
Ciudad de México, 26 de julio (SinEmbargo).– La temperatura de la Tierra aumenta, el nivel del mar sube, la biodiversidad cambia y la distinción entre estaciones del año se desvanece. Es el cambio climático y México es el noveno país en el mundo que más contribuye a esta amenaza, de acuerdo con datos del World Resources Institute (WSI).
“El sector energético es la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero. Contribuye con más del 75 por ciento de las emisiones globales totales. Una rápida transformación del sector energético para el año 2050, como el G-7 se sugiere en su reciente compromiso, es necesario para evitar peores impactos del cambio climático”, enfatiza el estudio.
El país aporta el 1.67 por ciento de las emisiones de gas invernadero en el mundo y en gran parte se debe al sector energético, una de sus principales apuestas para el crecimiento económico. En ese contexto, en los próximos años la contribución mexicana a esta catástrofe ambiental podría empeorar aún más por la participación de las empresas privadas en la exploración y exportación de hidrocarburos en aguas profundas.
Al respecto, un sitio de noticias especializado en el medio ambiente, Devex, publicó que el cambio climático y la corrupción comparten muchos síntomas: golpean a los más pobres, son causados por individuos poderosos o entidades que buscan ganancias en poco tiempo, ponen en peligro los medios de vida y amenazan economías enteras.
Detener el cambio climático será cuestión de dinero. "Es ahí, en la financiación climática, donde el peligro de la corrupción y el cambio climático se reúnen", dice.
El verdadero reto para México, afirma Vania Montalvo, coordinadora del Programa de Integridad el Financiamiento Climático (CFIP) y autora del texto, es que el financiamiento contra el cambio climático se mantenga "limpio y a salvo de la corrupción".
El gobierno de Enrique Peña Nieto, a través de la Reforma Energética, ha empezado a abrir las puertas a las empresas privadas nacionales y extranjeras para que exploren y exporten hidrocarburos ubicados en aguas del Golfo de México. El monopolio de más de siete décadas de Petróleos Mexicanos (Pemex) ha concluido y la paraestatal ha perdido ingresos por los bajos precios del petróleo e incluso tuvo que recortar personal para reducir gastos.
EL MAYOR PELIGRO PARA EL PLANETA
El cambio climático está asociado a las acciones humanas, principalmente a la quema de combustibles fósiles y a procesos de cambio de uso de suelo (fundamentalmente a la deforestación). Los gases de efecto invernadero, entre los que se encuentran el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4), el óxido nitroso (N2O), y la familia de los clorofluorocarbonos han aumentado a partir de la revolución industrial de manera evidente junto con el aumento de la temperatura terrestre y oceánica, documenta México contra el cambio climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Fábricas, tráfico, humo, gases. La nación que más contamina es China, con 25.36 por ciento del total de los gases de efecto invernadero. Le sigue Estados Unidos, con el 14.4; luego los 28 países de la Unión Europea, India, Rusia, Japón, Brasil, Indonesia, México y después Irán. Todas estas naciones, según el WSI, aportan con el 72 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial que provocan cambios en la tierra y deforestación.
El sector energético de México es el mayor enemigo del planeta. El petróleo y el carbón son las principales materias que México utiliza para generar energía, lo que está afectando a la atmósfera.
De acuerdo con el químico Miguel Valencia Mulkay, "la quema del petróleo es la esencia del cambio climático. Para generar electricidad se usan muchas termoeléctricas y éstas generan muchísimo humo, muchísimos gases de efecto invernadero. [...]. México no sólo utiliza petróleo para generar energía eléctrica, sino carbón, principalmente en el norte del país, y eso es todavía peor. El carbón echa más hollín, más humo".
El especialista, en entrevista con SinEmbargo, agrega que todos los hidrocarburos fósiles contienen gases, pero principalmente el CO2, "el gas que está haciendo el cambio climático". Pero hay un gas paralelo, el monóxido de carbono, que, antes de reaccionar, "tiene 36 veces más fuerza para crear el cambio climático que el CO2".
"La realidad es que ya se acabó el petróleo convencional, el que se encuentra en tierra firme o aguas someras, el fácil de sacar. Ya casi se acaba por lo que ha bajado su producción", afirma Valencia Mulkay, miembro de la Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México.
Lo que busca la Reforma Energética, dice, es abrir la puerta al petróleo no convencional, el ubicado en aguas profundas obtenido mediante el fracking. Con esa técnica "no sólo cuesta más sacarlo que el convencional, sino que daña diez, veinte veces más al medio ambiente que el petróleo antiguo", expone.
El miércoles 15 de julio la Comisión Nacional de Hidrocarburos comenzó la subasta de las aguas poco profundas, donde sólo pudo vender dos de los 14 bloques ofertados. En las siguientes licitaciones de la Ronda Uno se abrirán las áreas de aguas profundas y de gas shale, el platillo suculento que esperan los empresarios.
EL DAÑO DEL FRACKING
En los últimos meses diversos estudios han alertado las consecuencias de esta fractura hidráulica. La perforación de la tierra mediante la presión de millones de litros de agua no sólo contamina el líquido vital, sino que provoca temblores.
De acuerdo con datos del portal OilPrice, en Coahuila, Nuevo León, Puebla, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz ya están desarrollando el fracking. Los estados que más pozos tienen ya en funcionamiento son Veracruz, con 349, y Puebla, 233. Le sigue Nuevo León con 182 y luego el resto.
Como era de esperarse, dice el medio especializado en energía, dado el estado de los precios del petróleo y los recursos que México tiene a su disposición, hasta el momento el fracking aparece concentrado en el gas natural, en lugar del crudo. Esta técnica originada en Texas se está expandiendo en silencio en México, de forma no regulada y envuelto en la opacidad.
"¿Qué va ir a decir Peña Nieto a París en la Cumbre del Cambio Climático si está haciendo todo lo posible por aumentar la emisión de gas?", cuestiona indignado el químico Miguel Valencia.
En diciembre de 2015, la capital francesa será escenario de una nueva Cumbre sobre el Cambio Climático. El objetivo principal es limitar el aumento de la temperatura global en menos de 2 grados.
La sociedad debe tener claro que ya no se va a poder consumir la energía que actualmente se utiliza todo el tiempo en distintas actividades. La destrucción ecológica, sentencia el químico Miguel Valencia, es inmensa.
Para el especialista, las energías renovables no son una solución. "Ciertamente con el Sol o el viento se produce energía, pero a pequeña escala. No se puede mover un avión o un convoy de ferrocarril con esa energía. La energía renovable sólo sirve para jugar al economista a menos que se utilice para consumo individual. El problema es cuando las energías renovables se industrializan", explica a SinEmbargo.
Mucho menos considera a las energías alternativas como la nuclear. "No representa ni el 5 por ciento de la producción mundial de electricidad. Además de que es la forma más peligrosa de producir energía", comenta.
Su propuesta para combatir el cambio climático, junto con la del grupo Salir del Petróleo, compuesto por mexicanos ecologistas, consiste "en la reducción radical en el consumo de energía" en este mundo cada vez más dependiente a la tecnología y electricidad.
Los grandes consumidores de energía –el transporte y distintas industrias– tienen que bajarle a la mitad o cuarta parte al consumo de energía. "La industria de aluminio o del cemento consume cantidades espantosas de electricidad. Tienen que ver cómo cambian sus tecnologías para reducir su consumo", reitera.
Otra solución, comenta en entrevista, es el impuesto al carbón, cuya quema genera gases de efecto invernadero. Aunque, opina, no hay manera de pagar la destrucción del clima "si de alguna manera reduce el impacto, podría hacerse. Sin embargo, parece ser muy difícil porque todos los gobiernos del mundo y mucho más el mexicano están subordinados totalmente a los grandes empresarios", declara.
PELIGRO DE CORRUPCIÓN

El cambio climático y la corrupción comparten muchos síntomas, afirma un texto del portal del medio ambiente Devex. Golpean a los más pobres y peor que al resto, y son causados por individuos poderosos o entidades que buscan ganancias en poco tiempo. Al largo plazo ponen en peligro los medios de vida y amenazan economías enteras. Ambos crecen en las fallas de los gobiernos nacionales: se necesita una fuerte cooperación mundial para detenerlos.
En unos años, asegura la publicación, detener el cambio climático será cuestión de dinero. Es ahí, en la financiación climática, donde el peligro de la corrupción y el cambio climático se reúnen.
¿Cómo combatir esta, en palabras del Presidente Barack Obama, "máxima amenaza para las futuras generaciones", si no se cuenta con un fuerte sistema de transparencia en el gasto de ese dinero o sobre las inversiones? Actualmente México cuenta con 137 proyectos de financiamiento climático y más de 4 mil millones de dólares, de acuerdo con Transparencia Mexicana.
"El verdadero reto para México, como ninguna otra nación en el mundo, será si el financiamiento climático es invertido por instituciones que mantengan al dinero contra el cambio climático limpio y a salvo de la corrupción", afirma Vania Montalvo, coordinadora del Programa de Integridad el Financiamiento Climático (CFIP) de ese organismo.
En Transparencia Mexicana están tomando medidas para hacer más transparente la financiación climática. Mientras que el gobierno prepara una estrategia nacional de financiamiento para el clima y una metodología para medir cómo se gasta ese dinero, la sociedad civil ha creado una plataforma con datos abiertos.
La plataforma para el registro y monitoreo de los recursos destinados a la atención del cambio climático en México es un sistema de información público y abierto que sistematiza la información sobre el origen y destino de los recursos que México recibe para proyectos, programas y acciones destinados a la atención del cambio climático en el país. Funciona para monitorear y verificar los recursos destinados.
El mapa permite hacer búsqueda por año, entidad federativa, tipo de financiador, tipo de financiamiento, enfoque o área de financiamiento y estatus del financiamiento.
TRANSPORTE, OTRO GRAN CONTRIBUIDOR
Los tres grande factores del cambio climático en todo el mundo es el transporte (uso de automóviles, aviones, trenes), la ganadería y la generación de energía, enumeró el experto Miguel Valencia Mulkay.
Xóchitl Cruz Núñez, como parte de su participación en la obra México contra el cambio climático, afirma que la necesidad de transporte surge, a su vez, por la necesidad de comunicación, adquisición de bienes y servicios y de educación, y trabajo.
Ante la importancia de movilidad, el nuevo ciudadano “urbano” adquiere vehículos, la mayor parte de las veces viejos, que al suplir el uso del transporte en la región, "contribuyen al aumento de las emisiones tanto de gases criterio, como de efecto invernadero".
La reducción de emisiones en el sector transporte se puede abordar en dos vertientes, la tecnológica, enfocada al vehículo y las que tienen que ver con la movilidad, asegura Cruz Nuñez.
De acuerdo con el inventario de emisiones de la zona metropolitana de la Ciudad de México, 94 por ciento de los vehículos utilizan gasolina, 5 por ciento diesel y 1 por ciento gas licuado. A lo anterior se adiciona la edad de la flotilla vehicular.
"La búsqueda de alternativas de combustibles basados en fuentes renovables y tecnologías híbridas deberá ser un compromiso para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero si México acepta la responsabilidad y compromiso de reducir sus emisiones para 2020 y 2050", concluye.




