
Por Carlos Moreno A., especial para SinEmbargo
Ciudad de México, 4 de junio (SinEmbargo/ElSur).– Policías federales se enfrentaron con comerciantes del centro luego de que éstos mantuvieran retenidos, por más de cuatro horas, a dos efectivos de la Gendarmería Nacional que detuvieron a un hombre en la calle Cerrada de Vallarta.
El saldo final del conflicto es de tres personas heridas, dos mujeres y un hombre.
Los agentes retenidos huyeron de la patrulla en la que estaban retenidos luego de que los antimotines desalojaron con violencia a los comerciantes y éstos respondieron con piedras y botellas de vidrio.
Según versiones de los comerciantes semifjos, fijos y locatarios de Tepito, del Mercado Central, de Vallarta y de La Zapata, los policías de la Gendarmería llegaron a las 5 de la tarde a Cerrada de Vallarta, donde detuvieron a un comerciante, al que identificaron como líder de ellos y de taxistas.
La aprehensión ocurrió dos horas antes de que comenzara el cierre de campaña del candidato del PRI a la gubernatura, Héctor Astudillo Flores, al que lo acompañarían comerciantes, acto que se canceló. Se tenía estimado que acudirían unas 2 mil personas y se llevaría a cabo a 100 metros del punto conocido como ex Cine Río.
La líder de comerciantes y secretaria general del Comité Directivo Municipal del PRI, Magda Adame, explicó que observó que venían policías de la Gendarmería y “llegan y quieren agarrar a uno, quieren agarrar a otro y paz, paz, se oyeron balazos y la gente corrió”.
Según versiones de los comerciantes, tras la detención del líder le pidieron a los federales que lo dejaran y comenzó un forcejeo, y los efectivos reaccionaron haciendo disparos.
Los policías esposaron al detenido, lo subieron a una patrulla y se lo llevaron, por lo que los vendedores les pidieron que les informaran a dónde y los agentes los ignoraron.
Por los disparos resultaron tres personas heridas, dos mujeres y un hombre, que fueron trasladados a hospitales. Los comerciantes corrieron junto con sus familiares y en la estampida una niña fue golpeada.
Luego de los disparos y la detención, los comerciantes bloquearon la avenida Cuauhtémoc, desde la tienda Sears hasta la Vía Rápida, donde colocaron camiones urbanos y a los costados camionetas de pasajeros que estaban allí por el acto político.
Unos 300 comerciantes se congregaron en la avenida Cuauhtémoc, frente a la tienda Modatelas, donde estaban dos patrullas de la Policía Federal, una de ellas un Jeep, y las rodearon y siguieron a pedradas a un policía federal.
Los comerciantes responsabilizaron a dos agentes de la Gendarmería Nacional, uno de ellos una mujer, y los retuvieron; la agente estuvo en un principio afuera de la patrulla, y su colega dentro de otra.
Los comerciantes le pidieron a los agentes que liberaran al vendedor y ellos dejarían ir a los efectivos retenidos, y minutos después llegó un policía de la Gendarmería que intentó dialogar con dos inconformes.
Los afectados confrontaron a gritos al mando policiaco y después de una hora y media llegó el suboficial de la Policía Federal, de nombre Praxedi, que también intentó dialogar sin resultados.
El jefe policiaco Praxedi les explicó el motivo de la aprehensión del comerciante y que lo acusaban de delincuencia organizada y además tenía una orden de aprehensión en su contra, por ello lo trasladarían a la SEIDO.
Después llegaron unas 50 patrullas de la Policía Federal que bloquearon las calles Urdaneta y Diego Hurtado de Mendoza, así como la Vía Rápida, donde varios federales se colocaron en línea en espera de que les ordenaran disparar y mientras tomaban fotografías a los manifestantes.
A las 6 de la tarde, a Urdaneta y Diego Hurtado de Mendoza llegaron unos 15 autobuses con 600 policías antimotines que se colocaron abajo de la Vía Rápida en espera de órdenes.
Los comerciantes siguieron pidiendo al jefe policiaco la liberación del detenido, a quien le comunicaron a un familiar, pero ante la negativa comenzaron a los enfrentamientos verbales y gritaron: “queremos solución” y que no se retirarían hasta que lo liberaran.
La mujer policía se subió a la patrulla y cuatro efectivos rodearon el vehículo, pero los comerciantes, para evitar que se retiraran, les poncharon las llantas y estacionaron dos camiones urbanos en la calle Diego Hurtado de Mendoza.
Los locales y comercios ubicados en calles aledañas a la avenida cerraron sus puertas por temor a los disparos.
Ya calentados los ánimos y sin respuesta de los mandos policiacos, los comerciantes intentaron voltear la patrulla con los dos policías federales retenidos en cuatro ocasiones.
El jefe policiaco Praxedi, desesperado y enojado, se retiró por un momento a una calle aledaña y expresó: “no me importa si me queman la patrulla, los voy a liberar y a partirles su madre” y ordenó el desalojo.
Fue ahí cuando los antimotines comenzaron a marchar por la calle Diego Hurtado de Mendoza rumbo a Cuauhtémoc, y en respuesta los comerciantes les tiraban botellas de vidrio que chocaban contra uno de los camiones urbanos colocados para bloquear la vía.
El chofer de uno de los camiones huyó en el vehículo hacia el Centro, pero fue perseguido por dos patrullas de la Policía Federal y se informó que el camión fue puesto a disposición del Ministerio Público.
Después los comerciantes aventaron piedras y palos a los antimotines y éstos corrieron a atacar a los afectados y algunos expresaron: “ahora sí, vamos a madrearlos, ya les aguantamos mucho”.
Los antimotines fueron replegando a los comerciantes hacia la calle Vallarta y Cuauhtémoc, mientras éstos seguían aventando piedras. Después los agentes comenzaron a perseguirlos.
Dos mujeres comerciantes que estaban gritando desde un puesto semifjio a los policías que dejaran de perseguir a los inconformes, fueron agredidas por una policía de la Gendarmería que se les aventó.
Allí la policía fue instada por otros dos agentes a que golpeara a las dos mujeres y después intentaron bloquear la toma de fotografías de los reporteros con una lona negra que había en el puesto semifjo.




