
Ciudad de México, 25 de junio (SinEmbargo).- Solía decir el entrenador César Luis Menotti que David Beckham era un jugador discreto al que la pinta le había dado un plus en la valoración de directivos y técnicos.
“Si fuera un muchacho moreno de Jujuy (una provincia al norte de Argentina) no tendría tanto éxito”, afirmaba el siempre agudo “Flaco” Menotti.
En el balompié contemporáneo, el aspecto no lo es todo, por supuesto y amamos al deporte por lo que todavía tiene de magia, de sorpresa. Pero no hay que esconder que mucho de cómo lucen los jugadores en las canchas del mundo define algunos de los ceros que aparecerán en su contrato.

Hace muchos años, cuando esta cronista todavía era joven, apareció en la televisión argentina una publicidad que tuvo mucho éxito. “No me pidan que cabecee”, decía el jugador en el vestuario, obsesionado por mantener su peinado más que por ganar el partido de turno.
Fueron los primeros indicios de lo que hoy es una tendencia habitual: el look del futbolista muchas veces por encima de su verdadero desempeño en el campo de juego. El extremo de ello es el torso descubierto del portugués Cristiano Ronaldo, quien se quita la camiseta cada vez que hace un gol.
“Me envidian porque soy rico y guapo”, supo decir el delantero del Real Madrid en una frase que fue replicada por todos los medios internacionales y que lo pintaron como “el bello de rostro, pero feo de imagen” que hoy es. Pocos discuten su calidad futbolística, pocos soportan su obsesión por el espejito espejito.
LOS RAROS PEINADOS DEL MUNDIAL
En dicho contexto, el Mundial de Futbol que transcurre según lo previsto en el Brasil de las marchas de protesta y la anunciada candidatura de la presidente Dilma Roussef, quien tratará de obtener un nuevo mandato en las próximas elecciones, muestra los peinados más pintorescos.

Ni que decir que a pesar de que una famosa marca de rasuradoras y de cosméticos para antes y después de afeitarse es uno de los espónsores oficiales de la competencia, esta es la World Cup de los hombres barbados, con el exquisito Andrea Pirlo a la cabeza, el gran capitán de la malograda selección italiana que ostenta su rostro velludo y su ceño fruncido, concentrado.

Los conjuntos de Irán y Grecia destacan por los barbudos en sus filas y para raros peinados nuevos no hay como el de Mario Balotelli, compañero de Pirlo en la escuadra azurra que perdió impensadamente con Costa Rica.
Aunque todavía no ha mostrado el futbol que se espera de él, el brasileño Neymar ha lucido nuevo corte de pelo para el Mundial, como corresponde a una obsesión que se ha convertido en un hábito para el jugador del Barcelona.
Esta vez conservó su exótico corte mohicano, pero lo pintó de dorado. Su compañero Dani Alves eligió un color plata para su testa y ahí van los muchachos más famosos del balompié pidiendo casi a gritos que los miren, puesto que al fin y al cabo eso también es el Mundial de Futbol: una gran vitrina donde el que más brilla más cobra, más contrato de publicidad consigue, más mujeres lo admiran.
El genial escritor brasileño Eric Nepomuceno habló del tema en una columna escrita desde Río de Janeiro y publicada en el periódico argentino Página 12.
“Otra vertiente de la competencia se da en los cortes y tinturas de pelo. ¿Alguien sería capaz de explicar, en pocas palabras, qué diablos significa el que luce el portugués Raul Meireles? Eso, claro, para no mencionar al brasileño Neymar, que parece haber ido a un peluquero, mirado todas las sugerencias de un álbum de posibilidades e, indeciso, pidió al artista de la tijera y la navaja que hiciese un poco de todo, lo que incluye estiramiento, picoteo y tintura”, escribe con su particular estilo el autor de Bangladesh, tal vez, editado en México por Almadía.

“Su compatriota Daniel Alves podría ser considerado un ejemplo de sobriedad capital, al aparecer precozmente canoso. Pero esa impresión se deshace cuando uno observa la cantidad de sus tatuajes. Nada que se compare, y vale otra vez mencionarlo, al luso Meireles, que en el tópico de las extravagancias parece ser el más competitivo de todos. Pero hay japoneses rubios, nigerianos pelirrojos y se ve que los mohicanos tienen fuerte influencia en el fútbol africano”, agrega.
“Observando el corte de pelo de varios uruguayos se ve cuál es la verdadera influencia de Cristiano Ronaldo en el fútbol mundial. Había varios uruguayos que, por no pretender emular a su ídolo con la pelota en los pies, tratan de hacerlo a la hora de peinarse”, aventura Nepomuceno con su lengua afilada.
El look es money, eso que ni qué. Hay que destacarse a toda costa y apuntar maneras para los contratistas de turno. Tinturas, secadores y estilistas hacen lo suyo y nosotros aquí, tan despeinados.




