Guatemala, 29 Mar (Notimex).- Cofradías, familias, vecinos y diversas agrupaciones sociales participan en la elaboración de las alfombras artísticas que caracterizan a la Semana Santa en Guatemala y que son admiradas tanto por turistas nacionales como extranjeros.
Devotos, turistas extranjeros y público en general acudieron este Viernes Santo a contemplar los solemnes cortejos procesionales y las imponentes alfombras que recuerden la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
Las procesiones y las alfombres conforman la identidad del guatemalteco y caracterizan la Semana Santa en este país centroamericano, coinciden jerarcas católicos, historiadores y estudiosos del folclor nacional.
Las manifestaciones religiosas y populares que distinguen la Semana Mayor guatemalteca se organizan con su mayor esplendor en calles del centro histórico y en la colonial Antigua Guatemala, ciudad turística a 45 kilómetros al oeste de la capital.
Devotos católicos y turistas atestaron el Jueves y Viernes Santo las calles de la capital y de la colonial ciudad de Antigua Guatemala para seguir las procesiones y contemplar las espectaculares alfombras.
"Las alfombras de la Semana Santa de Guatemala, de fama mundial, son un arte efímero creado para la ocasión, cuya bella elaboración impresiona a nacionales y visitantes extranjeros", afirmó el arzobispo metropolitano Óscar Julio Vian.
Los guatemaltecos que no viajan a las playas ni a los sitios de entretenimiento y fiesta por el feriado de la Semana Santa prefieren la solemnidad y tradición de las procesiones y las alfombras, que cuentan con una concurrencia multitudinaria.
Las alfombras, que simbolizan el fervor católico del guatemalteco, son elaboradas con aserrín de colores, corozo, incienso, arena, flores, frutas de la estación, entre otros productos, que forman caprichosas y estilizadas figuras en el piso de calles y avenidas.
Como es tradición en Viernes Santo, cofradías, familias, vecinos y agrupaciones sociales diversas, participaron en la elaboración de las alfombras colocadas en las principales ciudades y aldeas del país.
Público en general y creyentes pasearon en los alrededores de las numerosas alfombras que se extienden -en forma separada- por kilómetros, en lo que recrean pasajes de la vida y muerte de Cristo.
Los fieles, quienes siguen una tradición de cuatro siglos, dedican dinero y horas de paciente labor al diseño y montaje de las alfombras en las calles y plazas, principalmente en el centro de la ciudad de Guatemala y en Antigua Guatemala.
Las alfombras, que representan "una bella imagen plástica de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús", son "plasmadas" en las calles y sitios que formarán parte del recorrido de las procesiones.
Las alfombras, que desaparecen bajo el paso de los cortejos procesionales, son resultado del sacrificio de grupos de personas o familias que participan en su elaboración para cumplir una promesa, pedir un favor o agradecer por un milagro concedido.
El mensaje de las alfombras recuerda pasajes del Calvario de Jesucristo pero también son utilizadas para denunciar males que aquejan a los guatemaltecos, como la violencia, la pobreza y los abusos y la corrupción de políticos.
Según el académico y escritor Celso Lara, "la conmemoración de la Pasión de Jesucristo constituye, por razones históricas y culturales, la mejor expresión de la identidad de los habitantes" de este país.
Las alfombras "son utilizadas para separar a las imágenes de Jesús -que son cargadas en hombros en las procesiones-, del mundo de lo profano y lo sagrado", pues se establece que "el suelo es para los hombres que habitan la tierra", por lo cual un santo no lo puede tocar, dijo el historiador.




