
Ciudad de México, 7 de jun (SinEmbargo).- La humanidad es sumamente diversa y algunas personas en particular nacen con extraordinarias habilidades perceptivas. Dones neurológicos que los biólogos podrían, eventualmente, ser capaces de proporcionar al resto de los hombres y mujeres.
Pero, ¿en realidad deseamos tener estos "poderes" superhumanos?
Muchos están familiarizados con "nerds" y sus notables habilidades cognitivas o, por ejemplo, personas con capacidades de memorización aparentemente sobrenaturales. Sin embargo, hay muchas más peculiaridades neurológicas que son menos conocidas.
El psicólogo Michael Banissy describe algunos de estos "estados" en Aeon Magazine, en donde incluye la sinestesia tacto-espejo (la habilidad de sentirlo mismo que los demás mediante el tacto), súper identificadores (personas con la capacidad de recordar rostros) y superdegustadores (aquellos que tienen un incrementado sentido del gusto).
En teoría, todas estas capacidades serían un don que a nadie le vendría mal, pero si algo enseñan algunas obras literarias y la gran mayoría de los cómics es que los dones pueden convertirse, a menudo, en una maldición.
Banissy refuerza esta opinión señalando a algunas superdegustadoras que son delgadas como resultado del abrumador bombardeo de sensaciones. Por otra parte, también se sabe de casos de personas con memoria perfecta que presentan dificultades para distinguir entre sus recuerdos y el presente.
Sin embargo, algunos de estos caprichos neurológicos pueden dejar de lado sus consecuencias adversas y, en cambio, conducir a un cambio en la psicología.

El especialista pone como ejemplo a aquellos que tienen el don de la sinestesia tacto-espejo quienes podrían tratar con eficacia el cuerpo de otras personas como si fuera el suyo.
Los sinestésicos tacto-espejo pueden considerarse como acentuadores sociales. Esto es que sirven de conexión al ponerse en los zapatos de otras personas, el caso puede ser una peculiaridad humana que mezcle ambas características si es amplificada.
"En los estudios que he llevado a cabo con Jamie Ward, profesor de psicología en la Universidad de Sussex, hemos encontrado que las personas que experimentan tacto-espejo muestran mayores niveles de empatía reactiva emocional. Es decir, la capacidad de comprender y compartir los estados afectivos o sentimientos de los demás", dice Banissy en el artículo.
De acuerdo con el psicólogo, quienes presentan esta característica son significativamente mejores que el resto de las personas en el reconocimiento de emociones faciales. No obstante, esto no quiere decir que sean buenos identificando a las personas por su cara.
Estos sujetos son mejores al momento de nombrar emociones faciales de personas fotografiadas, descartando que esto se deba a un gran esfuerzo o a que sean mejores identificando rostros, ya que en las pruebas –al momento de nombrar a las personas en la imágenes– no fueron mejores que aquellos que no poseen esta habilidad.
Para Banissy esto es fascinante, sobre todo en lo que se refiere a la mejora moral de los individuos. e indica, sobre todo, que probablemente la mejor manera de ayudar a las personas a sentir empatía por los demás es mejorar biológicamente su capacidad de ponerse en el lugar de otra persona.





