna ni fue inhabilitado por mentirle a las instituciones, a los Presidentes de la República y a los mexicanos.

Desde entonces, el hombre que se hizo nombrar con un título que no había conseguido por la buena, ni mucho menos, desapareció de la escena pública. Sin embargo, con el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a Los Pinos, el 8 de julio de 2013 el actual titular de la Secretaría de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, lo nombró director general de Televisión Educativa.

Ahora, a casi un año de esa designación, Alzati Araiza es otra vez protagonista de un escándalo que, si se hubiera dado en cualquier otro país, ya lo tendría inhabilitado de por vida para ejercer puestos públicos.

El domingo pasado se difundió un audio de la noche en que canceló, a gritos y con groserías, la lectura de un poema de Aurora Reyes de 1948 que, dijo, ofendía al Presidente Enrique Peña Nieto. El funcionario federal expuso que no estaba borracho cuando tomó la decisión –como consignaron varios testigos–, sino enfermo: “Ando agripado señora Martínez. Usted disculpe”, le respondió por medio de su cuenta de Twitter (@alzati_phd) a la periodista Sanjuana Martínez, y continuó: “a quienes afirman que estaba alcoholizado que lo demuestren ¿Acaso me aplicaron el alcoholímetro? Es infame calumniar sin fundamento”.

En el audio se escucha en estado de ebriedad, como acusaron testigos, e interrumpe la inauguración de la exposición de la muralista Aurora Reyes, cuando se leía el poema “Hombre de México”, dedicado al ex Presidente Lázaro Cárdenas del Río.

Alzati grita: “¡Basta, no escucho más!”.

En el audio entregado por otros testigos a SinEmbargo, se le escucha decir: “¡Arriba Peña Nieto! ¡Arriba Peña Nieto, sí o no! El que esté de acuerdo conmigo que diga: ¡Arriba Peña Nieto, ¿sí o no?!”.

Algunos que están cerca de él, sin mucho ánimo, dicen: “Sí, sí arriba Peña Nieto”. Él exige: “¡¿No? Grítenlo: Arriba Peña Nieto! Cierren las manos… [INAUDIBLE]”.

“Sí, sí arriba Peña Nieto”, dicen los otros.

Luego ofende tanto a la artista mexicana como a los asistentes y a sus herederos:

“Ese pendejo trabaja [INAUDIBLE] su poema es una mierda, es una falta al gobierno. ¡Que sí! !Aurora mis huevos! Aurora se habrá muerto…”.

Este nuevo episodio es inadmisible y el cese anunciado por la SEP no es suficiente. Si el Secretario Emilio Chuayffet hubiera tomado cartas en el asunto con toda seriedad habría sentado un precedente para que nunca más un funcionario como Fausto Alzati usurpara las funciones de un verdadero profesional.

La SEP y el gobierno federal envían una señal más que preocupante: la de la impunidad que deja libre y sin ningún castigo ni sanción a tipos que viven del sistema a punta de mentiras y compadrazgos. O a poco nomás porque una persona grita: “¡Viva Peña Nieto!”, queda limpio de culpas.

Alzati ha quedado inmune de nuevo porque en la cultura de los priistas no se necesita demostrar nada ni presentar pruebas de nada para exonerar a sus iguales. Eso se soluciona con un relevo y ya, ahí se acaba el problema. Chuayffet perdió una oportunidad de oro para ponerle un hasta aquí y demostrar que el gobierno de Peña Nieto sí tiene voluntad política y está dispuesto a cambiar las cosas para bien.

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