Los primeros integrantes de la comunidad que defendieron sus bosques fueron asesinados sencilla y rápidamente. Entre 2008 y 2011 la situación se deterioró. La delincuencia cobraba dinero a cambio de protección para operar hasta una pequeña empresa en Cherán. El bosque era devastado y la gente vivía aterrorizada; todo el mundo sentía que su vida estaba en peligro. Al atardecer, Cherán se convertía en un pueblo fantasma. (SinEmbargo/Juan José Estrada Serafín)