Según contó su madre con los ojos llorosos de la emoción, la recién egresada como bombera nació en Jalisco, México pero fue traída a California a los ocho meses de nacida. Creció en el Valle de San Fernando. Se graduó de la secundaria San Fernando y estudió para paramédico.
Por Araceli Martínez Ortega
Ciudad de México, 3 de marzo (SinEmbargo/LaOpinión).- Al frente de un grupo de 45 graduados del Departamento de Bomberos de Los Ángeles (LAFD), Rocío Pelayo porta con gallardía su uniforme. Es la única latina en esta generación de egresados que se gradúan de un departamento considerado uno de los mejores del mundo en cuanto a respuesta contra incendios.
A lo lejos su madre, Verónica Acosta, una inmigrante mexicana y madre soltera quien se gana la vida en una planta de reciclaje, la observa plena de satisfacción.
Entre los nuevos graduados como bomberos, solo hay dos mujeres: Rocío Pelayo y Chelsee Brewster.

El resto son hombres, al menos 17 son latinos, el resto son de origen asiático, afroamericanos y blancos.
“Me siento muy orgullosa y estoy muy feliz que toda mi familia ha estado aquí”, dice gustosa Pelayo momentos después de graduarse.
Según contó su madre con los ojos llorosos de la emoción, la recién egresada como bombera nació en Jalisco, México pero fue traída a California, Estados Unidos, a los ocho meses de nacida. Creció en el Valle de San Fernando. Se graduó de la secundaria San Fernando y estudió para paramédico.
“Siempre ha sido valiente y noble. Nunca pensé que iba a ser bombera”, afirma.

ANIMA A LAS MUJERES
En el LAFD hay muy pocas mujeres. El trabajo es duro, enfundadas en un uniforme pesado, lleno de herramientas, hay que correr cargando equipo, subir escaleras y levanter pesadas mangueras.
Pero Pelayo dice que vale la pena. “No sean tímidas, salgan a buscar la oportunidad. ¡Anímense!”, exclama.
“Desde los 16 años supe que quería ser bombera. Pasaba por un momento duro en mi vida, buscaba estructura y ayudar a mi comunidad”, confiesa la joven combatiente del fuego de solo 23 años.

Muchas mujeres no se atreven porque piensan que para ser bombera, tienen que ser fuerte y casi un atleta. “No es fácil serlo, pero la condición física se desarrolla”, dice.
Platica que al principio durante el entrenamiento, se sentía un poco nerviosa de estar rodeada de hombres. “Después te sientes como parte de una familia y de un equipo”, sostiene.
Ella fue de las afortunadas que recibió su diploma del propio alcalde Eric Garcetti, quien urgió a los egresados a no olvidarse que sirven a la gente. “Ustedes representan a los mejores”, les dijo.
Los bomberos de la estación 89 del LAFD de North Hollywood recibieron a Pelayo hace siete años años. Con ellos se convirtió en cadete. Durante un año será una bombera a prueba en la estación de Rancho Park.

SE ACABA EL ENTRENAMIENTO
“El nombre de estos bomberos graduados está escrito con lápiz. En un año, cuando pasen su periodo de prueba, se escribirá con pluma”, menciona David Ortiz, portavoz de LAFD.
“En su primer año de trabajo, salen del ambiente controlado de la Academia para enfrentarse a incendios reales, a trabajar bajo estrés, cansados, con días de trabajo de 24 horas donde tienen que aprender a trabajar en equipo. Pero debo decir que es muy raro que un graduado no pase este periodo de prueba”, admite Ortiz.
A quienes se interesen en ser bomberos, recomienda que comiencen en los programas de cadetes y que estudien para paramédicos o técnicos en emergencias. “Muchos de los que son bomberos han comenzado trabajando o como voluntarios en servicios de emergencia”, precisa.

UN RETRATO DE LA CIUDAD
El jefe de LAFD, Ralph Terrazas, dijo que la contratación de los nuevos graduados les permite llenar las vacantes existentes.
“Entre los 45 reclutados, tenemos una diversidad de razas que nos permite reflejar la ciudad que vivimos. Y eso da confianza a los angelinos y la esperanza de que ellos también pueden ser bomberos”, sostiene el jefe Terrazas.
Durante cinco años, el LAFD dejó de contratar bomberos debido a la recesión económica, pero hace tres años reanudaron las academias y contrataciones con la mira de tener un Departamento de Bomberos más diverso.

Chelsee Brewster, la única otra mujer que se graduó en esta generación, confió que se siente honrada de graduarse a sus 25 años como bombera. “Yo les digo a otras mujeres que las estamos esperando, que ser bombera es un sueño totalmente alcanzable. Necesitamos más en el Departamento”, enfatiza orgullosa.
Entre los graduados en la Academia de Entrenamiento del Valle en Panorama City había personas desde los 22 años hasta los 43 años.

EN CIFRAS
El Departamento de Bomberos de Los Ángeles tiene 3,269 apagafuegos
Hombres Tres mil 169
Mujeres 100
Hombres Latinos mil 16
Mujeres Latinas 14




