La piel golpeada y el exceso de la carne; las dramáticas pinceladas de óleo de Jenny Saville

30/08/2012 - 12:00 am

El arte de la pintora británica Jenny Saville es de una abundancia. Las figuras humanas plasmadas en sus cuadros parecieran desbordar la superficie plana. Barrigas, senos, piernas; rostros de piel holgada y amoratada. Formas bastante lejanas a los cánones de belleza en el que la firmeza y la lozanía son más que una constante y se convierten casi en ley.

En la obra de Saville no hay cabida para la suavidad, excepto la que provenga de los contornos de sus modelos. La crudeza temática se impone, los rostros carecen de cuerpo como piezas de carnicería expuesta a la vista de los compradores. De igual manera, en ellas se aprecian rastros violentos que la propia pintura no revela pero que pone al espectador a armar una historia.

Nacida en Cambridge en 1970, la artista se aleja de las tendencias predominantes en el arte de los últimos años en el que lo banal lo exageradamente conceptual se ha turnado para dominar el panorama de la plástica contemporánea.

Saville parece apelar más a la escuela de Francis Bacon, Lucian Freud e incluso Rubens. Su tema es figurativo, sin duda, pero se aproxima bastante al expresionismo por medio de pinceladas dramáticas y plastas de color que se mezclan bruscamente. Por otra parte, Jenny refuerza los gestos y posturas de la figura humana con la violencia del trazo. La abundancia de la carne se impone, mutilada y deforme, y aún así no deja de ser bella.

 

Redacción/SinEmbargo

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