ENTREVISTA | “Fierros bajo el agua”, una novela muy literaria: Guillermo Arreola

25/11/2014 - 12:04 am

Escritor y pintor, Arreola presenta su novela "Fierros bajo el agua". Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo
Escritor y pintor, Arreola presenta su novela "Fierros bajo el agua". Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Ciudad de México, 25 de noviembre (SinEmbargo).- Por varias vías está tratando de llegar a Tijuana el pintor y escritor Guillermo Arreola. De hecho, su nueva novela, Fierros bajo el agua, editada por Planeta para su sello Joaquín Mortiz, resulta un canto de dolor a la ciudad donde nació hace 45 años.

Aunque él no esté muy convencido, claro y prefiera pensar que esta no es una senda de regreso sino un paso más en el camino de la expresión artística que lo consume.

Y en donde el autor no va a Tijuana, sino que la ciudad vuelve a él forma de un persona que se impone con su lengua dura por el alcohol, el ritual de la pobreza y su gente, atribulada por la migración y la frontera, la impunidad y la homofobia, la muerte y la tortura como caras de una figura geométrica idéntica a sí misma y, por tanto, inabarcable, indescifrable.

Leonardo, el narrador, regresa buscando las huellas de un crimen, el de su joven amante, Cas Medina, y siguiendo a la vez las migas de pan que deja en su transitar una vieja pintora ahorcada por las manos de la locura. El resto es pintar un paisaje desolado y trágico, tan trágico y desolado como la cotidianidad misma.

Guillermo Arreola es pintor autodidacta. Ha realizado 17 exposiciones individuales, entre las que se cuentan: “El resto es silencio”, intervención pictórica en el edificio central del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe; “Semen”, Galería Casa Lamm y “No volveré”, Instituto Nacional de Bellas Artes-CONACULTA, exposición itinerante.

“Sus composiciones son como blues nostálgicos de unos tiempos en los que la pintura clamaba por sus fueros, y lo conseguía. Él quiere resucitar esos tiempos”, ha dicho la experta Teresa del Conde.

Como escritor, ha publicado cuento, poesía y crónica en diversos medios, integrando la edición 2003 de Los mejores cuentos mexicanos, a cargo de Joaquín Mortiz.

En 2006, el Fondo de Cultura Económica publicó su novela breve La venganza de los pájaros, reeditada el año pasado con el título Traición a domicilio, un conjunto de relatos que funciona en forma independiente y concatenada, unido por una prosa nostálgica, donde los personajes son descritos a través de gestos y emociones intuidas por un narrador sabio y sensible.

Ahora es el turno de su novela “tijuanense” Fierros bajo el agua.

–El libro resulta un canto de dolor a Tijuana…

­–mmm…ayer recibí un mensaje de una persona de Tijuana que me decía que había terminado de leer mi libro y me contaba que cada año hacía un altar de muertos en su casa. Esta vez tuve que poner en ese altar un recuerdo para Cas Medina. Me partió algo…¿no?

­–La novela también demuestra que el tema de los desaparecidos no nació en nuestro país con los 43 de Ayotzinapa

–Así es. Se remonta a muchísimo tiempo atrás. Aunque mi intención no era tanto tratar el tema de los desaparecidos aunque los desaparecidos aparecen en la novela. El motivo era contar una historia de amor no correspondido o varias historias de amores no correspondidos y que obviamente devendrán en historias de desamor.

–Expresadas esas historias en discursos que tampoco son correspondidos, por decirlo así. Pequeños fragmentos donde la voz narrativa se transforma y se diluye con inusitada frecuencia

–Sí, porque había una necesidad de dar voz a la mayor cantidad posible de personajes, para que hablen entre ellos, para que se integren a la historia y para que la memoria se exprese con su tono masivo. La memoria es una legión.

–Esta novela es mucho más anclada a la realidad que tus cuentos y en ese sentido es difícil no verla como un testimonio de denuncia…será que las novelas hacen lo que quieren y no le hacen mucho caso a su autor

–Sí, hay algo de eso. Se trata de un proceso que no comprendo bien del todo…tengo intuiciones, percepciones al respecto, pero ninguna certeza. No quise hacer una novela de denuncia, no era esa la intención, pero no podría tampoco explicar por qué en determinado lugar de la historia aparece tal o cual personaje con su voz, tal o cual discurso. Ir al 2008, el año más violento en Tijuana, ir además a ese territorio, implicaba construir un narrador que desea también desaparecer, diluirse…

–Cuando cree detectarte como narrador en lo que parece una autobiografía, enseguida aparece algún elemento que desmiente ese descubrimiento

–Efectivamente, por momentos también hay una intención paródica que permite y provoca la transmutación de los roles en la novela. Por ejemplo el personaje que se llama Guadalupe y que se desdobla en Rowala, en un personaje que está tirado en la calle, en una sombra que persigue al posible asesino. Como autor, no me di cuenta cómo fui llegando a este juego de espejos.

La historia transcurre en 2008, el año más violento en Tijuana. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo
La historia transcurre en 2008, el año más violento en Tijuana. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

–El tema de los desaparecidos también plantea problemas con la identidad y los problemas de identidad que tiene Guadalupe la llevan a no saber quién es

­–Claro, porque ella también es una desaparecida.

­–Y sobre todo lo que atraviesa Fierros bajo el agua es el cuerpo, el cuerpo muerto, el cuerpo mutilado, el cuerpo desaparecido

­–Sí. El cuerpo para demostrar que la vida que llevamos es en realidad un mercado. La única herramienta de subsistencia que tienen los personajes de la novela es el cuerpo. Esta es una cuestión que me planteé bastante antes de escribir el libro. Se trata de personajes homosexuales, no digo gays, pero a los que no quería circunscribir exclusivamente a la práctica de la homosexualidad entre personas del mismo sexo.

–Efectivamente, no es una novela “jota”

–No, en realidad quería cubrir otros aspectos. A pesar de que los personajes están en el ejercicio de la prostitución no quería entrar tampoco en detalles para no generar sexópatas, que es generalmente en lo que termina la literatura que llaman gay.

–A los novelistas no suele agradarles que los llamen poetas, pero hay algo de escritura automática en tu lenguaje

–Sí, puede ser. Pero son cosas muy espontáneas, no buscadas. Fierros bajo el agua creo que es una novela muy literaria para la que es muy importante la oralidad. Hay referencias literarias que el lector identificará o no. Y me interesaba muchísimo eso de la espontaneidad, cuando entra al texto una frase que no tiene ninguna lógica, como la poesía misma.

 

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero