
Ciudad de México, 15 de agosto (SinEmbargo).- Científicos del Instituto Smithsoniano descubrieron que un pequeño mamífero de Sudamérica que se creía que era herbívoro, se alimenta de carne. Tal afirmación no tendría mayor repercusión si no fuera por que esto lo convierte en la primera especie de carnívoro descubierta en América en los últimos 35 años.
El animal en cuestión es mejor conocido como olinguito (Bassaricyon neblina) y es nativo de las junglas de Colombia y Ecuador. Por otra parte, no se trata de una especie desconocida, pues ha sido exhibido en museos y en zoológicos de todo el mundo. Sin embargo, la especie no había sido descrita hasta ahora y durante más de cien años se le incluyó erróneamente entre los herbívoros, publicó la revista ZooKeys.
De acuerdo con el smithsoniano, este animal pesa alrededor de un kilogramo y, según los científicos, pertenece a la familia de los Proyonidae, lo que lo emparenta con los mapaches, coatíes Kinkajous y olingos.
Sin embargo, además de ser el último miembro identificado en su familia, el olinguito también tiene la distinción de ser la especie más nueva en el orden de los carnívoros.
Esto lo convierte en el miembro más pequeño de la familia de los mapaches (racunas), con un tamaño de 35.5cm, más una cola de unos 38cm, con muy poca diferencia entre machos y hembras. El olinguito se alimenta principalmente fruta, pero también de insectos y néctar, además de que es un animal nocturno y solitario que vive en los árboles.
"El descubrimiento del olinguito nos recuerda que todavía no se ha explorado todo el mundo y algunos de sus secretos más básicos todavía no se han revelado", dijo Kristofer Helgen, curador de mamíferos en el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano en Washington.
"Hay tantas especies en el mundo que la ciencia todavía no conoce. El documentarlas es un primer paso para comprender plenamente la riqueza y diversidad de la vida en la Tierra", agregó Helgen.

Este descubrimiento llevó diez años de trabajo, aunque no se trataba de la meta original del proyecto, el cual buscaba completar el primer estudio integral de los olingos, un conjunto de especies de carnívoros que viven en los árboles y pertenecen al género Bassaricyon.
En este caso, el equipo de Helgen quería determinar cuántas especies de olingos había y cómo están distribuidas y terminaron descubriendo una nueva especie que había estado frente a sus ojos todo este tiempo.
Dentro de las características físicas que distinguen al olinguito de las otras especies se encuentra principalmente su cráneo y dentadura. Por otra parte, su pelaje es más espeso y vive en una reducida zona de los Andes a mayor altura que sus congéneres, entre los dos mil y los tres mil metros.
Tras la identificación de la nueva especie, el trabajo consistió luego en verificar si la especie podía estar viviendo en algún lugar de la Tierra o , por el contrario se trataba de un espécimen que ya sólo se podía observar disecado.
No obstante, el zoólogo Miguel Pinto, en Ecuador, proporcionó la primera prueba de la existencia del olinguito con unos pocos segundos de imágenes captadas con una cámara de video.
Esto motivó una expedición en las laderas occidentales de los Andes que, durante tres semanas, observó a los animales, activos mayormente durante la noche y documentó aspectos de su vida como que comen principalmente frutas, rara vez bajan de los árboles y tienen una cría por vez.
Sin embargo, con el descubrimiento llegaron las preocupaciones también. En este caso, la zona donde el olinguito se desarrolla está sometida a una intensa presión demográfica, y el 42% de los bosques que podrían ser el hábitat de este animal desaparecieron ya para convertirse en tierras de cultivos.




