Tuxtla Gutiérrez, 8 Jul. (Notimex).- Habitantes del municipio Villaflores lograron la restauración de los márgenes del arroyo Guaymas, con plantas ahuehuete o sabino (Taxodium mucronatum) y Aguacatillo (Hieronyma laxiflora), especie capaz de recuperar cuencas y cuerpos de agua degradados.
El encargado de desarrollar ese proyecto, Luís Toalá, dijo que tras la convocatoria de proyectos especiales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), obtuvieron recursos que apoyaron en la reproducción de 12 mil plántulas de ahuehuete o sabino.
Esta actividad cobró importancia, porque la población de El Portillo Cerca de un millar) -que se ubica en la cuenca alta del Cañón del Sumidero- contribuyó a sanear y rehabilitar el área para conservar los recursos naturales y servicios ambientales.
Los árboles son los mejores aliados de la región, porque captan y recargan las fuentes de agua, libera el oxígeno y capturan el dióxido de carbono, añadió en entrevista Toalá.
Toalá reveló que estas plantas se utilizan para reforestar 10.5 kilómetros, y la meta final es plantar 15 kilómetros con una producción de 86 mil plantas.
“Cuando elaboré el proyecto con fines de restauración y conservación de la planta de ahuehuete, me percaté del potencial que tiene esta especie para revertir las afectaciones por falta de agua”, refirió.
Dijo que la ventaja de esta especie es que se le encuentra en todo el país, desde Chihuahua, hasta Chiapas, convirtiéndose en una alternativa viable para restaurar cuencas.
La palabra ahuehuete procede del Náhuatl, atl que significa agua y juegue, que quiere decir viejo o abuelo, es decir, viejo del agua, se le considera como árbol nacional, y está ligado a importantes eventos históricos.
En Oaxaca se conoce a la especie con el nombre de “El Árbol del Tule”, reconocida por su corpulencia y longevidad (14.4 metros de diámetro, 40 m de altura y aproximadamente dos mil años de edad), un ícono de identidad de todo un pueblo.
En el estado de Chiapas se requiere que estos ejemplares de taxodium sea factible conservarlos, reproducirlos y aprovechar la riqueza que en términos de servicios ambientales aporta este tipo de vegetación riparía, evitando la erosión del suelo.
Permite la retención de humedad, porque reduce la cantidad de materia arrastrada, ayuda a la mitigación del cambio climático, captura carbono, embellece el paisaje, estabiliza el ecosistema, mejora la calidad del agua, diversifica la fauna y flora y fomenta el ecoturismo.




