México, 19 Jul. (Notimex).- Una sesión de sonidos brasileños titulada “Un mapa sonoro de la música en Brasil”, en la que se mostró al público géneros musicales distintos al estereotipo con el que comúnmente se relaciona al país suramericano, se llevó a cabo en la víspera en la Fonoteca Nacional.
Durante la actividad se dio a conocer música proveniente de la región noreste de Brasil, la cual surgió por influencia de diferentes regiones de Europa, África y otras latitudes, que se amalgamaron con las manifestaciones propias de la tierra y dieron origen a una diversidad cultural y racial.
De acuerdo con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), las sesiones realizadas en el marco del día mundial del escucha, como “Un mapa sonoro de la música en Brasil”, tienen como finalidad dar a conocer las culturas sonoras del mundo.
El profesor de portugués, del Centro de Estudios de Lenguas Extranjeras, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leonardo Herrera Gonzales, se encargó de mostrar los ritmos brasileños poco conocidos y menos difundidos entre el público.
Herrera explicó que cuando se piensa en la música de dicho país, se evoca erróneamente al carnaval, futbol, samba y bossa nova, lo cual limita las diversas manifestaciones sonoras de la región, pues es como si se creyera que la producción musical en México sólo se reduce al mariachi.
La dinámica dio inicio con el estilo “chorinho” representado en canciones como “Pedacito de cielo y Brasilerito”, que se caracteriza por contar con un sonido alegre producido por cuerdas agudas, gracias a la guitarra española, mandolina, flauta, pandero y cafauhino.
Este tipo de música, señaló Herrera, es considerada como popular, aunque también es culta, pues requiere de técnica y maestría por parte del ejecutante, ante lo cual mostró imágenes de algunos de sus exponentes, como Chiquinha Gonzaga y Pixinguinha.
Proveniente de la moda portuguesa, “La modinha” es un género proveniente de la moda portuguesa, fue abordado a través de composiciones como “Saxofone por que choras?”, interpretada por José Luis Rodrigues Calazans y Severino Rangel, a finales de la década de 1920.
Luego se dio un espacio a las armonías étnicas y rudimentarias de las canciones de las culturas negras, en las que el cuerpo se transforma en un instrumento, las palmas de las manos guían el ritmo y la base musical está en los pies, de este estilo se escucharon las piezas “Toada para Xangó” y “Toada de Maracatu”.
Producto de la fusión de la cultura indígena con la europea, “Embolada” es un género que resulta del duelo entre trovadores, requiere agilidad del lenguaje y se utilizan únicamente panderos para guiar el ritmo y el repente, composición que se improvisa cuando los vaqueros guían el ganado.
Finalmente, el auditorio disfrutó el “frevo”, ritmo proveniente de Pernambuco, estado del nordeste de Brasil, se compone de influencias del jazz y big band, así como de algunos tipos de samba.




