Vea aquí la investigación: LOS PRESIDENCIABLES NO SON GENTE CULTA
El desinterés por la cultura y el arte se refleja en las propuestas y preocupaciones de los políticos, donde nada más no figura el tema o si acaso se lo menciona como un vago deseo de “mejorar la educación”, frase además de sobada, vacía. Acaso no les resulte prioritario ni siquiera rentable en periodo de elecciones. Su mesa de trabajo gira en torno a los “grandes temas nacionales” y coyunturales que distingue al best-seller político. Sin embargo, algunos de ellos han procurado su gusto por la lectura, la música culta y la escritura al margen de su tarea política. Los pocos.




