
Por Quitzé Fernandez, especial para SinEmbargo
Ciudad de México, 8 de junio (SinEmbargo/Vanguardia). – Ese joven originario de El Pablillo, comunidad rural fincada a orilla de una montaña maculada de vegetación, fue apodado El Ladino, políticamente después, "El Bronco del Norte", y a nivel mediático: "El Bronco", el que retó a Los Zetas como Alcalde y venció al aparato electoral como candidato independiente. Tuiteando. Feisbuqueando.
—Era como todos los muchachos que salimos de los ejidos, decían que me bajaron con la honda, o hulera en la mano, con huaraches. Nuestros padres, pobres, nos mandaban a la ciudad con tres cambios de ropa. Así llegó él.
En ese entonces Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, recorría 25 kilómetros de El Pablillo a la secundaria Miguel Hidalgo, se paraba a orilla de carretera y pedía aventón a las camionetas que transportaban madera del aserradero que está a la entrada de la comunidad, o de los vehículos que cargaban minerales.
—Las palabras que dice son de todo campesino, rancheros de ejidos del sur del estado. Era un muchacho muy tranquilo.
La escuela Miguel Hidalgo estaba recién fundada, la matrícula era de 120 alumnos; presentaban examen cada trimestre.
En el informe de calificaciones de Jaime Heliodoro Rodríguez, estudiante con número de matrícula 328 y el 55 en la lista del grupo A, del año escolar 1971-1972, el promedio más bajo que tuvo fue 86 en la materia de inglés: 93 en matemáticas, 97 en física, 100 en educación artística.
La mayoría de los estudiantes egresados de la secundaria, platicó el maestro jubilado de 75 años que impartía Física, Civismo y Deportes, terminaban una carrera para seguir ayudando a sus padres. Jaime Heliódoro llevaba una relación cordial con alumnos y maestros, jamás estuvo involucrado en escándalos.
—Se ha visto la superación. Tuve que llamarle una vez la atención por una tarea. Nada más se fue seriecito.
Jaime Heliodoro, el candidato independiente que no suelta su smartphone y retó al modelo tradicional de propaganda política a través de redes sociales, cargaba con su guante de béisbol arriba de un caballo, cubriendo las praderas del diamante a dos mil 080 metros de altitud, soñando con jugar algún día en Liga Mexicana.

Ramón Bocanegra jugó contra él, cuando se enfrentaban las novenas de El Pablillo y Galeana en la Liga Municipal. En esos partidos de bates de madera y estampas beisboleras en huaraches, Jaime Heliodoro era amable con sus contrincantes, compartiendo refrescos de cola al término del partido.
José Gaytán Delgado trabajaba con un hermano de Rodulfo Rodríguez Cortés, papá de Jaime Heliodoro.
—Era muy pacifico, no traía trazas de ser cabrón. El papá era muy broncudo, muy cabrón. A veces me encontraba a Jaime y le daba para comprar.
Al tiempo José Gaytán trabajó para Jaime Heliodoro, manejaba una camioneta donde llevaba cargas de nopal de Matehuala a Galeana.
El Pablillo está construido a orillas de una montaña al pie de una carretera, por temporadas hay trabajo en el aserradero que está a la entrada, donde una brecha conduce a dos panteones ejidales donde gerberas de plástico colores rojo, rosa, blanco, azul y amarillo adornan las tumbas.
Los cerca de 900 habitantes (200 ejidatarios) viven del aserradero; de la extracción de barita en una mina; de las parcelas familiares de maíz, frijol, trigo, papa; o la recolección de frutos como manzana, ciruelo, durazno y chabacano.
En la carretera que conduce a El Salto, ningún letrero avisa que los visitantes están en El Pablillo; justo en la curva que deja ver las casas, a un lado está el campo de béisbol donde jugó Jaime Heliodoro, un diamante de malla ciclónica rota y oxidada; de butacas de madera y techos de lámina carcomida.
En la curva, metros antes de llegar a donde las primeras casas, El Pablillo se desparrama en un cerro donde a las cinco de la tarde del mes de junio, nubes cubren los techos de madera y un aire fresco reseca la piel.
No hay señal de ninguna compañía de celular, y a pesar de la actual pasión de Jaime Heliodoro por el smartphone, visita una, o dos veces al mes a Lichita, su mamá, la que enterró hace 15 años a su esposo y tuvo 10 hijos, todos ligados al campo.
También visita El Pablillo cuando lo invitan de padrino a la primaria Escuadrón 201, donde estudió.
Eva Leticia Tienda Sustaita, esposa de Everardo Rodríguez, “El Zurdo”, primo hermano de Jaime Heliódoro, constantemente pregunta: ¿Cuándo va a salir otro candidato de acá?
Eva Leticia conoció al primo de su esposo cuando se casó hace casi 15 años, siempre ha estado al tanto de la familia.
— ¿Está seguro que no es para nada malo las preguntas que me hace? — Pregunta varias veces, porque esa tarde en El Pablillo pocas personas accedieron a charlar sobre quien ahora es “El Bronco”.
Paula Martínez Álvarez, amiga de Eva Leticia, conoció a Jaime Heliodoro desde los ocho años de edad, cuando sus padres la llevaron de Agua Blanca a trabajar las tierras de El Pablillo.
— Los caballos y los gallos le gustaban mucho. Siempre ha sido mal hablado. Fue muy amable y participativo.
Jaime Heliodoro Rodríguez estudió en la Preparatoria 4 en Linares, después ingeniería agrónoma en la Universidad Autónoma de Nuevo León, durante ese periodo se afilió a la Vanguardia Juvenil Agrarista, grupo adherente de la Confederación Nacional Campesina (CNC).

Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, Hugo Andrés Araujo de la Torre fue designado a dirigir CNC. Y en Coahuila José Cruz Mata del Bosque como representante.
En mayo de 1988 José Cruz conoció a Jaime Heliodoro en una convención nacional en Oaxtepec, Morelos. Ambos rondaban los 25 años de edad. José Cruz llegó a la Ciudad de México sin conocer, en un hotel dijeron que la convención no era ahí. Tenía que tomar el Metro.
— Les dije: El único metro que conozco es con el que me chingaba el profe en la escuela.
Después de las cinco de la tarde llegó a Oaxtepec, la convención había terminado. Un grupo de jóvenes estaba en recepción. Uno de ellos se acercó.
— ¿Qué pasó compadre?
— Yo venía a una reunión.
— ¿Eres el nuevo de Coahuila?, pues te llevó la chingada. Vente, vamos a pasear.
Después de unas calles de caminata, se presentó como Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, rompió en risas.
— No te creas güey, somos de la Vanguardia.
Un año después a los jóvenes norteños les avisaron que el líder nacional de los jóvenes iba a ser Javier Guizar, de Jalisco, propuesto por Andrés Araujo.
— Un grupo dijimos: ¿Por qué ese güey? Convencimos a Jaime que le entrara él, éramos como doce porque la línea estaba cabrona.
Al final de la votación Jaime Heliodoro ganó por un punto.
— Ahí empezó a hacer historia. Le ganó al aparato que había escogido el sistema. Estaba muy disputado ese puesto porque el que quedaba de presidente de la Vanguardia, automáticamente lo hacían diputado. Desde ese triunfo el güey fue en contra del sistema.
A Jaime Heliodoro comenzaron a decirle “El Ladino”, porque nunca se dejaba, porque siempre estaba en contra de las decisiones, después “El Bronco del Norte” en sus aspiraciones para diputado federal.
Hace 35 años, Jaime Heliodoro llegó a San José de la Joya, en la montaña de Galeana, pegado al Cerro del Potosí, donde un estanque de lluvia parece laguna y el ganado pasta libremente. Lo habían asignado jefe de cuadrilla para trabajar apoyando a COPLAMAR (Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados).
Carmen Mata Gallegos lo conoció de lejos, su hermano Matías trabajaba con él, tratando de sacarle efectividad a los productos del campo.
— Él sabe de los problemas del campo, pero a nosotros perder o ganar nos da lo mismo.
Hace un par de años que Jaime Heliodoro, fue de padrino de generación a la secundaria Miguel Hidalgo, Carmen estaba afuera de la escuela, fumando un cigarro debajo de un árbol. El ahora Bronco se acercó preguntando si era hermano de Matías, ahí se enteró de su muerte, abrazando a Carmen como un amigo.
— Yo quiero que gane nada más para saber qué va a hacer el hijo de un campesino.
PERSONAJES DETACADOS DE GALEANA
La tierra donde nació Jaime Rodríguez Calderón ha sido el terruño de algunas figuras de la política de Nuevo León y el País
- General Mariano Antonio Guadalupe Escobedo de la Peña (1826-1902). Luchó durante la Intervención estadounidense en México, la Guerra de Reforma y La Segunda Intervención Francesa en contra del ejército imperial de Maximiliano. Fue gobernador de San Luis Potosí y Nuevo León, senador y ministro de Guerra durante la presidencia de Sebastián Lerdo de Tejada.
- Jesús María Ramón García Chavárri (1839-1909). Secretario general de gobierno del estado de Nuevo León durante 20 años en el gobierno del general Bernardo Reyes, durante el Porfiriato.




