Jerusalén, 28 Jul (Notimex).- Las Fuerzas de Defensa de Israel se preparan para una posible rebelión civil en septiembre próximo con motivo de la votación en la ONU de un propuesta para reconocer al Estado palestino, y han adquirido ingentes cantidades de armas no letales para enfrentarla.
“No descartamos nada, nuestra función es estar preparados y llevamos ya tiempo preparándonos”, dijo a Notimex un oficial de las Fuerzas de Defensa que pidió el anonimato.
El oficial, con rango de capitán y miembro de una de las brigadas destacadas en Cisjordania, estimó que “al final no ocurrirá nada”, pero “no podemos dejarlo al azar”.
Los días de mayor agitación se prevén para la segunda mitad de septiembre, cuando los palestinos eleven ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) -aún no se sabe ante qué instancia del organismo- una resolución para pedir a la comunidad internacional el reconocimiento de su Estado en las fronteras de 1967.
La resolución viene acompañada de gran tensión en los últimos meses entre los gobiernos de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y de Israel, que abandonaron las negociaciones de paz hace casi un año y no parece que haya posibilidad de reanudarlas.
Esta semana, en una reunión con el cuerpo diplomático palestino, el negociador Saeb Erekat sostuvo que la ANP, creada en 1994 en virtud de los acuerdos de Oslo, debería ser desmantelada si Estados Unidos persiste en su intención de torpedear la resolución en la ONU.
La Casa Blanca ya anunció que no permitirá que progrese la votación y que ejercerá su derecho al veto en el Consejo de Seguridad si llega a esa instancia.
El presidente palestino Mahmoud Abbas “debería tirarles a la cara las llaves (de la ANP)”, dijo el negociador ante 90 diplomáticos palestinos al referirse a la oposición de Estados Unidos e Israel.
“Si Estados Unidos quiere que la ANP siga existiendo entonces el precio es el establecimiento de un Estado palestino en las fronteras de 1967”, subrayó al recordar el discurso del mes de mayo del presidente Barack Obama.
Para el ejército israelí, que no ha olvidado aún el duro precio de la primera y segunda intifadas, las posibilidades son ilimitadas pero la que más teme, según el oficial, es “a una masa de civiles” frente a soldados armados.
“Vimos las dificultades que eso supone hace varios meses, cuando palestinos intentaron entrar desde Siria por la frontera en las Alturas del Golán”, explica el militar.
Para evitar sucesos como entonces en los que los soldados dispararon con balas para frenar la avalancha, el Ministerio de Defensa de Israel invirtió 75 millones de shékels, alrededor de 22 millones de dólares, en equipos antidisturbios.
Los equipos serán divididos entre el Ejército y la Policía, informa hoy el diario Yediot Aharonot, que no menciona dónde fueron adquiridos.
Entre otros pertrechos el Ministerio se aprovisionó de gases lacrimógenos y fusiles capaces de disparar repetidamente los botes de humo; cañones de agua con capacidad para dos mil 500 litros; pistolas electrificadoras; cascos y escudos antidisturbios.
Pero según el diario, el “arma” más intolerable es una conocida como “Haboesh” (la apestosa), y que consiste en un gas maloliente hasta el punto de causar vómitos.
El gas, comprado a una empresa israelí, es lanzado desde el aire por aviones cisterna o desde tierra, y según una fuente citada por el medio “representa un salto cualitativo en los preparativos del ejército y el aprovisionamiento de armas no letales”.
Unidades militares y policiales ya comenzaron a ejercitarse con estas “armas” para escenarios que prevén grandes cantidades de civiles desarmados.
El escenario más probable previsto por la inteligencia militar es el de disturbios generalizados en carreteras y cruces de Cisjordania, y el temor de que se expandan rápidamente a otras regiones e incluyan también el uso de armas de fuego o incluso cohetes desde Gaza o Líbano.
La última intifada comenzó en 2000 con protestas en las calles y cruces de Cisjordania y Gaza, y en cuestión de días derivó en un enfrentamiento armado con más de cinco mil víctimas palestinas y mil 400 israelíes.
Otra posibilidad que baraja el ejército israelí son las marchas de masas civiles hacia las fronteras reconocidas de Israel o los más de 180 asentamientos judíos en Cisjordania, e incluso una anarquía completa en el caso de que Abbas dimitiera, la ANP se desmantelara y con ella sus fuerzas de seguridad.




