Los “cuartos de maravillas” o “gabinetes de curiosidades” eran estancias donde reyes, nobles y burgueses coleccionaban objetos extraños para deslumbrar a sus invitados. Al igual que en el siglo XVI, los autores coleccionaron en este libro anécdotas para satisfacer la necesidad humana de saber más.

En entrevista para Puntos y Comas, el investigador, profesor y doctor en Filosofía Héctor Zagal y el Maestro en Sociología Cultural Pablo Alarcón ahondan en sus motivaciones para realizar El gabinete de curiosidades. Cultura para llevar.

Ciudad de México, 19 de octubre (SinEmbargo).- Los “cuartos de maravillas”o gabinetes de curiosidades eran estancias donde reyes, nobles y burgueses coleccionaban objetos extraños para deslumbrar a sus invitados. Cadáveres malformados, animales exóticos, artefactos mecánicos y libros de magia y alquimia son ejemplos de lo que contenían estas salas. Igual que en el siglo XVI, en este libro los autores coleccionan anécdotas para satisfacer la necesidad humana de saber más. 

“Todos creemos conocer algo, la curiosidad mueve al ser humano. La comida, la cultura, nuestra vida diaria está llena de historias. No nos damos cuenta, pero una película, una efeméride, una festividad, cuando nos tomamos un café… detrás de eso hay muchísima historia”, dice Zagal, y asegura que todo está entrelazado entre culturas, por más lejanas que sean.  

Por su parte, Pablo apuntó que su objetivo último fue invitar a los lectores a experimentar el mundo de una forma distinta; buscar que se maravillen. Subrayó que aunque se sumergieron en fuentes especializadas, condensaron la información de manera sencilla y con humor para despertar interés. “El rigor académico a veces los investigadores lo confunden con rigor mortis”, agregan.

En entrevista para Puntos y Comas, el investigador, profesor y doctor en Filosofía Héctor Zagal y su ex alumno, el Maestro en Sociología Cultural Pablo Alarcón ahondan en sus motivaciones para realizar El gabinete de curiosidades del Dr Zagal. Cultura para llevarA través de 35 secciones, ambos descubren los orígenes y significados de mitos, creencias y frases que están inmersas en la cultura popular mexicana y cuyo origen no suele ser conocido.

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–¿Qué los motivó a escribir acerca de los mitos y creencias de la cultura mexicana y adentrase en la Historia en general?

Zagal: A los seres humanos nos gusta saber y prueba de esto es Instagram y Facebook. Todos creemos conocer algo, la curiosidad mueve al ser humano. La historia de México, nuestra comida, nuestra cultura, nuestra vida diaria está llena de historias. No nos damos cuenta que cuando tomamos un café o una cerveza, cuando cruzamos por una calle, detrás de eso, hay muchísima historia. Hay que buscar las historias de esta ciudad, de este país. Esta es una invitación a sonreír y a aprender más.

Pablo: El libro no sólo reúne cosas de México, también hay anécdotas de pintores, grandes literatos, dioses de la mitología griega y nórdica y personajes importantes de la historia universal. Justamente este libro es una colección de anécdotas.

Zagal: Es un proyecto de hace muchos años, Pablo y yo nos conocimos y lo fuimos trabajando. Ambos estudiamos filosofía y tenemos un marco general de conocimiento de varias disciplinas. Quisimos averiguar cómo comunicar ese conocimiento. […] Historiadores hay de todo. El reto era ir conectando todo eso en un gabinete de curiosidades.

Pablo: Nos adentramos en literatura más especializada y lo que hicimos fue condensar las cosas interesantes y ponerlo de forma sencilla, con humor.

–¿Investigando estas historias se han dado cuenta de que las culturas están conectadas, por lejanas que sean?

Zagal: ¡Claro! ¿Pablo y yo, que nos conocemos desde hace mucho, cuando nos tomamos café o una cerveza nos poníamos un juego. Te encuentras un objeto de la vida diaria, una bebida, una película, una efeméride o una festividad. ¿Pero qué hay detrás de todo eso? A Pablo, que es un gran bebedor de cerveza, le cuestionaba: ¿Te das cuenta de que es la bebida alcohólica más antigua y se fabricaba cerveza hace casi 7 mil años?

Los obreros egipcios cuando construían las pirámides, les pagaban con cerveza y la desayunaban. Claro, no era como la conocemos, era una cerveza al tiempo (y al tiempo del desierto), una especie de avena. En Mesopotamia era tan importante, que había una diosa de la cerveza. De hecho las mujeres en esa civilización tenían dos derechos muy importantes: el divorcio y podían tener un propio negocio de cerveza. Querían tanto esa bebida, que incluso la adulteración de la bebida estaba castigada con la pena de muerte. En el caso de México, la cerveza es introducida por los flamencos en el siglo XIX, pero sólo la consumían los extranjeros. Durante el Porfiriato se popularizó entre la alta sociedad, pero fue hasta la Revolución que su consumó se disparó. Como ves, todo esto es una mezcla de lo que hemos a partir de la cerveza. De Egipto y Mesopotamia a México, también pasando por los Vikingos.

Zagal: La cultura es inevitable. Lo que hacemos es ponernos estos retos de aprender a ver que todo objeto de la vida diaria (el cine, los videojuegos, las series de Netflix, la historia, la comida) está lleno de historias y que esas historias se van entrelazando.

–¿Cuál es su frase o dicho mexicano favorito y por qué?

Pablo: Hay muchísimo lenguaje que viene de los chiles y de la variedad que tenemos de cocinarlos. Cuando decimos “no te hagas guaje”, viene del chile guajillo. Cuando decimos “no te rajes”, viene de cuando desvenas un chile, le quitas el picor, le quitas “su valor”. Tenemos el “chiquito pero picoso” o le decimos a los amigos “eres mi chile”.

Zagal: Descubrimos que el chile es tan importante en nuestra vida, en nuestra comida, que se ha llevado al lenguaje ordinario. El chile era tan importante que había una diosa que protegía a los chiles, nuestra “Respetable Señora del Chilito Rojo”. En México la comida simplemente no nos sabe sin el chile.

–¿Y la costumbre que más les llama la atención de la cultura mexicana?

Zagal: Nuestro uso de los diminutivos. ¿Por qué decimos mijito, señorita, poquito? Eso tiene una razón de ser: el náhuatl, el diminutivo -tsintli tiene dos sentidos, indica “chiquito”, pero también indica respeto. Entonces, aunque no hablemos náhuatl, hemos heredado esa costumbre. Por eso para nosotros referirnos sin el diminutivo resulta rudo y cuando queremos tener una cortesía, lo utilizamos.

–¿Las “curiosidades” son una manera de contar la Historia en las escuelas? ¿De esta forma se puede despertar la curiosidad en los más jóvenes?

Pablo: Yo diría que despertar un interés por la cultura, más que sea un libro de investigación, aunque podrías tomarlo como tal. En cambio yo creo que es una invitación; si te gusta un tema (porque tenemos temas de todo), adentrarte más en ello y estudiarlo más a fondo. Además es una muy buena “embarrada” de la cultura en general.

Zagal: Un museo tiene una función didáctica, educativa. Los gabinetes en cambio, eran colecciones más o menos caóticas y su función era despertar la curiosidad. Yo creo que este es un buen puente…No es un libro de texto, es un detonante. Y justo creo que en la enseñanza lo que hay que hacer es detonar la curiosidad. Creo que este libro es un buen detonante. A tus alumnos les puedes pedir que estudien, pero lo mejor es que ellos quieran estudiar; si despiertas la curiosidad, ellos querrán saber más.

–¿Las frases, mitos y costumbres también reflejan lo más oscuro de nuestra idiosincrasia?

Zagal: Por supuesto, los mitos y las leyendas reflejan el racismo, clasismo, sexismo. Un ejemplo es el vino en México: seguimos tendiendo frente a esta bebida un cierto respeto, por ser “elegante”, cosa que no pasa en Europa. Y eso es porque era la bebida de los conquistadores; los españoles no dejaron que se cultivara la vid en nuestro país, y eso encareció el vino. Actualmente, a pesar de que hay vino muy barato, la gente lo sigue relacionando con un respeto reverencial. Una cuba puede costar más que una copa de vino, pero llevamos más de 500 años con una psique de esa estructura.

–¿Cómo conservar las costumbres y tradiciones que forman parte de nuestra identidad en tiempos donde se cuestiona todo lo establecido?

Zagal: Que sea tradicional no quiere decir que sea bueno. Es tradición es ciertas culturas apedrear a la mujer adultera, matar a los homosexuales o en ciertas poblaciones practicar la ablación a las niñas. Entonces que sea tradicional no implica que sea moral o ético.

La verdadera tradición es una tradición viva. No se trata de meter estas tradiciones en un museo y congelarlas, si no de vivirlas. Hay dos ejemplos de esto que me gustan mucho: la comida y las pastorelas. Las pastorelas se representan desde la Edad Media y las traen los españoles. Es una tradición tan viva que hoy hay versiones con albures o temas políticos, pero siguen apareciendo las mismas ideas y arquetipos.

–¿Algún mensaje para nuestros lectores? ¿Por qué comprar este libro?

Zagal: El rigor académico a veces los investigadores lo confunden con el rigor mortis. En este libro los datos son serios, y cuando no estamos seguros lo decimos: es una leyenda. Tiene este estilo amable, fácil de comunicar. Es un libro que se puede abrir en cualquier momento, y el lector se va a llevar algo siempre. Yo creo que nos enseña a mirar la vida de una manera distinta.

Pablo: El objetivo último del libro es que cambie las experiencias de las personas. Es distinto tomar la cerveza sabiendo las historias que hay detrás y sabiendo que es milenaria y hay mil cosas para platicar de ella. […] Queremos que se maravillen con ese trasfondo que hay en las cosas. Buscamos cambiar la forma en como experimentamos el mundo.

Zagal: No es lo mismo beber una taza de chocolate sabiendo que era una bebida que bebía Moctezuma en copas de oro, porque era tan caro el chocolate que era la bebida de los dioses, era un lujo. También las palabras, el lenguaje que usamos cotidianamente tiene un trasfondo.