Prueba a puerquito.

“Hoy, ese sitio está amenazado por la empresa Kekén que intenta continuar la operación de una granja industrial para criar 49 mil cerdos simultáneamente, cuyos desechos amenazan con acabar con el frágil equilibrio ecológico”. Foto: Sader, Cuartoscuro

Por Viridiana Lázaro

Especialista en Agricultura y Cambio Climático de Greenpeace México 

Homún es una comunidad indígena maya, enclavada en un área con delicado equilibrio ecológico, con suelo de piedra caliza que filtra el agua de lluvia y la humedad hacia los cenotes que han sido por siglos la fuente de vida para los habitantes de la zona.

Hoy, ese sitio está amenazado por la empresa Kekén que intenta continuar la operación de una granja industrial para criar 49 mil cerdos simultáneamente, cuyos desechos amenazan con acabar con el frágil equilibrio ecológico y contaminar el aire, el agua de los cenotes y con ello afectar la salud humana, como ya ocurre en otras partes de la Península de Yucatán, según ha documentado Greenpeace México en su reporte “La carne que está consumiendo al planeta”: https://www.greenpeace.org/static/planet4-mexico-stateless/2020/05/188dc911-reporte_granjas_webok3.pdf

Ante ello, niñas y niños mayas de esa comunidad, con el acompañamiento de la organización “Indignación A.C.” presentaron ante un Juez un amparo para detener la operación de esa planta de cerdos para proteger sus derechos humanos a la salud, al medio ambiente sano, así como a su libre determinación.

El asunto llegó incluso a la Suprema Corte de la Nación, que decidió atraer el caso y por ello, en apoyo a los niños y niñas de de Homún, varias organizaciones y expertos presentaron un escrito Amicus Curiae o “Amigo de la Corte”, para aportar elementos científicos y legales que sustentan por qué esa granja tan dañina contra el medio ambiente y la salud de las personas, no se puede permitir.

El documento entregado esta semana, incluye aportaciones de EarthJustice; Greenpeace México Centro para la Diversidad Biológica; Waterkeeper Alliance; de la doctora Jill Johnston, profesora asistente de Medicina Preventiva en la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California y de la doctora Ana María Rule, profesora asistente de salud e ingeniería ambiental, directora del Laboratorio de Evaluación de Exposición de la Universidad Johns Hopkins.

Entre los argumentos aportados en el escrito, destacan que la operación de esta granja generaría más de 272 millones de kilogramos de orina y heces cada año, superiores a lo que produce toda la población humana de Tijuana. Ese desperdicio se almacenará en pozos descubiertos y luego se eliminará en campos cercanos, práctica empleada por muchas granjas industriales de animales en Estados Unidos y México, que a todas luces genera serios daños ecológicos, como los que ya ha documentado Greenpeace.

En el escrito se explica que la Península de Yucatán alberga cuatro sitios protegidos por la Convención de Ramsar, un Convenio Internacional para la protección de los humedales, entre ellos la Reserva Estatal Geohidrológica Anillo de Cenotes y la Laguna de Yalahau, sitio de importancia ecológica nacional y mundial, donde se encuentra Homún y que es especialmente vulnerable a la contaminación provocada por la operación de la granja porcícola industrial de 49 mil cerdos.

Earthjustice presentó el escrito en nombre propio y  del Centro para la Diversidad Biológica, Coastal Carolina Riverwatch, Greenpeace México, Waterkeeper Alliance y los expertos Larry Baldwin, Dr. Lawrence Cahoon, Dr. Meghan Davis, Dr. Mike Fliss, Dr. Jill Johnston, Dr. Robert S. Lawrence, Bob Martin, Dr. Arbor JL Quist, Dra. Ana María Rule, Dr. Kendall Thu, Dr. D’Ann Williams y Dr. Sacoby Wilson.