Ciudad de México, 25 feb (sin embargo).- Pocas bandas concentran tanta simpatía generalizada como la inglesa Jamiroquai. Haga la prueba y pregunte a las personas de alrededor: ¿alguna persona tiene algo malo que decir del sonido funky, pegadizo y estimulante de esta agrupación que ha vendido a lo largo de su historia más de 40 millones de discos?
No cabe duda de que hoy es un buen día para los fanáticos del acid jazz, quienes no dudarán en acercarse a la Arena Ciudad de México, donde el conjunto ofrecerá un magno concierto en el marco de su gira latinoamericana, tras lo cual se trasladará a Monterrey, para tocar el 27 y luego a Guadalajara, donde dará show el 1 de marzo en el Auditorio Telmex.
Esteticismo, armonía, atrevimiento, un ritmo demencial, son las cualidades de los intérpretes de “Alright”, canción con la que inician sus presentaciones en esta gira 2013.
“Use the force”, “High times”y “Something”, junto con “Runaway” y la celebrada “Space cowboy”, serán tarareadas y bailadas esta noche, tratando de seguir el ritmo del hombrecito con aspecto de duende que lidera magistralmente Jamiroquai.
Jamiroquai, nombre que proviene de una fusión entre la palabra “iroqueses” -como se hace llamar una tribu indígena estadounidense- y el término “jam”, asociado con sesiones musicales caracterizadas por la improvisación, nació en 1992.
El lanzamiento de su primer disco fue en 1993, Emergency On Planet Earth, con sencillos como “When You Gonna learn”, “Emergency on Planet Earth”, “Blow your mind” y “Too young to die”.
En 1994, la banda regresó con The Return Of The Space Cowboy, que contiene los temas “Space Cowboy”, “Stillness In Time”, “Scam” y “Just another story”, entre otros.
En 1996, el disco Travelling Without Moving le ganó el reconocimiento mundial con éxitos como “Cosmic Girl”, “Virtual Insanity”, “Alright” y “High Times”.
Luego de una pausa, Jamiroquai regresó en 1999 con Synchronized, en el que destacan “Canned Heat”, “Deeper Underground” y “Supersonic”.
En 2001 la banda dio a conocer A Funk Odyssey. El sencillo “Little L” logró ser número uno en las listas mundiales, al lado de “Love Foolosophy” y “You Give Me Something”.
La siguiente producción discográfica del grupo se tituló Dynamite. Salió al mercado en junio de 2005 acompañado de un DVD y lo promocionaron los temas “(Don’t) Give Hate a Chance”, “Feels Just Like It Should” y “Seven Days In Sunny June”.

Para 2006 se editó un recopilatorio de éxitos, que marcaría el abandono de Sony y el ingreso a Universal Music, disquera con la que sacó, en noviembre de 2010 el disco Rock Dust Light Star, cuyo primer sencillo fue “White Knuckle Ride”.
Fue el primer álbum de estudio en cinco años, una colección canciones sinceras, confesionales, registradas principalmente en el estudio casero de Jay Kay.
EL EXCÉNTRICO JAY KAY, SU AMOR POR LOS AUTOS Y POR LAS DROGAS
Suele decirse de Jay Kay, nacido como Jason Cheetham Kay el 30 de diciembre de 1969 en Stretford, Inglaterra, que le copió el moonwalk a Michael Jackson, aunque a diferencia del fallecido Rey del Pop, a él sí le gustaría ser negro.
Cantante, compositor, piloto de autos y de helicóptero, calificado jugador de pinball, tiene ya 43 años, aunque es poco probable que dejemos de verlo como a un joven eterno, vestido con sus chamarras deportivas amarillas, verdes o rojas.
La ropa que lleva es tan característica que en 2006 el artista creó su propia línea de vestimenta, de la mano de Hugo Boss. Se trata de Quai, una colección limitada de 15 prendas que Jason diseñó junto con Volker Kächele, el director creativo de la famosa y prestigiosa marca.
Hay chamarras, guantes, pantalones y hasta una bolsa que recorre una amplia gama de colores entre el violeta, el verde manzana, el gris piedra, el blanco y el negro.
Las giras y los conciertos de este hombre que decidió ser músico cuando tenía 13 años y su padre adoptivo lo llevó a conocer Tailandia le han dado una fortuna valuada en 35 millones de libras esterlinas (mucho, mucho dinero).
Su situación económica le permite costear su tan cacareada colección de autos lujosos, algunos de los cuales han aparecido en los videoclips de la banda, tener un helicóptero Robinson R44 y renovar con frecuencia una colección de sombreros entre la que se encuentra un tocado de plumas valuado en 15 mil dólares.
Jamiroquai lanzó el primer single en 1992 y fue un éxito de inmediato, luego de lo cual el músico se perdió en una oscura temporada de drogas y alcohol. Hace nueve años que no consume cocaína y trata de estar lejos del vodka, para lo cual bebe mucha agua. Eso sí, no ha dejado de fumar sus Marlboro Light.
Hijo único de madre soltera y cantante de cabaret, fue recién en 2001, cuando ya tenía 32 años, que conoció a su padre verdadero, el guitarrista portugués Luis Saraiva. A su madre le debe haber dejado la cocaína, cuando una Navidad del 2003 lo encontró “con los ojos como pelotas de golf” y le advirtió que si seguía así iba a perderlo todo.
Compone las canciones en lápiz, papel y grabadora. No toca ningún instrumento musical. Es un obsesivo con el trabajo y no deja ningún detalle librado al azar cada vez que prepara un disco.
Fue novio de Wynona Rider, de la presentadora inglesa Denise Van Outen (con la que cortó porque ella insistía a menudo en que posaran juntos para las revistas del corazón, dicen algunos. Otros afirman que ella lo dejó por drogadicto) y ahora está solo a la espera de una mujer que comprenda sus tiempos y su trabajo.
Mientras tanto, la revista Glam'mag, en su edición de marzo de 2013, lo ha nombrado el hombre más sexy del mundo, elegido por segundo año consecutivo.





