La edición ampliada del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) hecha para iPad cuenta con notas que explican el poema y la posibilidad de una lectura colectiva; la lectura del texto en voz de actores y poetas (José María Espinasa, Coral Bracho, Gael García Bernal, Sabina Berman, Ana María Olabuenaga y Sasha Sokol).
Además, incluye una Galería con iconografía sobre el autor y música inspirada en el poema; estudios de especialistas y obras relacionadas con el poema, que amplían la comprensión de “Muerte sin fin”.
José Gorostiza Alcalá nació el 10 de noviembre de 1901 en San Juan Bautista, Tabasco (hoy Villahermosa). Sus padres fueron Celestino Gorostiza Escauriza Vizcaíno y Elvira Alcalá, oriunda de Campeche. Fue el segundo de cinco hijos.
Desde temprana edad cultivó amistad con otro gran poeta de Tabasco, Carlos Pellicer (1899–1977).
Por motivos económicos la familia se trasladó a Aguascalientes, donde Gorostiza comenzó a estudiar la preparatoria en el Instituto Científico y Literario.
Cuentan que en 1918 debido a la mala salud del padre, la familia se mudó a la capital del país donde José ingresa a la Escuela Nacional Preparatoria, en la cual concluye su formación media.
Fue en este momento donde Gorostiza, junto con la primera generación de los Contemporáneos (Torres Bodet, Ortiz de Montellano, González Rojo), se adhirió a las gestas educativas que en esos años encabezaba José Vasconcelos, bajo el gobierno de Álvaro Obregón.
Alrededor de 1920, tras estudios truncos de Jurisprudencia, incursionó en publicaciones periódicas: “San-Ev-Ank”, “El Monitor Republicano”, “El Universal Ilustrado”, “El Maestro”, “México Moderno”, “El Heraldo de la Raza” y “la Revista Nueva”
También por este año comenzó a publicar poesía, actividad que dejó en 1948. Tradujo además algunas obras que hoy son poco conocidas, entre las que destaca el poema “Lamentación” (Lament) de Edna St. Vincent, la cual aparece en “El Maestro” en 1921.
Esta traducción, en honor a la muerte de su padre Celestino, es un ademán de adiós, un reflejo del drama personal y de la maduración del varón que en adelante debe hacerse cargo de la familia, según el portal electrónico de la Enciclopedia de Literatura en México.
La publicación de sus obras fue selecta, en vida concretó únicamente cuatro libros. El primero salió a la luz en 1925 con el nombre de “Canciones para cantar en las barcas”, dedicado a su madre, doña Elvira Alcalá, quien murió en 1950.
En agosto de 1927, Gorostiza presenta los exámenes para ingresar al Servicio Exterior Mexicano. Con el cargo de escribiente se embarcó ese año a Londres, donde vivió en medio de depresiones emocionales y preocupaciones económicas por su familia. Al año siguiente renunció y regresó a México.
Dirigió la Colección Cultura de la Editorial México Moderno. Enseñó como profesor titular de Literatura General y de Literatura Mexicana e Iberoamericana en la Escuela Nacional Preparatoria, así como de Literatura Mexicana en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en 1929.
En 1932, por el ataque a la revista “Examen” de Jorge Cuesta, abandonó la Secretaría de Educación Pública, donde por breve periodo había dirigido el Departamento de Bellas Artes.
A partir de 1935 se encontró de nuevo en la Secretaría de Relaciones Exteriores, como jefe de publicidad.
Asiste a diversos congresos internacionales, culturales y políticos, y representó a México en varias ocasiones frente a la ONU.
De 1937 a 1939 fue secretario particular del canciller Eduardo Hay, y en los momentos de ocio que el trabajo burocrático le dejaba se dedicó a escribir “Muerte sin fin”.
En 1938 se casó con Josefina Ortega y tras 14 años sin publicar un libro apareció su segunda obra: “Muerte sin fin”, en 1939, año en que también nació su primer hijo, Luis Gabriel. Su segunda hija, Martha, llegó en 1941, y José, el menor, en 1945.
En 1948 fue delegado en la Novena Conferencia Internacional Americana, en Colombia; de ese año es el último poema que publica: “Declaración de Bogotá”.
Desde la publicación de “Muerte sin fin”, Gorostiza consolidó su primacía artística entre los miembros de su generación. Luego del pronto aplauso, vinieron los reconocimientos: en 1955 entró a la Academia Mexicana, y en 1968 se le otorgó el Premio Nacional de Letras.
Su tercer libro se tituló “Poesía” y se publicó en 1964, éste es al mismo tiempo un compilado de obras anteriores y ensayos. Finalmente, en 1969 fue impreso un volumen de su obra, denominado “Poesía”.
Se presume que la poca publicación de obras por parte del autor pudo haber sido resultado del perfeccionismo que le caracterizaba, aunado a la labor diplomática que ejerció, la cual ocupaba gran parte de su tiempo, de acuerdo con el sitio web www.museodelescritor.org.mx.
Entregado a la activa carrera diplomática, donde su último cargo fue la presidencia de la Comisión Nacional de Energía Nuclear, durante los últimos 25 años dejó de publicar poesía.
Sobre su trayectoria diplomática Octavio Paz (1914-1998) dijo: “El día en que se escriba la historia de la política internacional de México en el periodo contemporáneo se descubrirá la enorme influencia que ejerció José Gorostiza”.
Gorostiza murió el 17 de marzo de 1973, en la Ciudad de México. Su obra que más ha trascendido es “Muerte sin fin”, la cual es objeto de frecuentes análisis, e inspiración para espectáculos diversos, desde poesía hasta performance.




