Marcio vive desde hace 22 años en un castillo de arena en Río de Janeiro, y por eso es "el rey de la playa"

22/01/2018 - 1:16 pm

El hombre asegura que no podría imaginarse otro estilo de vida, y se gana el sustento posando para los visitantes.

Marcio Mizael Matolias en la playa de Barra da Tijuca en Río de Janeiro, Brasil. Foto: Captura de Pantalla

Ciudad de México, 22 enero (RT/SinEmbargo).- Mientras miles de turistas y amantes de las playas suelen gastar enormes sumas de dinero para pasar tiempo en la costa y disfrutar de una buena vista al mar, Marcio Mizael Matolias hace 22 años que vive en la paradisíaca playa de Barra da Tijuca en Río de Janeiro (Brasil) y no paga ni un centavo en rentas. El hombre se dedica a mantener su enorme castillo de arena, jugar al golf de playa, pescar y leer libros, según recoge Daily Mail.

Más conocido como "el rey de la playa", este escultor aficionado se gana la vida posando junto a los visitantes, luciendo una corona y un cetro monárquico y con su majestuoso castillo, creado con sus propias manos, de fondo.

Sus quehaceres diarios incluyen retocar los detalles y acabados de su fortaleza de arena, así como regarla con frecuencia para evitar que su obra, devenida en una verdadera atracción turística, pierda su forma y se derrumbe.

Su vivienda, adyacente al castillo, cuenta con apenas 3 metros cuadrados. Pero ese espacio es más que suficiente para acoger la biblioteca personal de Matolias.

"Me crie en la Bahía de Guanabara y siempre he vivido en la playa", por lo cual "no debo pagar ningún tipo de cuentas y tengo una buena vida", declaró "el rey de la playa" y confesó que no puede imaginarse otro estilo de vida.

La única desventaja es que "la arena retiene todo el calor", de modo que a veces "no puedo dormir aquí dentro por la noche y me voy a la casa de un amigo", pero así y todo "prefiero estar aquí aun si debo acostarme cerca del mar", resume Matolias.

ESTE CONTENIDO ES PUBLICADO POR SINEMBARGO CON AUTORIZACIÓN EXPRESA DE RT. VER ORIGINAL AQUÍ. PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN.

Redacción/SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

Lo dice el reportero