
Ciudad de México, 27 de enero (SinEmbargo).- Casi mil millones de personas sufren hambre en el planeta, mientras tanto, el cambio climático y el aumento de la población mundial sólo agregan más gravedad al panorama futuro. Tomando esto en cuenta, la alimentación ocupa un tema importante dentro de la agenda mundial.
De esta manera, es evidente que las perspectivas de la agricultura presenta varias interrogantes que puedan ayudar a proporcionar una respuesta a este problema en desarrollo. ¿Se requiere de una revolución agrícola? ¿Qué perspectivas ofrecen la agricultura orgánica y la transgénica? Estas son algunas de las preguntas que se discutieron durante la Semana Verde, la feria agropecuaria internacional que se desarrolló en Berlín.
Se estima que para 2050 la población mundial sea de nueve mil millones de personas. Con esta proyección, especialistas afirman que se requerirá un incremento del 7 por ciento en la producción agrícola mundial para satisfacer la demanda generada por esta población, de la misma manera en la que los hábitos de consumo requerirán ciertos ajustes, publicó el servicio de radiodifusión internacional Deutsche Welle.
No obstante, expertos como Achim Steiner, director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, por sus siglas en inglés), considera que esta visión es parcial, al referir que la humanidad no puede permitirse un incremento en la producción de tal magnitud, al menos no con los sistemas agrícolas que actualmente se emplean, mismos que han traído como consecuencia una sobreexplotación de los recursos acuáticos.
"Cuando uno ve el cambio climático y la destrucción de los bosques tropicales, se da cuenta de que la expansión horizontal de la agricultura no seguirá siendo posible", dijo Steiner, quien hizo énfasis que en este caso la pregunta pertinente debe ir orientada en tratar de que la agricultura no destruya los terrenos y los recursos hídricos para no comprometer su propio futuro, llamando así a una "revolución en la agricultura".

“No debemos ver a los agricultores solo como máquinas de producción; ellos deben ser también guardianes de los recursos naturales”, agrega el experto de la ONU, que de esta manera resume el pensamiento de muchos que no están de acuerdo con el rumbo que la producción agrícola ha tomado en las últimas décadas.
Mientras tanto, en lo referente a la "revolución agraria", las discrepancias surgen al definir qué tipo de transformación sería deseable.
“La agricultura de los campesinos no es ajena a la modernidad. Es un modelo agrícola sostenible, que utiliza respetuosamente los recursos humanos y naturales y de este modo garantiza la seguridad social y alimentaria a nivel mundial”, dijo Carlo Petrini, presidente de la organización Slow Food International.
Mientras tanto, otros ven la solución en un aumento de la productividad a través del uso de pesticidas y abonos, o abogan por la tecnología genética para obtener mayores cosechas, con plantas más resistentes y rendidoras.
Por su parte, Jochen Fritz, de la alianza “Estamos hartos”, demandó “una política agropecuaria que detenga la extinción de especies y combata el hambre en el mundo”, además de criticar la posible autorización del cultivo de plantas genéticamente manipuladas en Europa. Todo esto, en el marco de la reunión internacional, en donde alrededor de 30 mil manifestantes protestaron durante el fin de semana pasado en contra la política agraria del gobierno alemán y contra el actual sistema agropecuario en general.




