


Ciudad de México, 16 de julio (SinEmbargo).– El próximo Mundial será en Rusia, ya se sabe. Pero el siguiente, el de 2022, será en Qatar. Pero pareciera que será mañana porque el polémico país musulmán, acusado de explotar a obreros para concluir a tiempo su infraestructura futbolera, ya ha presentado una extraordinaria cantidad de estadios.
El negocio es el negocio. Qatar debe construir entre ocho y doce estadios, pero la palabra final la tiene la FIFA. El primero de ellos es el estadio Al Wakrah, que lleva el sello de la arquitecta angloiraquí Zaha Hadid, un barco, vagina o nave espacial con capacidad para 40 mil personas, aire acondicionado y una mínima parte de su energía es renovable.
El estadio se encuentra a 15 kilómetros de Doha y la primera piedra se puso el 28 de diciembre del año pasado.
Al Wakrah incluirá aires acondicionados que mantendrán la temperatura en las gradas entre los 24 y 28 grados centígrados, y en los 26 en el campo cuando en el exterior las temperaturas rondarán los 47 grados
Un 15 por ciento de la energía generada en el campo provendrá del propio estadio. De las 40 mil plazas que tendrá el estadio, 20 mil serán retiradas una vez finalizado el torneo y donadas a otros países que necesiten infraestructuras deportivas, ya que éstas serán innecesarias para los campeonatos deportivos que suelen darse allá.
El campo estará rodeado, además, de un complejo que albergará un área deportiva y comercial, con 6 mil plazas de estacionamiento, un hotel de cuatro estrellas, una escuela internacional, miles de metros cuadrados para tiendas, un polideportivo cubierto, cuatro pistas de tenis y dos canchas de baloncesto.
Costará entre 5 mil millones de dólares. Apenas un pelo para los greñudos jeques que gobiernan Qatar.




