Palenque, Chis., 28 Nov. (Notimex).- A lo largo de la ribera del río Usumacinta, en la planicie tabasqueña, hay dos mil 300 sitios arqueológicos que en distintas etapas de la cultura maya fueron influenciados por centros dominantes como Palenque.
El integrante del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Rodrigo Liendo Stuardo, agregó que a diferencia del conocimiento de asentamientos en la planicie del Usumacinta, en la zona montañosa del río, en valles transversales, es aún desconocido.
En su ponencia “Arqueología del río Usumacinta, una revisión regional de su secuencia temporal y evidencia material”, apuntó que se trata de una zona que en época prehispánica fue asiento de numerosos centros de población.
La fuente indicó que la presencia de Palenque en el Bajo Usumacinta es evidente y contundente en la secuencia de desarrollo regional, pues tanto la epigrafía como la arqueología concuerdan en que fue el centro político de mayor influencia en la región.
La cerámica que identifica al periodo 730-830 d.C., conocida como fase Murciélagos-Balunté, está presente desde Comalcalco hasta Chinikihá, donde los tipos que componen este complejo concuerdan en 99 por ciento con los diagnósticos en Palenque.
En la zona del Bajo Usumacinta, la evidencia epigráfica refiere la identificación de señores menores, secuencias dinásticas, registros escritos que atestiguan la relación de subordinación de señores menores a principales.
Asimismo, de visitas reales, presencia de líderes principales en ceremonias de entronización e intercambio de mujeres.
A partir de ese análisis, dijo, se argumenta que Palenque, Piedras Negras, Yaxchilán y Pomoná surgieron como capitales de sus respectivas áreas de influencia.
Al participar en la VII Mesa Redonda de Palenque, “Los mayas y las concepciones del tiempo”, refirió que el área del Usumacinta Bajo durante el Formativo Medio (600 a.C.-150 d.C.) parece que fue un periodo de notorio crecimiento demográfico.
Los sitios en Tierra Blanca, Tiradero y Povituc, localizados sobre ricos suelos aluviales del río Usumacinta y bancos adyacentes, parecen haber funcionado como centros importantes, como lo indican una serie de montículos pequeños localizados en ambos márgenes del río.
De igual forma, en el periodo Clásico Temprano (150-550 d.C.), hubo un crecimiento poblacional notable a lo largo del río, como lo muestran centros cívicos con edificios de gran magnitud.
Para el período Clásico Tardío (550-830 d.C.), datos arqueológicos, epigráficos y arquitectónicos muestran una vasta actividad constructiva en Palenque y en asentamientos periféricos.
El desciframiento de textos jeroglíficos en Palenque, Pomoná, Morales-Reforma y Chinikihá, proporciona una fuente de información detalladas sobre eventos históricos y la secuencia dinástica de la realeza para este periodo.
“En ese periodo (Clásico Tardío), Palenque pareció llegar a ser el centro de una importante unidad política regional, extendiendo su dominio al este y oeste, a lo largo de la base de las tierras altas e incorporando a otros sitos a su esfera de influencia política y cultural”, abundó.




